18.7.05

La violencia y el ridículo

A propósito del último atentado terrorista en Londres, las reacciones comprensibles de los que somos "espectadores" del hecho, pasan por el asombro, la tristeza, quizá el miedo, talvez la bronca o el desconcierto, pero...sentir "alegría"por ello, ¿puede ser comprendido? (extendiendo el término "comprensión" al sentido de abarcar, conocer y/o apropiar).

Lamentablemente pude observar muchas reacciones de esa clase, desde el simple comentario de oficina hasta las siempre deleznables expresiones de los habitues de la pantalla chica, pasando por lo que se escucha en programas radiales de clara tendencia o propósito.

Azorado observo a aquellos que al disponer de un medio masivo de comunicación a su alcance, se expresan con ligereza, queriendo justificar lo injustificable y olvidando que "la violencia solo genera violencia", emiten o mejor, repiten manidas frases que aluden a la culpabilidad directa o indirecta de otros "espectadores" y conectan con facilidad otros hechos o causas con el motivo del momento.

Lo cierto es que pueden hacer así, precisamente porque son solo "espectadores", esto es, no estamos en la escena del hecho en sí; con total desparpajo pueden opinar sobre lo que solamente vemos, no vivimos ni podemos estar en tal empatía que hagamos nuestra la situación. Por eso empezaba diciendo que un sentimiento que solo puede ser legítimo en los "protagonistas" es incomprensible o peor aún, es ridículo en los "simpatizantes", insisto: ridículo, reprochable tambien porque tales expresiones casi siempre se originan en sentimientos bastardos como la envidia y el resentimiento o en la ignorancia e insensibilidad de quienes dicen sentir esa "alegría".

Si se diera lo posibilidad (milagrosa o fantástica) de que el hecho y sus consecuencias (no las líricas ni las relativas) obren directa y especificamente sobre todos los que así piensan, con seguridad que procederían con mayor cautela y para vertir tales expresiones meditarían más profundamente (siempre y cuando sean capaces de hacerlo).

Si yo pudiera argumentar con ellos me gustaría terminar diciendo algo que leí en otra parte: si supieras que DEBES dar cuenta de cada palabra que sale de tu boca ¿hablarías precipitadamente?
"No es lo mismo ver llover que estar en el aguacero" dice la sabiduría popular, aunque te hayas mojado en otras lluvias mayores o menores. El opinar con la corriente de moda puede ser simpático en el momento, puede redituar beneficio de popularidad, pero puede ser lo menos conveniente para tí y para los demás.

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