11.9.09

Desarraigos

Echar raíces es completamente natural, mientras que arrancarlas responde a veces a la voluntad. Más allá de la forma elegida para realizar la acción, el desmalezamiento conlleva violencia y muerte, una extracción que no responde solo a la obsolescencia del uso, sino principalmente a un deseo de transformación: aquello que supo brindar satisfacción y el tiempo volvió inútil, ahora demanda atención. Las raíces muertas son aquellas sobre las cuales nuestra limitada visión no puede augurar nuevos retoños, su sombra es un etéreo fantasma alimentado en sueños, una visión espectral deformada, intensamente infantil, desbocadamente ideal.

Reconozco que aunque no puedo comprender, tampoco condeno a quien intenta preservar la base de su crecimiento. Solo hace lo que es natural, lo que considera opuesto al suicidio… Para mí siempre será lo otro –esa antinatural acción humana que procura conquistar las alturas en Babel pero que al mismo tiempo es deliciosamente irracional y despojada de vanidad, como el anhelo de volar- lo que resulte familiar. La predisposición itinerante solo viene tras una mutilación temprana de lo que intenta aferrarnos. Pasado un cierto punto –de indeterminación matemática, como todo lo concerniente a la individualidad- cualquier intervención resultará en una sangría lenta, que vaciará los huesos para dejar el ánimo eternamente frágil, con la mirada perdida en el pasado.

Desdeñar identidades se volverá un reflejo para quien no defiende ninguna excepto la propia, aunque esta se convierta en algo inexplicable: la identidad conjunta es tierra muy fértil pero no admite troncos trasplantados, antes los convertirá en su alimento, en abono para los propios. Por eso uno puede dejar de ser visto como algo gradualmente, pero nunca llega a asimilarse a otra cosa.

Raíces secas y olvidadas, es imperioso removerlas para permitir en su lugar un nuevo brote. La vida que sustentaban se ha tornado en otra cosa, en esporas que viajan por el aire, en astillas que escalan al cielo con una nueva forma, que hieren a quien pretende sujetarlas: en cenizas que terminarán con el encierro y encontrarán en su viaje final el mar perdido, porque a diferencia de la sufrida tierra, el aire no presenta barreras en ninguna dirección.


No hago nido en este suelo

Ande hay tanto que sufrir,

Y naides me ha de seguir

Cuando yo remuento el vuelo.

(El Gaucho Martin Fierro – José Hernández)

8.3.09

El asiento no se debe dejar levantado

Es extraño pensar -aunque sólo sea en tono de comedia- que para muchas mujeres hoy, la lucha relativa al reconocimiento del género pase por que los hombres no dejemos el asiento del inodoro levantado al salir del baño.

No voy a extenderme más respecto a este tema pero deseo dejarles una verdad indiscutible a los hombres y mujeres que siguen esta página: tanto el asiento como la tapa deben bajarse al salir uno del baño. Para eso existen y fueron diseñados. ¿Vieron? Un motivo menos para discutir y una barrera menos en la comprensión mutua.

¡Feliz día a todas! ¡Sinceros deseos por que las diferencias sean cada vez más inofensivas y los auténticos conflictos, historia antigua! ¡Y mientras escribo esto, el fuego del asado amenaza con ganarme, así que me retiro! Saludos afectuosos.

PD: Como se que las palabras inodoro y baño invocan diferencias lingüísticas que no vienen al caso, les dejo una foto ilustrativa de mi punto.


14.1.09

¡Juégueselo a la quiniela!

Sería conveniente comenzar este párrafo aclarando que no soy supersticioso. Bien, ahí está. Se podría pensar que vivimos tiempos de creciente escepticismo. Producto de la desconfianza, hemos decidido acorazarnos y desconfiar de índices oficiales, partes médicos presidenciales, vendedores de usados, “reduce-fat-fast”, “rejuvensex”, buenas intenciones, etc. Hasta el cine se esfuerza en no parecer “poco creíble”, aun si está narrando algo tan improbable como historias de superhéroes o episodios de terror.

El escepticismo amenaza hoy hasta a las religiones, como consecuencia de un desencanto similar al de la confianza traicionada (a fin de cuentas la religión como institución es solo un producto humano). Pero, no obstante, las supersticiones han sobrevivido exitosamente al tiempo y a la creciente incredulidad. Gozando de cabal salud se arraigan por herencia o adquisición en el espíritu tanto de una persona promedio como también de los notables (especialmente en los que son notables por lo famosos, claro está). Actores, artistas, deportistas y otros tienen sus propios conjuros, cábalas y temen a los mismos demonios: entrar con un pie y no con el otro, decir cierta frase, pasar por ciertos lugares, romper algo. Y aunque muchos ya hacen una caricatura de sus propios miedos, resulta muy gracioso verlos luego enfurecidos expulsando a un espectador (o a parte del elenco) o acorralados y vulnerables frente a ciertas preguntas.

La superstición está claramente por encima de la voluntad de creer en algo o no. Es algo mucho más arbitrario que una creencia organizada, más impredecible y, por lo mismo, un lastre difícil de quitar únicamente con la voluntad o por medio de la razón. ¿Con que argumento racional podríamos refutar un “no te cases ni te embarques”? Quizá panfleteando un “¿Amigo soltero, sabía Ud. que uno de cada tres matrimonios termina en divorcio?”... Posiblemente, más allá de toda argumentación, el individuo podrá seguir pensando que su mala suerte influyó en cualquier acontecimiento adverso.

En lo personal, la primera referencia a la superchería popular que tuve fue a través de un viejo dibujo animado donde se podía ver un almanaque marcando “viernes 13”. Con esta referencia y la saga de terror homónima, viví años de ignorancia antes de enterarme que, por estas latitudes, eran los “martes 13” lo que debía asociar con la “mufa” (desconozco el porqué y temo que averiguarlo me conduzca a la Wikipedia, a algún artículo redactado por un montón de cabuleros, así que prefiero dejarlo ahí). Muy tarde ya para incubar superstición, los martes 13 en ocasiones me alegran el día (más allá de los escepticismos, o el “imperialismo” de la paraskavedekatriafobia) con felices coincidencias que me recuerdan la ingenuidad con la que viví numerosos martes y viernes, como este boleto de colectivo.

PD: Un boleto capicúa puede convertirse en un amuleto, según algunos conocedores del asunto.

PD2: No pude publicar anoche este post porque las pilas de mi cámara no tenían carga. Una de cal y una de arena, de paso no me acusan de ser sólo un afortunado poco agradecido.

31.12.08

Como tener un buen año

para un amigo, en esta "nochevieja".

En el diario de hoy puede leerse un titular que reza “La clave está en fijarse metas alcanzables”.

Metas alcanzables… El calificativo es excelente como guía de autoayuda pero ¿cómo saber de antemano lo que es alcanzable para uno?

Podría tomar tentativamente el lápiz y papel (si esta actividad fuera realmente meritoria de algo más que de un análisis mental) y escribir todo el poema erróneamente atribuido a Borges, titulado “Instantes”*: “cometería más errores... me relajaría más… tomaría muy pocas cosas con seriedad… Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos, etc., etc.

La categoría de “metas alcanzables” puede hacerse muy extensa en relación a nuestro propio juicio de lo que es factible y lo que no. Ese juicio probablemente debería considerar lo que muchos analistas coinciden en señalar: que este ha sido el último año de “vacas gordas” para nuestro país, y que sufriremos los embates de la crisis global en 2009, cosa que lo asemeja a aquel 2002 que empezaba con una perspectiva poco alentadora en materia económica. Uno tiende a observar que el paso de los años hace muy poco por nosotros, física y anímicamente, y entiendo que la premisa de la publicación del diario, en general, sea ese “baby steps”, una concreción de los pequeños planes, para evitar la desazón del destino, para no hundirse en la desdicha de los planes frustrados.

Por otro lado, sería necio de mi parte contradecir las sesudas conclusiones de los economistas basándome solo en un irracional optimismo producto del cambio de calendario pero, afortunadamente, nunca he aprendido a hacer caso de los augurios (a veces para bien, otras quizá no tanto) y el nuevo año se presenta como un desafío renovado para una fe forjada en tiempos menos favorables en lo personal y en los que, no obstante, el entorno aun se daba buena vida.

A contramano de las recomendaciones creo que uno debe plantearse siempre los propósitos más altos, y desatender a los agoreros que poco han acertado en el pasado. William Faulkner proponía que “la sabiduría suprema es tener sueños bastante grandes para no perderlos de vista mientras se persiguen”. La mejor forma de afrontar el nuevo año debería abrazar los sueños que aun parecen lejanos, para mantener al menos el espíritu joven, y negar el desencanto de lo que no se ha logrado en el año, porque la ilusoria barrera temporal forma parte del mundo gris de esos mismos agoreros, de sus realidades aplastantes, sus recetas de autoayuda y sus “metas alcanzables”. Un hombre que supo expresar con mucha claridad esta idea fue el escritor J.R.R. Tolkien, para quien la fantasía podía conducir a una realidad profunda, a esa realidad que permanece escondida de los mediocres y cuya búsqueda supo resumir en boca de uno de sus personajes: se trata de la “esperanza de un necio”, ni más ni menos.

*El escrito original en el que se basa “Instantes” es de un cómico norteamericano y puede leerse en este vínculo.

23.12.08

Microrelato en escala de blues (y postdata navideña)

Transita el ruedo de la jornada, en la penumbra de la ciudad. Su paso se agiliza y su mente cabalga sobre estrellas. Su vista se pierde en el horizonte, pero no está meramente distraído; indaga en la lejanía respuesta para sus preguntas…

Tantos kilómetros recorridos, de aromas acumulados, y su efímero existir siente como nuevo, con la novedad de una melodía profunda que emerge de las entrañas de la oscuridad para iluminar los confines; los que está destinado a circundar eternamente, nuevamente convertido en viento y tierra.

Camina un poco más. Los minutos han sido breves. Su camino se extiende placenteramente porque hoy ha decidido ir un poco más allá.

PD: Aunque este año no hay post navideño (los lectores más nuevos pueden ver aquí, aquí y aquí), deseo acercarles mis buenos deseos para este tiempo y el nuevo año. El cese de mis letras no lo fue de mis lecturas.

5.7.08

RE-PLUGGED


En estos días me encuentro enfermo, en cama, y paradójicamente un tanto más conectado al mundo. En este impasse, pude encontrar en La Gaceta una denuncia anónima sobre la tala de unos árboles en la facultad de Filosofía y Letras. No es la primera vez que manifiesto mi preocupación por los arboles que conforman el paisaje urbano de esta ciudad, llamada el “Jardín de la República”. He escrito al mismo diario aunque no soy asiduo escritor ni lector de la sección de “Cartas al Director” porque es la sección favorita de muchos lectores para manifestar su inconformidad con alguna situación. Lamentablemente la perdida de arboles en la ciudad es, además de producto del descuido de Espacios Verdes de la municipalidad y de la impericia de sus autoridades, una consecuencia desgraciada del poco afecto que tenemos los demás al árbol en nuestra ciudad, ese compañero verde que crece sin esfuerzo, allá donde Dios y la naturaleza le dan una faja de esta fecunda tierra. Por este motivo me llama la atención mucho más poderosamente que tantos se hayan juntado a sacar fotos y protestar ante lo que es necesario para el asiento humano. ¿Pensarán estas caritativas almas que los espacios que habitan siempre fueron una llanura absolutamente desértica en la que nosotros hicimos el favor de implantarnos? Me parece más importante que los proyectos se realicen completos, y hoy, cualquier intervención en el ambiente debería traer la reacción adecuada: una reforestación, una compensación del impacto producido. Y no como lo hace Espacios Verdes, con naranjos bajos y frágiles que podrán decir mucho de nuestra identidad (aunque la misma Presidente de la Nación los confunda con los descomunales limones que también se producen en esta amable tierra), pero padecen la polución de la ciudad y resultan ineficientes para proteger del asoleamiento veraniego. Aunque carezco de acción y responsabilidad sobre la ejecución del proyecto de filosofía, que ya es propiedad de la Universidad –quienes me han solicitado que deshabilite el video en tanto la construcción no esté terminada- me comprometo, como individuo a acompañar cualquier acción particular tendiente a la reposición de estos árboles, si es que existe verdadera voluntad entre tantos testigos indignados por un evento necesario. Y si la Universidad cumple su parte y también repone los ejemplares derribados, como ha sido su compromiso ¡Cuanto mejor!

A quienes han comentado en el video, muchas gracias por sus palabras, saben muy bien cuanto las aprecio. A los anónimos, también gracias por tomarse el tiempo, yo también deseo de corazón que este proyecto se termine y sea una respuesta eficiente a lo que se necesita para esa facultad hoy. Un proyecto es como un hijo para quien lo concibe, lleva tanto tiempo en ser elaborado que uno no puede sino esperar que sea lo mejor y que sea apreciado por quienes van a vivirlo. A todos, saludos, quedo a su disposición.

13.5.08

Ampliación - Facultad de Filosofia y Letras UNT

Mientras continuo “desaparecido” de la blogosfera, pensé en dejarles este video para que conozcan un poco lo que me ocupa en estos días (que ya casi suman un año). De paso, puedo dejarles una mejor imagen –considero yo- de la Universidad Nacional de Tucumán que la de un basurero aparentemente traído de Pelotillehue (la ciudad de Condorito).

Se trata de una de las dos ampliaciones previstas para el predio de la Universidad que alberga a las facultades de Filosofía y Letras, de Psicología y de Odontología. Esta primera etapa fue presentada el año pasado y la segunda ampliación es la que preparamos en estos días. Demás está decir que los comentarios y críticas de todos son bienvenidos.

6.4.08

El regreso de las prohibiciones


Prohibición 2
Cargado originalmente por calamocurrente

17.2.08

Di que este no es un mal blog

Angela (anngiels), autora de “Poemas para mi amor” y querida amiga de esta casa, me ha dedicado (junto a seis blogs más) este reconocimiento: En una muestra de cariño y generosidad señala que “este no es un mal blog”.

Si bien no hay reglas escritas para esta actividad, se puede pensar que un buen blog es aquel que se actualiza regularmente y fomenta la interacción con el lector, cosa que se refleja generalmente en los comentarios. Pero el blog es ante todo una facilidad tecnológica y cada día estoy más convencido que no se puede ligar a imprecisas reglas o nociones generales. Algunos de mis weblogs favoritos llevan un ritmo de actualización más bien asincopado y reciben una modesta cantidad de comentarios.

Ahora debería señalar siete de ellos más para condecorar, pero como siempre me gusta variar las reglas, voy a aprovechar para hacer un pequeño comentario sobre los sitios que ya habrán visto en el menú lateral, todos buenos desde luego (quizá no todos realicen puntuales sus deberes, pero hasta donde sé, no le pegan a nadie y ceden el asiento a los mayores):

Políticamente Incorrecto: Uno de los primeros weblogs en español que leí. Ideas bien fundamentadas sobre política, religión y ciencia. Ahora se llama The new Evolutionary Enlightenment y es un blog de grupo.

Yo Contra el Mundo: Del genial Esteban Podetti, también fue parte de mi primer contacto con los blogs en español. Después de varios años de seguir la prolífica labor (gráfica y escrita) de Esteban, no dejan de sorprenderme y arrancarme carcajadas sus ocurrencias.

Desvariando: Aunque lleva varios meses sin actualización, se trata del blog de Antonio (lacosteant), hermano espiritual, padre de letras, ingeniero, escritor, amigo y colaborador de este sitio también. Sus anotaciones en la red nos señalan desvaríos de nuestro tiempo, esos que el común de la gente prefiere hacer caso omiso.

Machina ex Deo: Blog de letras y fotografías de un colega dominicano, paralizado de momento pero con un archivo que exhibe la sensibilidad de sus imágenes.

Depalabra no Funciona: Laura Verónica (laveron), arquitecta y escritora, deleita nuestros ojos noctámbulos con poesía e imágenes. Su composición temática y hábil manejo de la palabra hacen adictiva la lectura de su espacio.

La mágica Web: Eduardo Giménez nos acerca textos de desbordante creatividad, junto a su producción musical y un especial sentido del humor.

Los Escritos de un Utopista: Héctor Leonel nos acercaba en este espacio los dictados de su pluma, mayormente en verso. Lamentablemente no quedó testimonio de su blog pero pueden leerse en línea algunas de sus creaciones.

La hora interminable: Una colección de “instantes” que atesoran la gran sensibilidad de su autora. Se trata del blog de poesía de Ana (Topacio), muy querida amiga, que ensaya letras acompañadas de música e imágenes seleccionadas cuidadosamente.

La decadencia del ingenio: Otro muy recomendado weblog de humor. Jaime Rubio tiene un estilo único e inconfundible y una gran producción reunida en los archivos de su sitio y en “Libro de notas

Reflejos del alma: Desde Panamá, Kat nos acerca sus poemas, alternados con imágenes y otros edificantes escritos de su autoría. El reflejo de un alma bondadosa hecho letras.

Ángel y Demonio: Entre relatos y poesía, Sonia presenta también sus propias reflexiones y música seleccionada. Toques de hard rock y mucha actitud completan las pinceladas de su corazón noble y sensible.

KAOSMOS: En el weblog de Javier Zeballos se encuentran artículos e investigaciones realizadas para diferentes publicaciones, así como sus particulares opiniones, observaciones y literatura.

Bitácora virtual: Weblog personal y de arquitectura de Andrés Moya, con anuncios, noticias e imágenes de gran interés, sobre tecnología, arte e internet.

TABANO SOCRATICO: Verdaderas perlitas filosóficas (antes llamado “irreverencias irremisibles”), de actualización regular para visitar y pensar a diario.

Sinforosa en minifalda: Con imaginación exquisita y mucho humor, cada relato de Sinfo dibuja situaciones mágicas y amenas para leer. Las imagenes continuan en nuestra cabeza mientras recibimos la afectuosa bienvenida de su autora.

Historias De Casas: Un blog de arquitectura que siempre sorprende con datos poco conocidos respecto a la construcción de algunos ejemplos destacados de arquitectura contemporánea en viviendas unifamiliares.

almalé: Uno de los primeros blogs de arquitectura que encontré, repleto de contenidos y de actualización periódica. Muy recomendable.

DanielHerrera.com: La galería en línea de Daniel. Cada imagen en este photo-blog, sea de temática cotidiana o una composición eróticas, lleva su distintivo.

el otro lado de la ventana: Los ojos de Calanda son capaces de capturar la belleza en un cuadro cada vez que se asoman por la ventana. Photo-blog para visitar a diario.

arq.txt: Otro weblog orientado a la arquitectura, con noticias y enlaces a páginas relacionadas.

Mujeres de Roma: Los relatos de Isabel, quien nos deleitaba el año pasado con la historia de Dido y Eneas, continúa transmitiendonos su pasión por la antigua Roma sumando maravillosas ficciones que tienen por protagonistas a las mujeres de la época.

Artistas Irrelevantes: Rodolfo Fucile, ilustrador, presenta las olvidadas biografías de artistas que no hicieron aporte al Arte. Excelente humor gráfico y escrito. Según ha revelado Rodolfo, en breve los mismos estarán editados también en papel.

goma de borrar: Un weblog más en etapa de reposo. En sus archivos, Mori presenta artículos, opiniones y su obra: Libre albedrío, poesía y más…

Faltaría mencionar algunos sitios que he leído en estos meses y que aun no agrego a la lista. Confío que de esta forma Uds. contarán con algo más que solamente un título para visitar aquellos que les interesen. Vaya de esta forma mi reconocimiento a todos estos weblogs… ¿Quién podría decir que no son buenos?

31.1.08

Simetría y proporción


Todos podríamos estar de acuerdo en que definir la belleza es una tarea muy difícil y poco placentera (comparada con la satisfacción, un poco más simple, de “admirar la belleza”) y quizá se escucharía la común aseveración sobre que “la belleza es subjetiva” (afirmación inexacta que quita todo mérito al objeto admirado para transferirlo solo al sujeto que contempla).

En otro orden, el afán de encontrar las cualidades que hacen bello al objeto ha flirteado con un concepto desde la antigüedad clásica hasta nuestros días: el de simetría. La malentendida simetría, abordada desde un punto de vista netamente geométrico, es la correspondencia exacta de partes respecto a un eje, algo así como el reflejo especular de una figura. Aun algunas argumentaciones citan como base científica para esta idea que la simetría anatómica es señal de buena salud y por ende de belleza. Este concepto, además de reducir la belleza a una reacción biológica, quedaría totalmente opuesto a la idea de una belleza formada en la interpretación del sujeto, señalándola como una propiedad exclusiva del objeto.

Pienso que el ideal de simetría no apuntaba a la correspondencia exacta sino a lo que etimológicamente puede entenderse como “proporción”. Esta segunda idea es un tanto más permisiva al darnos la libertad de moldear las proporciones para reconocer la belleza, al mismo tiempo que no diluye el concepto en entelequia.

No intento escribir un tratado sobre este tema. De momento es solo una inquietud que quería dejar aquí, mientras termino de escribir el próximo post, que se ha hecho ya un poco largo para estar escrito a vuelapluma, pero que confiaré a la indulgencia de mis lectores (porque seguramente esto de largar interminables párrafos de vez en cuando no es la mejor estrategia “blogger”).

Siento la simetría especular como un gesto infantil en un adulto, como una tímida solución a un problema. Encuentro más bello lo asimétrico (geométricamente hablando, desde luego), y de mayor valor la exhibición de contrastes. Esta SI es una evaluación subjetiva, pero sé que no estoy solo en esta idea y me sorprende como deja atrás la supuesta noción científica de la belleza como proximidad a la perfección.


Nota (08-02): Edito para agregar las imagenes. La primera y prometida: "Muchacha ante el espejo" de Pablo Picasso (1932), La segunda "Muchacha dentro del espejo", de mi autoria y realizada hace un par de minutos con el rudimentario Paint y conocimientos adquiridos en algun manual de Windows hace unos 15 años (más preparación para una obra que la que podrían ostentar algunos "artistas"), para darle simetría al texto. Mis disculpas a la memoria del maestro por no haberme tomado el trabajo de borrar su firma invertida de mi copia vil.

12.1.08

Nuevos mundos esperándote...

No te sorprenderá demasiado encontrarme aquí. Creo que me has visto desde siempre escribiendo en la computadora, aunque quizás guardes algún recuerdo de cuando lo hacía en esa vieja máquina de escribir que me prestaban. Hace unos días me preguntabas que significa eso de “calcomurrente”, mientras leías en mi pantalla el título de este espacio y por eso decidí dedicarte una entrada. Sé además que te llevas muy bien con las computadoras (tanto que seguramente en poco tiempo más me podrás enseñar lo mucho que no llegaré a aprender) y que no te costará dar con estas líneas. ¿Por qué escribo si estás tan cerca que podría llamarte para decirte estas palabras? A menudo necesito escribir para cumplir con esa recomendación que habrás oído ya: “siempre hay que pensar antes de hablar”. Pero lo hago principalmente porque creo que de esta forma lo que trato de decir puede permanecer mucho tiempo más con vos, como las primeras cartas que yo recibí y que conservo con cariño.

Hoy dijiste algo que has dicho otras veces y sobre lo que quiero hablarte. Cuando me dices “estoy aburrido”, se me parte el corazón por no tener suficiente ingenio para inventar algo que te entretenga. No es mi intención imponerte una tarea que se convierta en castigo y aunque alguna vez dije que un chico inteligente no se aburre, eso no significa que vos no lo seas. De hecho, como eres tan inteligente y como hoy me siento incapaz de inventar algo, te invito a que esta vez lo hagas vos. Quisiera que puedas cerrar los ojos, elevar el rostro e imaginar…

Imagina una fuente que brota agua de oro, un pájaro que habla y un árbol que canta. Imagina un lugar que existió hace casi mil años, con calles muy diferentes a las que conoces, más estrechas y sin veredas que doblan y se esconden, que forman laberintos con paredes de diferentes colores, puertas grandes y pesadas, ventanas y balcones que cruzan la calle. Imagina a un pastor capaz de contar cuantas hojas tienen los árboles con solo mirarlos. Imagina a un perrito que lleva un instrumento y va a dedicarle una serenata a su novia. Imagina a un hombre que se enamora de unos ojos verdes que viven en el fondo de un lago. Imagina, que la casa del vecino es una estación espacial a donde ves llegar naves en algunas noches. Imagina como era nuestro propio barrio hace solo 100 años, o como era tu país hace 500.

¿Podrías imaginar también un planeta del tamaño de tu casa? ¿O podrías pensar que hubo un tiempo en que las montañas eran gigantes que marchaban?

Imagina después un ser, mitad hombre y mitad toro, que vive en una casa de pasillos infinitos y que espera a que “su redentor se levante del polvo”. Imagina un futuro muy lejano donde habitan criaturas marinas gigantes, o imagina que viajas muchísimos kilómetros en un submarino. Imagina que las piedras de un río son huevos de dinosaurio o que las cosas flotan en la habitación mientras duermes profundamente. Imagina despertar un día ¡convertido en un insecto! o que otro día comience a llover y no pare más hasta que olvidas que el agua hace ruido al caer. Imagina aventuras en esas profundas selvas que habrás visto en fotos o en la televisión o imagínate investigando un caso alrededor del mundo. ¿Sabías que existen instrucciones sobre cómo se debe llorar? ¿O cómo se sube una escalera?

Todo esto quizá lo escribió alguien más pero ¡lo acabás de imaginar vos! ¿Podrías seguir aburrido mientras pensás en estas cosas?

Si pudiera tener tú edad otra vez sería para disfrutar nuevamente estas historias que después debemos reemplazar inevitablemente por otras más terrenales como las noticias del día o por lecturas odiosas que hay que memorizar para obtener la aprobación de alguien. Sin embargo, los libros son un tesoro para quien los descubre. La canción de un programa que veía cuando era pequeño decía que “son las letras la clave secreta que a mundos nuevos te dejan entrar”. Aunque eventualmente todos aprendemos a entender el abecedario no podría decir que todos aprenden a LEER, si no se han apropiado de ese maravilloso tesoro. El libro que leías hoy te dirá mucho sobre como observan las cosas los niños y los adultos y el día que lo vuelvas a leer tendrá algo nuevo para contarte… entenderás tal vez de otra forma porque “lo esencial es invisible a los ojos” y además te recordará esos momentos en que creías estar aburrido.

Lamento que debas verme tantas veces enojado o distraído cuando me confías tu disgusto. Si en algo nos parecemos mucho es en esa forma dulce que tienes para decir las cosas y que yo también tenía a tu edad. Es una virtud que deseo nuestro Dios te conserve. No pienses que me quejo de ser como soy, solamente anhelo que vos puedas ser mucho mejor y que cada año que pasa te hagas más grande y más sabio.

Espero que estas palabras te acompañen mucho tiempo más del que permanezcan en este sitio o del que yo pueda decírtelas de cerca. Como esta entrada es diferente y está pensada para vos, voy a cerrarle los comentarios. Dios te bendiga.

8.1.08

Dido y Eneas

Isabel Romana (autora del weblog “Mujeres de Roma”) ha realizado una interesante propuesta a sus lectores: ampliar su narración basada en La Eneida de Virgilio (divida en cuatro partes y que puede leerse completa en su sitio) y construída durante el año pasado, escribiendo un relato sobre los personajes que fueron apareciendo en los diferentes capítulos de la historia. Respondiendo a su amable invitación coloco aquí el relato correspondiente a la Copa de Oro del padre de la reina Dido.

De las memorias de un Atlante

Adibaal vive una situación tan única como inesperada. Los hijos de Canaán han comprendido la conveniencia de reconocerse como hermanos para resistir al enemigo común, pero algo en esta repentina convulsión no deja tranquilo al fenicio. La propuesta de los antes altivos príncipes de Sidón lo perturba. Esta consciente de que la inusitada humildad que ahora muestran no es otra cosa que un sordo temor arraigado en sus corazones tras contemplar la destrucción de su ciudad en manos de los filisteos, pero lo desconcierta también escuchar que los mismos agresores fueron resistidos no muy lejos de allí por el pequeño pueblo de los hebreos. ¿Estarían todos confabulados contra su pueblo? No tenía muchas razones para considerar una acción tan rastrera, si bien hasta ahora nunca se habían aliado ni siquiera estratégicamente, conocían su origen común y jamás se habían perjudicado en forma alguna, ni aún sobre sus intereses comerciales. Mientras su razón se ve perturbada por la contradicción, la sola contemplación de esos rostros que han visto el horror, la destrucción y el saqueo le impulsan a extender su voto de confianza.

La flota imperial ve finalmente tierra. El largo viaje llega su fin y las grandes distancias avanzadas dejaron a mitad de camino las conjeturas más holgadas realizadas antes de partir. El forzoso destierro diezmó a los pocos sobrevivientes de la catástrofe, embarcados en lo que parecía una muerte segura, lograron una pequeña prorroga a su destino. Pero el avistamiento renueva su ánimo… sus ojos contemplan la oportunidad de cumplir con los que quedaron atrás: la promesa de subsistir, dejar un testimonio a la posteridad de su existencia. La esperanza que parecía perdida al poco tiempo de dejar su ciudad y sus tierras pobladas de litorales secos, ahora renace.

Los príncipes de Sidón se muestran notablemente felices cuando Adibaal les manifiesta su apoyo en la novedosa empresa de formar una nación. El ahora proclamado rey fenicio cree haber discernido correctamente las intenciones de los nobles, aunque sabe que en el peor de los panoramas se encontrará, de un modo u otro, sólo frente al reputado ejército filisteo. En cambio, de resultar exitosa la alianza tiene mucho para ganar, debe considerar las amplias ventajas de explotar los vínculos con Sidón que se ve imposibilitada de ser la cabeza de la nación. No deja de pensar al mismo tiempo en ese valiente joven hebreo que derrotó a uno de los mejores soldados filisteos, cuya fama ha trascendido los límites de este refractario pueblo. Desea conocer detalles de cómo frenaron el avance enemigo, considera imposible que una sola derrota haya amedrentado a los decididos conquistadores filisteos… pero sabe que su curiosidad difícilmente podrá satisfacerse en las circunstancias actuales y solo debe contar con sus propias estrategias para fortalecer a la incipiente nación.

La nueva tierra es hostil para los navegantes que, tras la dura travesía, se sienten más a gusto en las aguas de ese tranquilo mar que en los territorios explorados en esas márgenes. Se preparan para conocer no obstante lo que aprecian como la mejor opción para establecerse. Es tan diferente a su tierra natal… sus verdes riberas y la amplia desembocadura del río que la divide sobrecogen sus sentidos al tiempo que recuerdan los áridos paisajes de su tierra destruida, esa tierra que será legendariamente recordada y mal entendida por futuras generaciones si ellos no pudieran describirla en su correcta dimensión: la humana, la que dio vida a sus canales acuáticos, a su ciencia y artes, a su poderoso pero pacífico reino. Imutes, el Sabio, examina visualmente los asentamientos cercanos a la costa. No hay indicios de una arquitectura comparable a la de sus edificios de piedras perfectas y líneas puras, de paramentos de tamaño colosal… apenas unas construcciones en barro crudo. Comprende entonces que no volverá a ver los edificios que yacen sepultados en su pasado, bajo tierra, cenizas y agua.

Sidón entrega su presente al rey Adibaal, sellando el pacto que ahora los vinculará. Adibaal recibe gustoso una fina copa de oro, de rasgos exóticos y muy diferentes a todo lo que conoce. Presentan el regalo como una reliquia que ha pertenecido a poderosos conductores durante muchas generaciones, no solo de su Casa sino también del Imperio Egipcio. El rey no responde palabra alguna porque sus sentidos se han prendado del regalo… En cuanto ordena mentalmente lo que acaba de escuchar, manifiesta su conocimiento de arte egipcio señalando que esa copa de extrañas inscripciones no es obra de artesanos del Nilo. Los príncipes interpretan las palabras del rey como un signo de repentina desconfianza y se defienden argumentando y prometiendo evidencias que la copa fue un regalo personal del Faraón a sus antecesores. Adibaal percibe la contrariedad que su admiración ha causado y reduce la tensión aclarando que no duda de que se trate de un obsequio de Faraón, sino que el arte que exhibe en su base y contorno no proviene de Egipto ni de ninguna otra región que él haya conocido. Uno de los príncipes interviene entonces, recordando haber escuchado que la copa era utilizada como instrumento de adivinación y que había sido traída de una ciudad antigua y desconocida, ubicada más allá del reino de Tarsis, allende el furioso e interminable mar. Adibaal escucha entusiasmado y lamenta no poder extraer más datos de esta referencia. Sus manos estrechan una evidencia sin hechos, la prueba de vida de alguien que no reclama su existencia. Sabe que su sentimiento es en alguna forma egoísta, pero piensa que tan sólo haber adquirido este instrumento dorado que lo ha cautivado, es suficiente garantía para disipar sus dudas en este pacto.

El sabio Imutes se presenta ante el caudillo que guía a los nativos del delta y hace un arduo esfuerzo para comunicarse. Su lengua es absolutamente diferente a cualquiera de las conocidas en los diez reinos, y mediante sencillos gestos da a entender que él y su gente provienen de una tierra más allá del mar insondable, una tierra a la que no pueden volver. El caudillo, sin comprender palabra, puede leer en los ojos de Imutes lo que ha sucedido y se compadece de su gente, apátridas de todas las edades, envejecidos por la huida. Sabe muy bien que también su gente llegó a esa tierra fértil pocas generaciones atrás cuando también su hogar se inundaba lenta pero progresivamente.

Imutes comprende que ha hallado gracia delante del caudillo y puede confiar en que el destino de los sobrevivientes se encuentra en esa tierra. Con la cabeza baja y el corazón agradecido extiende sus manos para entregar el preciado bien que su padre, un artesano real, había creado: una bella copa de oro.

31.12.07

Persiguiendo al sol

Me encontraba en una reunión de fin de año con compañeros de trabajo cuando nos dimos cuenta que era momento de adelantar los relojes: la llegada del nuevo día nos robó una hora del festejo.

La decisión de adelantar la hora desde el día de hoy no ha dejado a nadie indiferente. Leía en los diarios habituales que “científicos que estudiaron el tema” afirmaron que el decreto “cambia la hora en los relojes pero no en el reloj interno”. Esta magnífica revelación que encabezaba el artículo fue vertida por un “especialista” que explicaba que el adelanto, según un “estudio realizado en Alemania”, puede producir trastornos de sueño hasta por cinco días, mientras que los accidentes de tránsito aumentan, según otro estudio realizado en Canadá. Personalmente creo que el único problema que genera este hecho es que la gente empieza a estudiar y escribir PAVADAS. Reconozco que quizás no sea la mejor política de ahorro de energía que hay (pensemos por un momento en las pasteras de Fray Bentos y en la tan demorada aprobación de la Ley de preservación de Bosques y convengamos que no se puede esperar mucho de nuestro gobierno en materia bioambiental), y que en todo caso debería estar acompañada por muchas otras medidas complementarias, pero el solo hecho de ver la bóveda celeste iluminada hasta cerca de las 22:00 me hace sonreír y me solidariza con el cambio horario. ¿Trastornos de sueño? Hace años que duermo cuando puedo y estoy seguro que la gente tampoco es tan organizada con sus horas de sueño, salvo los niños, que están en tiempo de vacaciones de cualquier modo. Por otro lado, aunque los más jóvenes no lo recuerden, los cambios de horario se hacían en nuestro país hasta 1993 y sin tanta alharaca.

Cierto es que el nuevo adelanto nos coloca a dos horas de diferencia de nuestro verdadero horario solar, pero hace años que nos manejamos con horario de verano todo el año y creo que este ya se hizo carne en nosotros. El mayor contraste lo viven quizá las provincias más occidentales que ahora estarán tres horas adelantadas respecto al sol, pero lamentablemente no se observan intenciones de darles un huso horario propio y si hay que favorecer a una región sin duda alguna será a Buenos Aires y al sector oriental que reúne el mayor porcentaje de la población.

Resumiendo: siempre habrá alguien disconforme. Basta leer los comentarios en internet al respecto para encontrar gente muy molesta por el cambio aun sin tener demasiado claro porque. La gente se hace problema de nada muchas veces con su “stress” y su “burn out” y con que ahora el cambio de hora le pondrá la tapa a esta olla de presión… Estas afecciones de moda entre los jóvenes profesionales resultan irrisorias cuando se las menciona como si estuvieran socavando las bases de nuestra productiva sociedad. Será mejor que los empleados “estresados” por un trabajo que no soportan, “quemados” por la responsabilidad y ahora trastornados por el cambio de una hora, jamás realicen un viaje de negocios al extranjero o dejen de dormir durante 3 días para finalizar un trabajo, porque probablemente sea demasiado para sus frágiles existencias. Basta con observar como la Wikipedia define al “burn out” para intuir que es una gran excusa para la vagancia y la queja permanente.

Lo lamento mucho, pero no puedo compartir esto, por más “estudios científicos” de “expertos” que se cite.

Por otro lado, mientras adelantaba cada reloj en casa pensaba en cómo hacer que los de mis computadoras no vuelvan automáticamente al antiguo horario hasta el 16 de Marzo y de esta forma encontré algo que puede interesarles a quienes se pregunten lo mismo. Se trata de la respuesta oficial de Microsoft a este asunto, de la que transcribo aquí la parte que cualquier usuario de hogar o pequeña oficina puede necesitar.

CAMBIO DE HORARIO EN ARGENTINA: COMO MANEJARLO

Actualización de los sistemas operativos de escritorio y servidores de Windows

1. Genere un archivo de registro que contenga un nuevo huso horario para Argentina, procediendo de la siguiente forma:

1.1 Haga clic en Inicio, clic en Ejecutar, escriba "notepad" y luego haga clic en Aceptar.

1.2 Copie la siguiente información de registro y luego péguela en el bloc de notas:


Windows Registry Editor Version 5.00
[HKEY_LOCAL_MACHINE\SOFTWARE\Microsoft\Windows NT\CurrentVersion\Time Zones\Argentina Standard Time]
"Display"="(GMT-03:00) Buenos Aires"
"Dlt"="Argentina Daylight Time"
"Std"="Argentina Standard Time"
"TZI"=hex:b4,00,00,00,00,00,00,00,c4,ff,ff,ff,00,00,03,00,00,00,03,00,00,00,00,\
00,00,00,00,00,00,00,0c,00,00,00,05,00,00,00,00,00,00,00,00,00
[HKEY_LOCAL_MACHINE\SOFTWARE\Microsoft\Windows NT\CurrentVersion\Time Zones\Argentina Standard Time\Dynamic DST]
"FirstEntry"=dword:000007d6
"LastEntry"=dword:000007d8
"2008"=hex:b4,00,00,00,00,00,00,00,c4,ff,ff,ff,00,00,03,00,00,00,03,00,00,00,00,\
00,00,00,00,00,00,00,0c,00,00,00,05,00,00,00,00,00,00,00,00,00
"2007"=hex:b4,00,00,00,00,00,00,00,c4,ff,ff,ff,00,00,01,00,01,00,01,00,00,00,00,\
00,00,00,00,00,00,00,0c,00,00,00,05,00,00,00,00,00,00,00,00,00
"2006"=hex:b4,00,00,00,00,00,00,00,c4,ff,ff,ff,00,00,00,00,00,00,00,00,00,00,00,\
00,00,00,00,00,00,00,00,00,00,00,00,00,00,00,00,00,00,00,00,00
[HKEY_LOCAL_MACHINE\SOFTWARE\Microsoft\Windows NT\CurrentVersion\Time Zones\SA Eastern Standard Time] "Display"="(GMT-03:00) Georgetown"

1.3. En el menú Archivo, haga clic en Guardar como...

1.4. Seleccione un destino y luego escriba TZupdate.reg en el recuadro Nombre.

1.5. En el recuadro Tipo, seleccione Todos los archivos y luego haga clic en Guardar.

2. Importe esta clave del registro en las máquinas de destino haciendo doble clic en TZupdate.reg y luego haciendo clic en ‘Sí’ cuando aparece el mensaje. Es necesario actualizar todas las máquinas (Clientes y Usuarios y servidores) con esta información de registro.

2.1. Luego de importar la clave del registro, el huso horario “(GMT-03:00) Buenos Aires, Georgetown” pasará a tener el nombre “(GMT-03:00) Georgetown”.

2.2. Se creará un nuevo huso horario denominado “(GMT -03:00) Buenos Aires”.

2.3. Los usuarios situados en Argentina deberán cambiar el huso horario de “(GMT -03:00) Georgetown” al nuevo huso horario “(GMT-03:00) Buenos Aires”.

2.4. Observe que en el nuevo huso horario “(GMT -03:00) Buenos Aires”, la opción “Cambiar la hora automáticamente según el horario de verano” queda seleccionada de manera predeterminada. El usuario no deberá deseleccionar esta opción.

25.12.07

Todavía queda una semana en el calendario…

…y mientras otros hacen las maletas y hablan en pretérito del año aun presente, yo me encuentro escribiendo estas líneas que en principio iba a mandar por mail pero decidí publicar aquí.

Probablemente el fin de año represente trastornos para todos en alguna medida. Algunos nos vemos acosados por el fantasma de los compromisos pospuestos, esos que habitualmente se dejan “para el final”, “para hacerlos con tranquilidad”, o como hubiera expresado Roberto Gómez Bolaños en la voz de El Chavo, “para hacerlos toditos en montón a fin de año”. Lo único lamentable es que ese final o el momento de tranquilidad no llega, mientras si lo hace el fin de año, el inminente cambio en el calendario, como infranqueable límite para nuestras dilaciones, de modo que todos podamos realizar los balances correspondientes. Y está bien que así sea. En lo personal, solo desearía engañarme menos con la idea de que el tiempo se hace un espacio en estas fechas como si pudiera dejar de correr a la velocidad que siempre lo hizo. El continuum temporal podrá desearnos felices fiestas pero definitivamente no se detiene a mirar en nuestro calendario.

Otro tipo de trastorno estacional se produce en el trabajador de clase media, ese esclavo asalariado que odia visceralmente su trabajo, a sus jefes y que en esta época decide que debe descomprimirse de su “box” endeudándose para comer en dos días el presupuesto de un mes, alquilar aunque sea una choza en la costa al precio de un palacio y pasar 15 días cerca al mar porque algo le dice que esa es la forma de recompensarse tras un año de rutina mientras se repite mentalmente que “para algo se desloma trabajando todo el año, caramba”. Los once meses que siguen tendrá que pasar bastantes privaciones para pagar los gastos realizados en menos de un mes pero seguramente se consuele pensando “¿quién te quita lo bailado?”. Por mi parte, no me importa sonar materialista, pero no me gusta la idea de pasar el año privándome de lo que necesito. He vivido ya muchas privaciones y sería absurdo seguirlas viviendo ahora por elección propia. Como a muchos, me encanta viajar, y aunque no sea mi prioridad en este momento, cuando realmente necesité “cambiar de aire” fui capaz de hacerlo sin gastos dispendiosos. Por otro lado, detesto los destinos comunes: “El mar o la montaña” atreven apenas a enunciar aun las agencias de viajes a la hora de hablar de preferencias. Habiendo tanto para conocer, y tan solo en esta bendita tierra (para que no se me acuse de soñar con viajes exóticos) es una terrible señal de miopía que haya que elegir entre las ciudades balnearias (Mar del Plata, Villa Gesell, Pinamar, etc.) y Tilcara. Las primeras atosigan anunciando cada nuevo año que han superado el “record de visitas”, cosa que sólo demuestra que la gente no tiene sentido común para irse a meter a un lugar donde difícilmente pueda descansar y que probablemente le haga extrañar más todavía la ciudad (por cierto, quienes vivimos en una ciudad que no es destino turístico durante la temporada veraniega sabemos que en estos meses la urbe respirará paz cuando todas las actividades entren en receso y gran parte de la población haya migrado). La segunda es el cliché de “la montaña” y no tendría nada en contra si no fuese porque también se ha convertido en una suerte de destino fashion alternativo al que acude cada vez más gente.

Mi idea de vacaciones entonces es la siguiente: esparcimiento. Divertirse y apartarse de lo cotidiano es el mejor descanso. Enfrentémoslo: si estamos realmente hartos de habernos visto las caras todo el año ¿Para qué visitar un ecosistema que reúne a toda la fauna local? Por otro lado, si el “descanso” implica demasiada planificación, un esfuerzo extra para poder disfrutarlo y un compromiso gravoso para el resto del año, entonces no es tal. Es que para divertirse también es necesario tener un poco de creatividad, algo que no puede pedírsele a la masa, esa especie de monstruo temible por momentos y de mascota poco inteligente por otros a la que siempre terminamos aludiendo en este espacio.

Pero cada quien con lo suyo. Punto aparte.

Todo esto para decir que este año mis vacaciones serán cortas y trataré de aprovecharlas lo mejor posible. Desde el último post y por un tiempo considerable tuve la computadora de casa encaprichada y, entre otras cosas, no me dejaba entrar a la mayoría de los weblogs (entre ellos el mío). Pero nada puede resistir al mítico “format c:”, el comando para hacer “borrón y cuenta nueva”, tan solo hay que disponer de tiempo para restablecer luego todas las cosas como estaban.

Les deseo una feliz Navidad a los lectores de este weblog que además cumplió un nuevo año, con menos posteos que los anteriores (convengamos que podríamos abrirlo por primera vez desde el año pasado y leer todo de una sentada) pero con la firme intención de revertir este hecho el nuevo año.

Solo eso, estimados. Aprovecho para compartir unos cuantos videos navideños hallados en YouTube de temas conocidos y otros no tanto pero que conforman mi eclecticismo musical. Hay para todos los gustos, así que espero que los disfruten. ¡Felices Fiestas!

Waldo De Los Rios – Adeste Fideles (O Come, All Ye Faithful), Pequeño Belén (O Little Town Of Bethlehem) & La primera Navidad (The First Noel)

Ian Anderson & Band – God Rest Ye Merry Gentlemen

Jethro Tull – Ring Out, Solstice Bells

Shania Twain – All I Want for Christmas (Is You)

Eagles – Please Come Home For Christmas

George Thorogood, Hank Carter – Rock and Roll Christmas

Nat King Cole – The Christmas Song

21.10.07

Apolítico

No es lo mismo la llamada “apatía política” que se vive hoy y la condición apolítica. Aristóteles ya se encargaba de señalar que el hombre es un animal político. Podríamos decir que nadie que se considere a sí mismo “apolítico” puede ignorar que existe la política, como si fuese una planta o formara parte del material inerte del universo.

La apatía en cambio es un sentimiento de dejadez, que en este caso experimenta la sociedad por el continuo desencanto que sufre de parte de sus representantes. Podría pensarse “¿Qué es más apolítico que el sector indeciso del electorado?”, pero la masa juega un rol importantísimo en los cálculos políticos y no debe confundirnos su falta de signo político. Puede que la masa no encuentre a su referente político pero este siempre se encarga de acogerla (Por ejemplo, hace exactamente 3 años, en pleno fervor K, una encuesta de Clarín mostraba que la mayoría de la población se considera de “centroizquierda”. Sería interesante ver cuánto ha cambiado esa inclinación con el tema de la acentuada delincuencia e inseguridad). Menos apolíticas aun son las pretensiones de abolición del capital y del Estado de marxistas y anarquistas.

Por ello, hasta hoy, lo más cercano que me he sentido de ser “ajeno a la política” es comprender que las revoluciones son dolorosas y muchas veces desproporcionadas al cambio que producen. Que no me interesa cambiar las formas del Estado ni la estructura de poderes pese a lo mucho que detesto la democracia, esa palabrita complaciente que es capaz de usar tanto la derecha como la izquierda y aún el anarquismo cuando habla de “democracia directa”. Confiar en la conducción del pueblo es tan necio como lo es actualmente confiar en la conducción de los “representantes del pueblo”.

En este punto quizás los lectores imaginen que no votaré en las elecciones para presidente del domingo que viene. Y no se equivocan, pero se debe a un asunto personal que espero solucionar hasta las próximas elecciones (o hasta el ballotage, lo que suceda primero) de seguir viviendo donde vivo.

Lo que he querido designar como “apolítica” no implica ser indiferente a la realidad (y la realidad ahora brinda una millonésima de responsabilidad que, según mi código de vida, no debe ser desperdiciada), sino indiferente a las tenues nociones existentes en la sociedad sobre la política, que terminan dividiendo en izquierda o derecha. Omitiendo la irrealidad de un “centro”, ambas posturas tienen elementos destacables y un tiempo para manifestarse. Es lamentable que la gente pase de un “no me interesa la política” (que como decía, favorece al oportunista de turno) a la adopción incondicional e irracional de una ideología.

Pese a que en esta ocasión deberé abstenerme del voto, no perdí la oportunidad de transmitir mi sentir a mis cercanos. Opciones, pese a la tímida campaña realizada, hay. Tenemos izquierdas para elegir en matices, alternativas de centroizquierda y oposición de centroderecha.

Lo único que debería tenerse muy en cuenta es que no debemos seguir alimentando monstruos como se hizo hasta hoy con los Kirchner. Hace un par de años escribía sobre la primera mitad del mandato de Néstor Kirchner y al día de hoy mi postura hacia este individuo no ha cambiado, y no solo suma desaciertos sino casos de corrupción y mentira sistemática. Hace rato que el electorado dice estar resignado a elegir al menor entre dos males (como hicimos en Tucumán con Alperovich, donde visto de manera práctica, pareciera no haber más alternativa) justificándolo con el hecho de haber realizado obras visibles para la provincia. En esta ocasión estoy convencido que hay “males menores” que Cristina Kirchner, la que promete más manipulación de los medios, rencor pseudoprogresista, corrupción y mentiras.

No voy a otorgarle más espacio en este posteo a los Kirchner. Mi intención es dejar en claro que no avalo la postura fría y autodestructiva de quienes dicen no interesarse en la política y de quienes votan a Bob Marley o Clemente. Aquí es donde hago mi diferencia entre apolítica o apartidismo y apatía electoral. Mientras el apartidismo es producto de la reflexión y provoca acciones en el ser, la otra es un vulgar producto de la desidia, la ignorancia y es potencialmente perjudicial para la sociedad (prueba clara de ello es que en medio de esta modorra las encuestas indican que Cristina gana en primera vuelta).

Para cerrar el desahogo de mi desazón ante este panorama y ante tantos que, cuando les digo que en esta ocasión no voto me dicen “¡qué suerte!”, les dejo un video de Little Feat, en su primera época junto a Lowell George y con Mick Taylor (miembro de los Rollings Stones en su mejor época) como invitado especial. El tema para la ocasión: “Apolitical blues”.



14.10.07

La última mañana del invierno

Segundo había sido en realidad el primero en llegar a este mundo, pero nadie se enteraría jamás de esto desde el momento en que la partera, por error, le concediera ese honor a su hermano.

Su carácter complaciente posiblemente haya estado vinculado a este hecho, dispuesto siempre a relegarse, a preferir al otro y dar un paso al costado de ser necesario, o quizá un rasgo incipiente de su temperamento se encargara de convencer a todos que era efectivamente el menor, refrendando esta idea con su actitud a través de los años.

Vivir a la sombra de los demás nunca lo hizo infeliz en forma alguna. Estaba agradecido de no haber sufrido el desagradable bochorno de ser el mejor de su escuela, de no haber participado en cuanta competencia surgía y por las que su hermano, en cambio, se desvivía. Se había sentido aliviado también de no tener que seguir el negocio de la familia, que con el tiempo llegó a considerar como una actividad laboral segura pero que desde siempre le sabía tediosa, considerándola desmesuradamente pesada para su espíritu.

Le hubiera gustado, en cambio, pasar más tiempo en la terraza, encontrando formas en las nubes y figuras en los edificios que le tapaban el horizonte. Figuras esbeltas y rígidas que trataban de estrechar la mano de las que pasaban volando, dejando estelas rosáceas y amarillentas, perfectas, suaves, transparentes. No deseaba pintarlas, no quería describirlas con palabras ni capturarlas en una foto. No se sentía capaz de hacerlo con justicia, y tan solo deseaba que el espectáculo no fuese tan efímero, que la magia de esos minutos pudiera hacer frente a los sonidos de la ciudad que despertaba y los obligara a retroceder.

Una mañana, persiguiendo espectros del sonido, fantasmas audibles que rellenan cada intersticio del universo, Segundo penetró en el parque hasta un lugar inaccesible a la orquesta urbana.

Se había levantado muy temprano como de costumbre y había salido sin despertar a nadie. Corriendo en medio de filosas transmisiones mal sintonizadas, ruedas friccionando el asfalto y motores martillando el aire con pequeñas estocadas laterales se adentró en un remanso de tierra húmeda y silencio, de verde limpio y profundo que asomaba con remozada faz a un cielo que no quería despertar aún y con gesto somnoliento le sonreía, lo invitaba a subir y contemplar desde su lecho a las agitadas hormigas bajo su colchón, en el repetitivo ejercicio de vivir para ser alguien entre quienes no son nadie. Había contado los milenios desde la última vez que observó ese trajín en compañía de alguien que no fueran las vanidosas nubes indiferentes que lo hipnotizaban para no amanecer… Sería el primero en mucho tiempo en tener tal privilegio.

Por breves segundos lo único que Segundo sintió fue una quemadura fría en su espalda que ascendía hacia su cuello, un metálico sabor en su saliva y una mano intrusa que buscaba algo en sus bolsillos. Sin terminar de comprender que también se iría de este mundo antes que su hermano, ascendía feliz para despertar al cielo.

etiquetas y retorno a la “blogósfera”

Con un poco de tiempo el día de hoy decidí desempolvar este desamparado espacio. Cuando Blogger aún no tenía etiquetas no había cosa que deseara más que poder armar categorías para lo que escribía… finalmente, cuando este estrenó su sistema y me incitaba con “libere al bibliotecario que lleva adentro” me parecía una tarea imposible etiquetar mis entradas viejas. No porque fueran muchas (incluso hoy no son tantas), si no porque no encontraba las adecuadas divisiones para las mismas.

Por otro lado este espacio ya no guardaba solamente letras improvisadas, así que crear una categoría llamada “cuentos”, por ejemplo, me parecía un tanto contradictorio. Decidí dejar mi acostumbrado “desorden” como estaba, hasta que hace unos días volví a enumerar mentalmente las ventajas de la categorización.

Ahora, nuevamente frente a la computadora, no recuerdo ninguna de ellas y mucho menos tengo un plan para organizar esto, pero estoy decidido a hacerlo de una vez por todas. Algunas cosas no están pensadas para caber en ningún lugar y sencillamente quedarán así, no me gustaría generar más categorías que entradas. Solo espero que esto sirva al lector y navegante a encontrar lo que le interese más en este espacio y comprobar quizá que las mismas ideas se repiten en el tiempo y solo nosotros cambiamos nuestro lugar y punto de vista. Y a veces ni siquiera esto.

9.7.07

Células automatizadas

Rompo el silencio para presentar dos nuevas animaciones, esta vez con la temática de los autómatas celulares. Se llama así a un conjunto de celdas generadas automáticamente a partir de una configuración inicial y de reglas preestablecidas. Quizás el conjunto de reglas más conocido sea el llamado “Juego de la vida” ideado por el matemático John Conway (que determina la supervivencia, nacimiento o defunción de una célula en función de la cantidad de vecinos que la rodean), aplicado en el primer video. No obstante, la elaboración de reglas propias puede enriquecer la experiencia cuando estas son pensadas y aplicadas adecuadamente.


El primer video surgió tras encontrar una de las doscientas cuarenta soluciones que presenta (según el mismo J. Conway) el rompecabezas conocido como “cubo Soma”, formado por siete policubos diferentes. Luego de extraer un par de piezas al azar, estamos en condiciones de aplicar el “Juego de la vida” a la configuración resultante durante 3 generaciones sucesivas, pero en lugar de hacerlo tridimensionalmente, se emplea un vecindario de Von Neumann bidimensional tomando capas verticales. De continuar con el ejercicio podríamos apreciar que las formas generadas se vuelven redundantes a partir de la 5º generación, mientras que un vecindario tridimensional presentaría una variedad mucho más atractiva.


El segundo video es un concepto arquitectónico elaborado a partir de autómatas celulares unidimensionales.

1º Partiendo de una configuración de celdas azarosa dispuestas en fila, la aplicación de un conjunto de reglas de supervivencia elegido produce una malla bidimensional compuesta por 20 generaciones de autómatas lineales.

2º Una vez obtenida, la malla se “traduce” a la tercera dimensión estableciendo una regla para determinar la altura de cada uno de sus puntos. En este caso, cada segmento atraviesa cinco celdas que determinan la altura en metros del próximo punto de la malla en función de la cantidad de celdas vivas que presente.

4º Antes de continuar, se realiza el planteo funcional del edificio (en este caso un Centro de Arte y Diseño), para luego adecuar la malla tridimensional de geometría no convencional y los espacios euclidianos propuestos en un único resultado formal.

5º Un concepto paralelo se emplea para desarrollar la materialidad de la envolvente: mientras algunos sectores son totalmente transparentes, otros deben tamizar la luz en forma puntual.

El resultado final es una suerte de anteproyecto formal arquitectónico, pendiente de muchos ajustes en cuanto a estructura y función, pero de un aspecto bastante novedoso, favorecido por las búsquedas formales en la geometría no convencional. Cabe mencionar que este proyecto se desarrolló en el marco de la materia electiva “Arquitectura Fractal” dictada en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UNT y que fomenta la exploración de geometrías no euclidianas y su posible aplicación en la arquitectura.

25.6.07

Una pausa...

Estas semanas se me hizo muy difícil entrar a la red y escribir algo nuevo. Actualmente estoy finalizando una investigación sobre vivienda social (seguramente escribiré luego algún comentario al respecto) y mientras trato de equilibrar esto con algunos trabajos nuevos y una docencia auxiliar en la facultad… no he podido actualizar este sitio en casi todo el mes. Pese al tiempo, siempre leo sus comentarios y mails así como también los sitios de aquellos que los tienen. El "egoismo" que nos impulsa a escribir en primer término probablemente sufriría de raquitismo si no fuese por el valioso feedback.

Ahora dejo unas letras ajenas. Se trata de un artículo que leí hace una semana en el diario y que me gustaría compartir con Uds. Por su extensión no voy a pegarlo aquí, pero les dejo el enlace para visitarlo. Escrito de forma muy clara por Jorge Estrella (Escritor y doctor en Filosofía) se titula:

¿Qué diablos es el arte?

30.5.07

El deporte sin altura

Que el futbol de las estrellas es un negocio multimillonario lo puede reconocer aún el más fanático seguidor de cualquier camiseta. La pasión que siente un hincha por sus colores y su club siempre dará buenos réditos a quien pretenda especular con ella y como en cualquier negocio, quien vislumbra primero la oportunidad tiene la posibilidad de sacarle las más jugosas ganancias.

Aunque el futbol no se encuentra entre mis predilecciones deportivas (tanto para observar como para practicar, prefiero el básquet), he aprendido a apreciarlo. El vivir en un país donde este es el deporte nacional, país cuna de uno de los mayores genios (si no el más grande) en la cancha y donde se percibe esta pasión en cada persona, hace una tarea casi imposible el ser indiferente. Por otra parte, atesoro entre mis recuerdos más preciados algunas frías tardes de invierno (como las que se viven anticipadamente en estos días), tardes de mis primeros años en Tucumán, visitando durante los entrenamientos, la cancha del club Sportivo Guzmán (un club casi amateur) junto a mi padre que trabajaba entonces allí. Entre esas paredes pude comprender lo que significaba el deporte para esos jugadores que llegaban al entrenamiento en bicicletas o a pie, luego de terminada su jornada laboral. Con esto no quiero caer en aseverar que el futbol y el amor por el equipo solo existen en estas condiciones, si no que su lectura es más clara de esta forma.

Lo realmente desagradable es cuando el futbol deja de pertenecer a los hinchas, de clubes grandes o pequeños, y cae en las garras de lo que son verdaderas mafias (y léase aquí las siglas de toda esa caterva de acomodados, que dudo, tengan una idea de lo que significa el deporte; que manejan reglamentos, organizan eventos y venden derechos de televisación). Estos que aun creen que pueden disponer de las fuerzas del orden público y se quejan de que no hay suficientes efectivos policiales en las canchas para controlar la violencia que ellos fomentan. Estos repugnantes personajes no pueden estar a la altura del futbol ni de ningún otro deporte y como si estuvieran enterados de esta metáfora, ahora han decidido “poner el futbol a su altura”.

Hace muchos años que se esgrime la cobarde idea de que “jugar en la altura es inhumano”, concepto enunciado por un DT argentino y que nos hace preguntar si bolivianos, peruanos, ecuatorianos y colombianos acaso serán sub-humanos. Ahora la FIFA decidió hacer oficial la medida de que los partidos internacionales deben ser disputados por debajo de los 2500 metros. El organismo argumenta que debe proteger “la salud de sus jugadores”. Evidentemente, se refiere a la salud de “sus” jugadores argentinos y brasileros, esos que les reditúan más dólares, que son superestrellas internacionales y delicados como señoritas (o digamos “metrosexuales” para ser condescendientes). Imagino que estos señores encorbatados alguna vez visitaron un estadio en altura y comenzaron a asfixiarse de inmediato por la “falta de oxigeno” e inclusive piensan que les hacen un favor a los “subnormales” al llevarlos a su altura donde no deberían tener problemas si total, “hay más oxigeno”. Para completar su buena obra, los dirigentes de la FIFA podrían iniciar un plan de vivienda social o al menos sembrar maíz en esos estadios que ahora son un desperdicio de terreno y que “casualmente” están en las capitales de los países andinos sudamericanos.

Que la altura es un desafío para cualquiera que viaja desde una localización a nivel del mar no es un mito, y de hecho puede entenderlo un escolar sin los “estudios” que luego de tantos años impulsaron a la FIFA a tomar esta decisión. La altura es algo que puede molestar (y no lo hace siempre, puedo dar fe) a cualquier hijo de vecina pero no a un deportista en buen estado físico. Además, si la medida es tomada en nombre del “juego justo” ¿Dónde estaría la justicia para el equipo obligado a jugar siempre de visitante? El portavoz de la FIFA, Pekka Odriozola dijo "Por lo que yo conozco todos los países tienen un estadio por debajo de esa altitud mínima en la que podrían jugar" ¡Por supuesto! ¡Como pudieron olvidar peruanos y bolivianos que con el helicóptero pueden estar en cualquier parte de sus países en muy poco tiempo!

Si queremos ser “justos”, ¿Por qué mejor no dar los 20 días de “adaptación a la altura” necesarios a todos los jugadores (los que suben y los que bajan) de ambos equipos, si hay cuatro años entre mundial y mundial? Si los partidos se juegan de cualquier forma de ida y vuelta, cualquier “ventaja” (legitima, por cierto) geográfica, orográfica o climática se compensa en algún momento. ¿Qué temen las confederaciones de futbol, que Argentina o Brasil no clasifiquen al mundial? Eso es absurdo, por que las ventajas de estas selecciones sobre las demás son muy claras, altura de por medio o no, y de últimas, la FIFA podría “invitarlos” al mundial si acaso quedaran afuera. Lo que en realidad preocupa a brasileros y argentinos es la dificultad de apoderarse de campeonatos en esas alturas y como sus confederaciones pesan mucho, la FIFA prefiere darles el gusto.

Un lamentable triunfo de las ambiciosas mafias futbolísticas por sobre el espíritu del buen juego, ese que ellos invocan con la manoseada expresión “fair play”, y que como toda la justicia humana, es inmunda.

18.5.07

composición fractal

Quiero presentarles un pequeño “engolosinamiento formal”, realizado en momentos libres de esta semana. La idea surgió al escuchar en “La Mágica Web” la composición llamada “Arañas”.

De intencionalidades arquitectónicas, esta composición volumétrica responde a principios de Geometría Fractal pero con algunas reglas propias, más o menos caóticas. Quizás la forma resulte aun demasiado rigurosa para Arquitectura, pero significó un ejercicio formidable (de más está decir cuánto me gusta la Geometría) y además la oportunidad de practicar un poco de animación en 3D y edición de videos, fuera del marco de los tan admirados “fotorealismos” que están de moda en prácticamente todos los estudios de Arquitectura.

Para brindar algunos datos “técnicos” más: La forma es producto de la iteración de un poliomino (figura compuesta de elementos cuadrados) extruido en tres alturas diferentes, según las tres escalas en las que se presenta. El factor numérico de relación entre escalas es de 1 / (13^(1/2)) o “uno sobre raíz cuadrada de trece”.

Un agradecimiento especial a Eduardo Abel Gimenez por la música y su Mágica Web, que sigo hace tiempo y recomiendo encarecidamente desde aquí (allí podrán encontrar muchas composiciones más entre relatos, novelas, artículos, fotografías y humor gráfico de este prolífico autor).

6.5.07

intempestuoso, sa.

  1. adj. Que es intempestivo e impetuoso a la vez.
  2. adj. Dicho del carácter de una persona, implica que es torpe e inoportuno. Se usa en sentido similar a su falso antónimo: tempestuoso.

13.4.07

Snoopy contra el Barón Rojo

A raíz del post anterior, también estuve recordando a los personajes de Peanuts. Probablemente, el personaje más popular de Charles Schulz sea el sabueso llamado Snoopy. Éste inteligentísimo can, vivía todo el tiempo aventuras imaginarias y una de ellas era la que lo convertía en Flying Ace (o el As del Aire) peleando contra su enemigo, el Barón Rojo.

El siguiente video es una composición del genial baterista Billy Cobham, para su primer disco solista: “Spectrum” de 1973. La formación original de la banda para este trabajo contaba con el guitarrista Tommy Bolin y Lee Sklar en bajo (quien, dicho sea de paso, actualmente cubre el lugar de Porcaro en el tour de Falling in Between de Toto) entre otros. El video fue filmado durante una presentación de Cobham en Cannes en 1989 y la banda es diferente. No obstante, la interpretación es excelente y destacable la participación de Peter Wölpl en guitarra y Rita Marcotulli en piano. Sin más palabras, les invito a disfrutar de “Snoopy’s Search/Red Baron”.

Advertencia: el video dura casi nueve minutos, puede demorar un poco en cargar completamente.


11.4.07

Reconociendo

En lo que ahora es una abundante biblioteca, minutos atrás (mientras buscaba un manual que no uso a menudo), hice un grato descubrimiento de manera accidental.

La primera vez que me presenté a un certamen literario lo hice a través del colegio. Éste estaba organizado por una pequeña editorial, que a su vez revendía libros de editoriales extranjeras y, a modo de publicidad, regalaba a cada participante un librito. Los títulos eran muy variados y otorgados al azar. Por entonces, mi biblioteca era muy reducida y esperaba con ilusión este libro para sumarlo a una Biblia en “versión popular”, de lenguaje sencillo; un breve diccionario escolar; “El Principito” de Antoine de Saint-Exupéry (la primera novela que me regalaron) y una serie de libros infantiles, tres de manualidades y cuatro del “Gran Libro de Preguntas y Respuestas de Carlitos” (que recientemente, gracias a Imaginaria, supe que constaba de 6 tomos en total). Circunstancias que llevaron a mi familia lejos de casa prorrogaron mucho el tiempo en que disfrutaría de los libros de mis padres, por lo que cada adquisición resultaba sumamente grata.

El ejemplar que añadía entonces a mi colección se llamaba “Paradigmas. Mitos, enigmas y leyendas contemporáneas”. Para hacer una corta reseña: forma parte de una colección de libros con el mismo título de la editorial española Nueva Lente SA, siendo este el tomo Nº23. En la contratapa menciona solo tres capítulos de los cinco que contiene: “Rasputín”, “Milo o el atleta” (que en el interior del libro se titula “Milón. La realidad y la leyenda”) y “El milenio” (titulado en el interior como “El Pavor al Milenio”). Los “extra” de este libro corresponden a los capítulos “PAX. Paz en la tierra” y “El vacío”. La colección está construida en base a colaboraciones de diferentes autores sobre personajes históricos de porte mítico. El libro aparece clasificado como de “Esoterismo”, lo que resulta llamativo si consideramos que era el regalo para un escolar, pero las ideas que presenta son sencillas y aún se le podría señalar una carencia de profundidad. Este regalo, que había recibido muy entusiasmado, terminó decepcionando mis expectativas de narraciones fantásticas y misterios, debido a que no estaba escrito en ese plan, pero tampoco podía pasar por una investigación seria al no citar ni una sola fuente al finalizar cada capítulo, más allá de las que menciona como al pasar en algunos capítulos.

Muchos de los libros que uno lee parecen destinados al más profundo olvido. Sin embargo, mientras pasaba las páginas y leía los subtítulos de “Paradigmas” recordaba muy bien los párrafos y muchos detalles que habían impregnado mi memoria, como la colosal ingesta de Milón antes de una competencia y algunas hazañas que recordaba como si hubiera visto en una película; el singular capítulo llamado “El vacío”, consistente en dos frases: “…nadie dijo nada” de Pezoa Véliz y unas cuantas hojas (en blanco) más adelante, un desafiante “… ¿Y usted?”. También en este libro, leí por primera vez sobre Rasputín, antes de encontrarlo en otras lecturas mucho más prejuiciadas.

Como reconocía antes, no se trata de una joya literaria, ni tampoco de investigación. Pero el hallarlo me hizo revivir una sensación semejante a la vivida cuando la esperada biblioteca finalmente llegó: libros cuyas figuras pensaba olvidadas y a cuyas letras apenas había asomado muchos años atrás o había escuchado en boca de mis padres, ahora, al alcance de mi mano. Por todas partes había recuerdos en pequeñas piezas, algún párrafo, alguna figura o por lo menos, tapas y lomos.

Es indescriptible el efecto de “descubrir” algo conocido, y con mayor razón cuando este algo es tan abrumador como una biblioteca entera. En su momento, traté de prolongar esta sensación el mayor tiempo posible, desempacando de a poco los ejemplares, pero resultó tan incómodo convivir con las monstruosas cajas que un día la experiencia debió cortarse definitivamente para colocar en sus nuevos lugares todos los libros. Pese a todo, hallazgos como el de hoy me hacen entender que siempre podré encontrar estos “tesoros” que embriagan de extraordinarias sensaciones olvidadas, aun cuando ya no vuelvan a ser tan impactantes como las que se sienten al encontrar una biblioteca, volver a ver películas memorizadas al detalle en la infancia o sentir aromas solamente soñados, en las calles que alguna vez nos vieron crecer.

31.3.07

Mate cocido y “vigiladores”

Hace poco conversando sobre algunos usos de moda, una persona me llamó “purista”. Esta denominación no me aflige ni me halaga, aunque considerando a otros que se han ganado el apelativo de “puristas del lenguaje”, podría sentirme en todo caso más cerca del cumplido. Antes de abrazar el término, sin embargo, es necesario pensar un poco ¿qué es un purista? Entiendo que se llama así a alguien que evita cambios en sus doctrinas o reglas (ya sea en lenguaje o hábitos) y en este caso, casi equivaldría a negar cualquier evolución del lenguaje o la moda, cosa que no se encuentra en mi ánimo. Por otro lado, algunas de las obras que más he disfrutado se caracterizan por su poco “purismo” de lenguaje, casi al punto que es una fórmula eficaz para la literatura. De cualquier forma, transgredir nunca ha sido tarea fácil.

Se supone que el purista tampoco admite extranjerismos. Pero afrontémoslo: si todo tiende cada vez a estar más interconectado ¿no es normal que terminemos por adoptar muchas palabras foráneas en nuestra comunicación? Los neologismos también forman parte de esta tendencia de expansión y avance vertiginoso, bautizando sin cesar a cuanto hijo de la tecnología encuentra a su paso.

¿Purista? No sé si será el calificativo más fiel. En todo caso, y como no le temo a las connotaciones, prefiero el término intransigente. Cierto es que el mismo parece vago si lo aplicamos al lenguaje, pero no pretendería describir con una sola palabra el criterio que me guía.

En todo caso, el mejor acercamiento probablemente venga con un ejemplo. Hace instantes, escuchaba por radio algunas novedades sobre el caso Garcia Belsunce (un homicidio en un barrio privado que ocurrió en 2002 y cuya investigación, por corrupción o falta de pericia, avanza en forma absurdamente lenta) que implicaba el testimonio de un “vigilador”. A medida que la periodista repetía la palabreja, mi atención a los detalles se extraviaba en pos de aquel “vigilador”. Por supuesto, el uso cotidiano me permite comprender que está hablando de un agente privado de seguridad, pero mi atención no se dispersa por ese motivo, si no que busco una explicación a la pregunta inmediata ¿Por qué no puede decir, para referirse a este empleado, sencilla y directamente la palabra “vigilante”?

A Ud., lector, que llegó quizás buscando alguna noticia relacionada al mentado caso; como también a Ud., que llegó buscando la “relación entre el lenguaje castellano y la música barroca” o como “descargar el hit del verano para su celular”; me siento en la obligación de comunicarle que, no importa cuánto y que medios repitan esta construcción, o aun cuantos se autodenominen de esta forma; la palabra “vigilador” NO EXISTE.

En Argentina, hay una masa dulce (o factura) llamada “vigilante”, porque era consumida preferentemente por los guardias de ronda durante sus turnos de vigilancia. Otra versión indica que los nombres de las facturas (“vigilantes”, “sacramentos”, “bolas de fraile”) provenían de una huelga de panaderos anarquistas. Inevitablemente, el vulgo aplica el nombre a todos los policías por extensión y en estratos que lindan con la marginalidad, el término “vigilante” o “botón”, se utiliza de forma peyorativa. Imagino que por estas connotaciones se opta por llamar a los agentes de seguridad como “vigiladores”, en un deseo, tal vez sincero, de no ligar al policía con el empleado privado. La palabra “vigía” (del verbo vigiar, proveniente del portugués), también tiene una connotación muy marcada y aunque su acción es más aproximada a la del agente que vela un territorio desde un puesto fijo, parece sacada de una historia de viejos lobos de mar. Como somos incapaces de buscar un sinónimo adecuado o de recurrir al extranjerizante security (seguridad), preferimos poner en circulación un disparate que solo resultaría tierno escuchar de la boca de un niño que está aprendiendo a hablar.

Cuando no terminaba de tragar el término, la desafortunada periodista mencionaba también los “prejuiciamientos” alrededor del caso, cosa que terminó de hacerme sentir burlado por la nota.

Con esto concluyo mi caso, apreciados lectores. Mi llana intolerancia hacia ciertas tendencias idiomáticas, como la redacción de interminables parlamentos abreviados por SMS (SHORT Message Service) o la invención de palabras innecesarias, no responde a algo tan cabal como el purismo, sino más bien a la aversión a cierta pereza mental, o quizá simple ignorancia, que demuestran algunos a la hora de emitir un mensaje.

27.2.07

El SPAM contraataca

Recordando otras épocas de la blogosfera, hace unos días decidí remover la verificación para dejar comentarios. El primer motivo para esto es que son varios los que me refirieron que no pueden comentar en el blog, porque no ven la imagen con la palabra a copiar o porque simplemente no terminan de entender cómo funciona el asunto (no todos tienen la facilidad de las nuevas generaciones para comprender instintivamente los mecanismos de la red y, por experiencia digo, uno puede fracasar donde muchos otros triunfan sin demasiado esfuerzo).

En segundo lugar confieso que me importuna un poco aquella palabrita. Por algún motivo que desconozco, el 50% de las veces leo mal alguno de aquellos caracteres deformados y, como dándome un golpecito en la nuca, Blogger cambia la palabra y ofrece la segunda oportunidad. Ni hablar de cuando esta situación se presenta las pocas veces que comento en mi blog. Así que espero de esta forma aliviar algún espíritu afín, librándolo de la tediosa verificación.

Este post se debe a que, lamentablemente, en cuanto quité la protección ingresó uno de aquellos comentarios automáticos que dicen que maravilloso y útil es mi blog mientras arteramente introducen un enlace a otro sitio, así que habilité la moderación de estos. Quiero entonces aclarar que TODOS los comentarios seguirán siendo publicados como antes, solamente que no aparecerán de inmediato en la página, sino cuando los haya recibido en mi correo.

Cordiales saludos para todos.

23.2.07

Cacería de piratas

YouTube.com, la popular página de alojamiento para videos de transmisión web, deberá remover por intimación de Viacom, aquellos protegidos por derechos de autor.

Cuando alguna noticia sobre la lucha legal emprendida por grandes empresas llega a mis oídos, me parcializo de inmediato con los “infractores”. Hace pocos días escribía sobre el plagio y la falta de protección de la propiedad intelectual en muchas producciones populares. El caso de hoy representaría prácticamente el extremo opuesto: cuando el trabajo de un artista es tan preciado que se persigue con afán a quien hace uso de este sin ajustarse estrictamente a las clausulas que condicionan su difusión. Viacom ahora ha solicitado que se quite de la página todos los títulos subidos sobre los que tiene derechos y es solo cuestión de tiempo para que esta actitud sea imitada por otras compañías.

En general, las producciones más visitadas en YouTube, son amateur (vamos a omitir en esta consideración que dichos videos también violan en alguna manera derechos de autor al usar música u otros contenidos sin autorización). El fenómeno que hizo ampliamente conocido este medio en los últimos dos años es el masivo interés que despertaron ciertos videos, donde perfectos desconocidos de cualquier latitud subían sus imágenes y se retrataban interpretado canciones, monólogos, parodiando otras producciones, o sencillamente registrando algún absurdo. Personalmente, reconozco haber engrosado el número de visitas de muchos títulos destacados en la página principal, como “Edgar se cae”, donde un niño mexicano es víctima de una broma de sus “amigos” que lo tiran al agua y filman el hecho; o el video de un grupo de hermanos de entre 9 y 12 años de la provincia de Salta, interpretando un tema de Sepultura, donde el menor de ellos, a cargo de la guitarra y la gutural voz “transportada” a su tono pre-adolescente, vestía una remera de Pokemon (muy comentada entre los casuales espectadores) más acorde a su edad que las letras de la banda brasilera de Metal. En ambos casos, los protagonistas trascendieron el mundillo virtual para aparecer en otros medios como la televisión, a través de noticieros locales y programas de variedades.

Considerando estos hechos, podemos fácilmente comprender que YouTube no ve amenazada su existencia por eliminar algunos videos de su base de datos. A estas alturas cuenta con una comunidad bastante grande, conformada por usuarios anónimos que navegan sus páginas y aportan a la estadística, usuarios registrados que pueden subir videos y comentar en los de sus pares y otros que completando cierto perfil tienen la posibilidad de subir videos más largos y gozar de beneficios adicionales. Pero este grupo no sería tan numeroso sin los que arribaron buscando precisamente “contenido pirata”. Aunque existe un deseo de exhibición que encuentra su mercado entre los curiosos navegantes (muy similar a lo que sucede en los blogs y que merece un post aparte) que mantienen esta tendencia candente, una buena porción de los usuarios del servicio no está interesada en el ridículo ajeno y en todo caso atiende de rebote a algunas de las ofertas del sitio. No es mi intención juzgar sobre el uso que se le da a estos medios o el motor que los lleva a tener tanta acogida; porque son muchas las veces que el ocio nos encuentra sin un plan predefinido y no es raro que una actividad tan popular capte nuestra atención en esos momentos. Pero estos fenómenos no subsisten sólo con los minutos libres de algunos, sino que son una tarea de tiempo completo para muchos. Volviendo al ejemplo de los blogs: si a partir de hoy se borrara todos aquellos que no se ajusten al paradigma de la bitácora escrita como un diario íntimo, todavía tendríamos una cantidad enorme de estos, mantenidos y visitados por gente con el mismo interés, cuyos comentarios probablemente se limitarían a “hola, pasaba, chau”, “jajaja, muy bueno, pasate por mi sitio” (esto es inevitable en un mundo que tiene más blogs que lectores); pero ciertamente perderíamos una gran cantidad de otros, que aunque no lleguen a ser mayoría, aportan variedad a la tediosa homogeneidad de los sitios de moda.

Actualmente, muchos contenidos alojados en YouTube pueden ser considerados infracción de copyright, entre ellos, videos musicales, episodios de series, fragmentos de películas, selección de escenas, clínicas y demostraciones de músicos, algunos muy difíciles de conseguir o que no justifican la adquisición del producto. Por otra parte, aunque la industria musical quiera elevar los videoclips a la categoría de Arte, la intención original de los mismos (y en concordancia con la ideología de estas empresas) y su función más inmediata es promocionar la música. El producto del artista no es el videoclip, sino en todo caso, la pista de audio que se busca promocionar por un medio audiovisual. El director y otros empleados que se contratan para este fin ponen su arte al servicio de la industria que los contrata, con el fin de dar a conocer a su “protegido”. ¿Cuál es el daño que se le hace al artista difundiendo a través de Internet su video? Absolutamente ninguno. Seguramente, aquellos menos famosos inclusive ven un gran potencial en este hecho. Los únicos perjudicados son aquellos que lucran con la difusión de estos a través de medios como MTV (asociado a Viacom) y que han creado una cultura alrededor de lo que es en esencia material publicitario. Se trata de una maniobra mezquina que además arrastra consigo muchas producciones que hace tiempo no se encuentran en circulación en sus cadenas. Seamos sinceros: es comprensible que la industria quiera fomentar las ventas del último DVD de Shakira o que poniéndonos muchas trabas consiga que desembolsemos algunos pesos por el histórico “Unplugged” de Nirvana, pero ¿qué puede pretender al quitar el videoclip de “Gonna Make You Sweat” de C+C Music Factory? Se trata de un tema no muy lejano en el tiempo pero que la generación joven actual prácticamente desconoce y dudo muchísimo que estuviera interesada en comprar. Así, muchos de estos paradigmas de la creación de videos musicales, simplemente son apartados de nuestra vista. Aún más lamentable es la eliminación de los videoclips que son manejados por estas cadenas en Europa o Asia pero que nunca llegan aquí (excepto a través de la red) por falta de mercado.

Pero estos casos no le interesan a la industria, porque sus pérdidas en concepto de contenidos que si son redituables y que por ahora circulan libremente por Internet son mucho más importantes en comparación. Además, si la industria es justamente la antítesis de la producción artística pura ¿por qué iba a interesarse en un hecho cultural, aunque este esté fuertemente relacionado con la misma?

La tiranía de los “derechos de autor” ejercida por las corporaciones está sumándose una nueva victoria. Y a no dejarse confundir por su discurso, porque la industria no lucha contra la libre difusión con el interés de resguardar el patrimonio de sus artistas. A diferencia de la propiedad intelectual, que es intransferible, la difusión es propiedad de las corporaciones y al interferir con su comercialización se está afectando principalmente su economía y no tanto a los artistas como habitualmente se cree, quienes en realidad perciben mucho más por sus apariciones y shows.

Se nos ha inculcado la idea de que estos contenidos portan una parte del artista (como las fotografías que “robaban” el alma de los aborígenes) y que el difundirlos en forma gratuita va matando lentamente al mismo, mientras su distribución a un precio casi estandarizado es la justa retribución por lo que se nos brinda, y si no tenemos el dinero para pagarlo debemos ir limitándonos progresivamente a la contemplación de algún “artista de segunda línea” (muchas veces más talentosos pero, desafortunadamente, menos publicitados) hasta terminar observando por la ventana a nuestro vecino que toca el saxofón. Este es un razonamiento absurdo, que en un mundo abundante en posibilidades y ricamente interconectado, quiere confinarnos a un primitivismo intolerable. La “piratería” quizá resulta adversa a la industria de forma inmediata, pero contribuye a la creación artística y su evolución, que a su vez son el sustento de los mismos productores, con su avezado sentido para anticiparse o forzar tendencias.

YouTube tiene alternativas y preferirá llegar a un acuerdo para sobrevivir de la mejor manera al embate de Viacom, evitando luchas legales como la que hundió hace algunos años a Napster, pero ¿cuánto más tardarán los usuarios en aburrirse con la oferta “permitida” y sus tópicos que empiezan a repetirse? ¿cuántas veces más puede ofrecérsele al paladar de los internautas el mismo plato recalentado? Sin la variedad actual, el atractivo de YouTube es considerablemente menor.

¿Quién quedará obsoleto antes, la tecnología o las corporaciones? Es difícil anticipar un final a este enfrentamiento que acompaña el desarrollo de Internet desde su popularización y que solo va cambiando los actores: ante la aparición de nuevas alternativas se inician los procedimientos legales para contrarrestarla. Mientras tanto, las cabezas de los “piratas” siguen rodando.

(*)Imagen: estampado de una remera.

5.2.07

Beethoven y el animé

Aprovechando el tiempo de vacaciones, pude disfrutar de ciertas actividades que durante el año solo realizo esporádicamente. Entre ellas están el sentarme a ver una película totalmente libre de la presión del tiempo o aun recostarme y escuchar mis discos sin hacer nada más.

Ahora, aunque me fascina la estética japonesa para las artes y mucho de su cultura y filosofía, algo que nunca asimilé ni me agradó demasiado, a excepción de uno que otro dibujo animado clásico de la infancia, es el anime (por otra parte, entonces era escaso en nuestro occidente). Sin embargo en esta semana, debido a una encarecida recomendación y animándome el hecho que en la trama tiene rol protagónico la Sexta Sinfonía de Beethoven, pude disfrutar del corto de animación “Goshu el violonchelista” (Sero Hiki no Goshu) de 1982.

Se trata de una preciosa narración sobre un joven músico que vive en un pueblo del Japón de la primera mitad del siglo pasado y que intenta perfeccionar su ejecución para el día de un recital; a partir de las severas reprensiones de su maestro y conductor, que lo señala como el eslabón más débil en el conjunto, en el escaso tiempo que resta Goshu pasa solitarias noches de práctica, pero en su rutina irrumpen sin invitación unos curiosos visitantes, a los que en principio se muestra hostil. Estoy seguro que cualquier músico puede apreciar esta singular historia (y sin duda, extraer también una enseñanza) sobre el crecimiento espiritual de Goshu.

Haciendo un gran paréntesis, quisiera contar un hecho particular relacionado con la misma. Como todo material que luego de caer en mis manos tiene la virtud de llamar positivamente mi atención, lo miré por segunda vez para procurar extraer aquello que inevitablemente pasa de largo en la primera apreciación. La película solo tenía audio en el idioma original y subtítulos en inglés, lo que me obligó a abstraerme un poco de la palabra hablada para comprender completamente la trama pero en la segunda observación y desatendiendo un poco los subtítulos, escuché varias veces la palabra “tanuki” para nombrar a uno de los personajes, que el traductor había nombrado “raccoon” (mapache). Sin embargo, la palabra “tanuki” (aún sin saber absolutamente nada de japonés) y la apariencia del animal me resultaban conocidas…

Con apoyo de la wikipedia (en la cual no termino de perder la fe) pude localizar justamente al animalito que estaba buscando, el Nyctereutes procyonoides, conocido como “perro mapache” o simplemente “tanuki”. A pesar de su semejanza con un mapache, este animal es un cánido y está en todo caso más cerca de los zorros. El motivo por el cual la palabra me sonaba conocida se debe a la historia llevada al cine en 2005 por Seijun Suzuki, cuyo título comercial en occidente es “Princess Raccoon”. La conocida actriz asiática Zhang Ziyi (que trabaja en largometrajes mundialmente famosos como “La Leyenda del Tigre y el Dragón”, “Héroes” y “Memorias de una Geisha”, por nombrar sólo algunas) interpreta a Tanuki-hime, una princesa y divinidad, inspirada en la mitología japonesa, que se enamora de un hombre.

Leyendo un poco más en la red pude comprobar que este incomprendido animalito, al que insistimos en identificar con un mapache, es muy importante dentro de la cultura japonesa, quienes en su panteón le asignan un rol como contraparte del zorro, ambos espíritus traviesos pero el primero bueno y el segundo malo. A estos se les atribuía la capacidad de cambiar de forma y algunos poderes sobrenaturales. En la actualidad es posible encontrar estas referencias culturales mayormente en el anime, pero también en algunos videojuegos de fines de la década del 80 (por supuesto, de origen japonés), como aquel Super Mario que adquiría la posibilidad de volar vistiendo un traje de Tanuki o también el menos conocido “Pocky & Rocky”.

La aparición del tanuki en esta producción, además del comentado entretenimiento que me brindó por unas horas, marca un momento muy importante en el desarrollo de la historia: el protagonista sufre una notable inflexión en su carácter: si bien comienza tratando al tanuki con la misma hostilidad que a sus anteriores visitantes (un gato y un ave), a causa de las palabras y la actitud sorprendentemente profesional del cachorro (que se presenta como percusionista), Goshu depone su orgullo y se coloca en un plano de igualdad para practicar con su nuevo compañero. El hasta entonces rígido violonchelista está recibiendo una lección de la naturaleza, esa misma que inspiró, salvando las distancias, a Ludwig van Beethoven a componer la Sinfonía Pastoral que ahora Goshu debía interpretar con algo más que una buena técnica.

No cabe duda, la paleta de situaciones que despliega la Sexta Sinfonía es inagotable. Se trata de una de las primeras obras que narran una historia apelando principalmente a la sensación, una especie de “banda sonora” perteneciente a una visión (película) que se proyecta en la mente de la audiencia en cada nueva ejecución; llegando a picos descriptivos que nos sugieren y hasta nos permiten ver aves que cantan (aunque algunas mentes quizá podrán pintar cuadros de otro mundo para estas mismas melodías). Seguramente Beethoven habrá soñado con los cuadros de su sinfonía y es muy difícil afirmar si le habrían gustado las interpretaciones que sitúan a la misma en el Monte Olimpo –como se ve en “Fantasia” (1940) de Disney (otro filme entrañable) o como en el presente caso, la mística visión de un campesino de lejanas tierras. Lo cierto es que el maestro tenía un amor profundo por la naturaleza y seguramente se habría sentido complacido de que su obra sirviese para aleccionar a un joven músico que no terminaba de aprender… a escuchar.

30.1.07

Guía rápida para un hit musical (o secuestro cultural)

Es relativamente sencillo componer un “hit” musical. Como cualquier otra actividad, requiere un mínimo de pericia en la materia y sobretodo de la adecuada exposición publicitaria.

Pero ¡atención lector!, que no cunda el desaliento si la vida no le ha dotado de la mínima creatividad necesaria para elaborar una sencilla y pegajosa melodía destinada a mentes con actividad cerebral casi en estado de frecuencia zeta (producto del tiempo de vacaciones o del frenesí fashion que las posee). Con tener vislumbrada la manera de publicitar correctamente “su” producto o contar con las personas adecuadas para este fin, es suficiente ¡ningún óbice se interpondrá entre Ud. y el éxito soñado!

Pese al extendido mito que reza sobre la complejidad de la dinámica social, que convierte a una canción en un éxito –y tan sólo repasando la historia del Rock encontraríamos ejemplos para esta idea en “Johnny B. Good” (Chuby Checker), “Rock Around the Clock” (Bill Halley), “Satisfaction” (Rolling Stones), y un largo etcétera- lograr éxito no depende de arcanos mecanismos ocultos del subconsciente popular. No estamos hablando de crear un punto de referencia en la historia musical (como los temas mencionados), sino de gozar de un éxito, quizá un tanto más mediocre, pero que no obstante nos garantizará ser recordados por este único –los llamados one hit wonders- y aún si repetimos exitosamente la formula, mantenernos un tiempo más en el anhelado candelero.

Sin más preámbulos, estos son los criterios a seguir:

1º paso: Identificar el target. Esto es fundamental pues determina los pasos siguientes. Al contrario de la expresión artística que primeramente existe y luego encuentra sus receptores en espíritus afines, aquí la finalidad principal debe ser llegar a la mayor cantidad de personas y quedar retumbando en sus cavidades auditivas.

2º paso: Acopio de materiales. Como la heurística no es nuestra aliada y hemos descartado que las musas vendrán a socorrernos, debemos salir a “buscar” la inspiración y los elementos para nuestra “creación” en algún lugar donde estos abunden. Teniendo en cuenta la estructura de un “éxito” estándar, el mejor lugar para encontrar material seria la misma expresión popular (cumbia, folklore, etc). Pero no debemos olvidar que aunque la estructura se repite, la novedad en este caso es importante a otro nivel. Esto es, si empleamos como base el tema del año pasado y tan solo le superponemos al track un cencerro acompañando el ritmo, además de los problemas legales asegurados, no crearemos gran sensación en el público. Entonces, mientras menos esfuerzo estemos dispuestos a invertir en la creación, nuestra fuente deberá ser más desconocida. Podemos buscar, por ejemplo, en el folklore de un país vecino, de extensa variedad de ritmos, si además el país en cuestión lleva un registro de la propiedad intelectual muy reciente ¡habremos encontrado una mina de otro!

3º paso: Forzar el vínculo con el client… perdón, con la audiencia. Aunque aquí entra en acción el trabajo de publicidad, pues nuestro target siempre estará particularmente receptivo al mensaje de los tiempos (desde luego, no al mensaje original de nuestra “creación”, sino al que los portadores de la buena onda quieran indicarles que debe gustarles esta temporada), podemos ayudar a crear el vínculo de las siguientes formas:

· asegurando que nuestra creación está ligada a nuestras “raíces culturales”. Esto también aquietará a eventuales memoriosos que puedan encontrar familiaridades en nuestro sonido.

· reduciendo el tiempo de adaptación al hit. Añadir una especie de “base electrónica” (el repetitivo y machacante martillo), más allá que se trate de una cumbia, un tango o una copla; es como usar una capa de cemento de contacto, el patrón repetitivo nos garantiza que la gente seguirá escuchando una parte de la canción en su cabeza durante varias horas.

· haciendo que la letra no pase totalmente inadvertida. Si la letra original resulta demasiado “inocente”, corre riesgo de pasar indiferente, así que deberemos modificarla para que suene más picaresca y, por qué no, hasta atrevida.

4º paso (opcional): Convertir el mensaje del inversionist… perdón, del “artista” en una experiencia interactiva con el oyente. Siempre es buena idea incluir algo que el público no pueda asimilar muy fácilmente. Bastará un par de palabrejas en un idioma no muy familiar (revisar otra vez los alcances del target, probablemente no baste incluir frases en inglés y tengamos que recurrir al quechua o quichua vrg. “asna siki”, o por lo menos a un sinsentido “aserejé”) y obtendremos un importante movimiento en Internet de gente consultando sobre su significado.

Exitosas experiencias avalan este método y podríamos citar algunas de las más atrevidas (por haberse basado en temas de trascendencia internacional):

“Como has hecho” y “Way, ay, ay” por Los Tekis: Entre otros temas más, estos son los más conocidos a nivel nacional, especialmente el primero. El autor original es Rómulo Flores, los intérpretes originales, el grupo “Andino”, todos bolivianos. Pero este detalle menor no tiene incidencia en Argentina, donde muchos creen que los Tekis son los autores o quizás la identifican solamente como una “canción popular del norte” y punto. También interpretan este tema con ligeras variaciones, los Gaitán Castro en Perú.

“El chupa chichi” perpetrado por Cesar y grupo Felicidad: Originalmente titulado “El Sombrero de Saó” (ridículamente deformado por este grupo jujeño, de tal manera que pueden alegar “versión libre de un tema popular del norte”). El autor es Pedro Shimose, boliviano, el tema fue interpretado por el “Trio Oriental” y aún por artistas internacionales como el “Cuarteto Imperial”.

Una variante posible al paso 4 es decir algo en español que suene similar a otra cosa, como en el caso del rumano Vrei sa pleci dar nu ma, nu ma iei que se convirtió en “Pluma, pluma gay”. Este recurso puede generar un positivo efecto jugando con la ventaja legal de haber introducido en la nueva canción algo que no tiene nada que ver con la original. Otros temas han sido traducidos, “adaptados”, “inspirados”, re-mezclados y han tenido bastante acogida popular como “Resistiré”, “El Humahuaqueño”, o si queremos ir más atrás en el tiempo podemos mencionar a “Las palmeras”, “A los bosques yo me interno”, “Yo tengo unos ojos negros” y tantos otros que, más allá de haber reconocido a los autores originales tardíamente, en su momento dieron abundante cosecha a los “inspirados” de turno.

Es necesario, no obstante, admitir que esto no es bien visto por algunos que todavía se empeñan en llamar PLAGIO a esta actividad, sin apreciar la destreza que es necesaria para no terminar como el caso de la mundialmente famosa “Lambada” que dio a conocer el grupo brasilero Kaoma sin tener en cuenta al hacer su versión, que el tema “Llorando se fue” (título original) perteneciente al no menos famoso grupo boliviano Los Kjarkas, ya tenía registrados los derechos de autor y así Kaoma tuvo que pagar millones de dólares por su “in-versión” en el mismo. Bueno, pero ¡ánimo!, hay muchísima producción popular auténtica muy desprotegida y si aspiramos a una trascendencia moderada, no deberíamos tener ningún problema; tan sólo quizá alguna molesta voz que quiera desenmascarar nuestras acciones. Pero en todo caso no son muchas y tampoco pueden estar en todo ¿verdad? Además, por unos cuantos que nos llamen ladrones, habrán muchos más que nos gritarán ¡genio!, ¡ídolo!, ¡no te mueras nunca!, etc.

Nota: Quise en esta ocasión hacer uso de una no tan sutil ironía, para no contentarme sólo con denostar el gusto vulgar y la habilidad de los “comerciantes” que encuentran su mercado en los oídos de la masa inculta –esto aun ha provocado que los publicistas de la movida veraniega, se “autoparodien”, como se ve en las campañas de CTI y el autoproclamado “tema del verano” (refiero a este excelente artículo de Página/12)- También me impulsó la coincidencia de haber leído esta nota en el blog de Lalo Mir (La locura) y el hecho que un lector llegara “…al correr de la pluma” usando los términos de búsqueda “pagina para descargar las canciones de cesar y su grupo felicidad”.

29.1.07

...estamos de vuelta

Solamente eso. ¡Muchas gracias por los correos y comentarios en este primer mes del año que llega a su fin!

Mañana, una nueva entrada y comienzo a ponerme al día.

¡Saludos cordiales!

24.12.06

Saludo de Fin de Año


Al tiempo que este weblog cumple 2 años en línea, deseo hacer llegar a todos mis saludos por este medio. He tenido la fortuna de intercambiar muchas ideas y valiosas conversaciones a partir de esta página. Hoy, 24 de diciembre, algunos de Uds. celebran estas fiestas de forma religiosa o con una visión laica, difundida por todo el mundo globalizado; otros tantos recuerdan en estas mismas fechas diferentes acontecimientos, y otros más, simplemente se toman el día libre. Finalmente algunos (y me incluyo aquí) nos hemos visto por momentos en un lugar u otro de los mencionados anteriormente, así que levanto la copa con Uds. y saludo:

· Por una etapa cumplida (y con buenos deseos para la que se inicia).

· Por el Solsticio (de invierno para los que están “allá”, de verano para los que estamos un poco más “acá”)

· Por los hitos del calendario.

· Por el momento para la familia o la reflexión.

· Por lo bueno y malo acontecido, necesario para un equilibrio.

Y en esta continua búsqueda del crecimiento personal, que en el nuevo año nuestros pasos nos conduzcan a la Verdad.

¡Bendiciones a todos!

5.12.06

Una historia personal de telecomunicaciones

En cualquier período de la Historia de la humanidad, las comunicaciones han cumplido un rol fundamental en las sociedades. Hoy el mundo y nuestros sistemas parecen insostenibles sin la tecnología en comunicaciones que lleva menos de medio siglo entre nosotros.

Aunque con un cierto retraso y un importante valor agregado, los adelantos en comunicaciones eventualmente llegan a este tercer mundo. Tenemos redes y comunicaciones satelitales que nos proveen conexión con el resto del mundo. Contamos con teléfonos, Internet y terminales celulares disponibles para la población de poder adquisitivo medio, casi como en cualquier otro lugar del mundo desarrollado. Pero el “casi” tiene un peso muy importante a la hora de hacer una comparación real.

Unas cuantas observaciones personales al respecto. Hace seis años, viajando por Bolivia conocía lo que ya era estándar en comunicaciones celulares en Europa: la tecnología GSM. Por entonces adquirir un celular en Bolivia para traerlo a Argentina era inútil, ya que en el país aun no se contaba con esta tecnología. Solo tiempo después su implementación se hizo efectiva, primero en algunas provincias (las de mayor afluencia turística) y posteriormente en todo el país.

Por entonces, las conexiones de “banda ancha” a Internet también eran escasas, debido a su costo prohibitivo para la clase media que atravesaba la mayor crisis económica del país. Un par de años después y con la llegada de costos más accesibles tuve la posibilidad de contar con este servicio en mi domicilio, que ha facilitado mucho mi trabajo, pero también ha traído sus inconvenientes.

En principio, el servicio funcionó aceptablemente, pero al poco tiempo, Telecom, una de las dos grandes empresas que nuclean las telecomunicaciones en Argentina, y la única disponible entonces en esta región, decidió poner un límite ridículo al volumen de transferencia de datos para los usuarios de ADSL. Luego de una serie de reclamos, la idea de lucrar con el “excedente” inevitable no prosperó.

Hoy Arnet, el proveedor de servicios de Internet de Telecom, hace atractivas ofertas que parecen muy lejanas a aquellos conflictos. Además de regalar el dispositivo necesario para la conexión a banda ancha, hace un descuento importantísimo en los 3 primeros meses. De esta forma, en los dos últimos años ha habido un aumento muy importante en la cantidad de usuarios de ADSL, pero sin embargo, este crecimiento no ve su reflejo en mejoras por parte de las prestadoras. Quienes originalmente nos conectábamos a una velocidad de 512Kbps hoy tenemos un servicio de 2.4Mbps (cuatro veces superior), sin embargo, la velocidad real de conexión no siempre es esta. Se trata del servicio más costoso en el país mientras, por ejemplo en Inglaterra, se puede conseguir casi por la mitad del mismo precio una conexión diez veces más rápida (sin establecer una comparación de lo que significa en términos relativos ese precio en Europa y en América)

En proveedores de Internet (ISP) es posible optar por otras compañías además de Arnet, que brinda el servicio más económico pero menos confiable. Pero de cualquier manera, todos dependemos inevitablemente de Telecom. En los últimos 15 días, el servicio de banda ancha para todos los proveedores cayó tres veces por varias horas, y el primero afectó una jornada completa. Es impensable que el corte de un cable deje sin Internet a una región del país en cualquier momento pero los servicios de telecomunicaciones siempre se caracterizaron por este tipo de eventualidades, debido al monopolio de los mismos ejercido por Telecom y Telefónica, la primera en el norte y la segunda en el sur del país. Pedir una línea telefónica fija, aún en los primeros años de la década del 90, era comenzar una odisea nada económica que podía extenderse por años (literalmente), y durante la cual dejar la casa sola podía significar que el instalador no encuentre a nadie y posponga su visita a un futuro directamente proporcional a nuestra ansiedad por ocupar esa superficie sobre la mesita de la sala que ya comenzaba a resultar fatigoso limpiar de polvo.

Para terminar, la cereza del postre: mientras escribo esto, luego de haberme negado a abandonar por mucho tiempo mi celular por uno más nuevo y de tecnología GSM (y a menos de un mes de haber realizado el cambio convencido por los insistentes llamados de la compañía que quiso hacerme sentir cuan “old fashion” era mi terminal que iba para los cinco años de fiel servicio), la pantalla del nuevo aparato señala la caída del sistema con el mensaje: “Sólo emergencias”.

¿…será tiempo de probar con telepatía?

(*)Imagen: Alexander Graham Bell hablando por teléfono [TONY]

12.11.06

¿Palabras al viento?

Las palabras son neciamente subestimadas, como si acaso no habitara en su esencia una parte del emisor, tejida en la ondulación de su sonido. Maltratadas inescrupulosamente, caen podridas desde la rama cuando, al compás del deseo animal de los hombres de espetar un sonido, su majestad es invocada para defenestrarla diciendo una vulgaridad.

Tal vez habría más cuidado de saber que un día, todo lo que se pronunció en alguna oportunidad, estará registrado y almacenado. Aunque no sé si sea en esta vida o en otra, estoy seguro que las palabras serán reivindicadas. Hasta la conversación más trivial, pasando por los secretos más recónditos y las conspiraciones más grandes, todo estará recuperado en un archivo cósmico, fascinante e implacable al mismo tiempo.

No estamos muy lejos del día en que todo el material escrito en nuestro poder pase a tener su respaldo digital, y así también en algún futuro, cada piedra, cada muro devolverá los diálogos que presenció y rendirá el sonido atrapado por su masa. Y los testigos otrora silenciosos servirán justicia. Entonces habrá muchas vergüenzas, y caerán los ídolos. Algún alma será recordada y muchos nombres limpiados. Con nuestra propia voz, estos objetos contarán historias completas de vida, y quizás entonces rían de alguna ingeniosidad, comenten a los gritos una incoherencia o repitan un verso enamorado en tono de susurro.

Si, las palabras son eternas. Pueden crear y dar aliento de vida, como también son capaces de herir y destruir. Su incorporeidad no debe confundirnos ya que nos sobrevivirán ampliamente.

31.10.06

IIII (¡cuatro?)

Visitando mi propio weblog, me quedé observando el reloj de la figura en la entrada anterior. Aquellos relojes analógicos siempre me fueron objeto de fascinación –funcional y simbólica- uniendo en ellos la perfección técnica y un antiguo deseo de dominar al tiempo, aunque más no sea controlando su marcha. Paradójicamente, y aunque tengo varios de pulsera, habitualmente no llevo ninguno en la muñeca porque en seguida me fastidian y terminan sobre la mesa de trabajo o en un bolsillo.

En una temprana infancia, mis primeras nociones de lo que era un número romano vinieron de haber observado los símbolos que indicaban la hora en un antiguo reloj de madera. El reloj de aire clásico, pesas y péndulo tenía una esfera donde se destacaban los números que llevaba adosados. Cuando en la escuela daban las reglas básicas para la formación de cantidades en notación romana, el tema me llamó mucho la atención por resultarme conocidas aquellas cifras, largamente observadas. Pero pronto una confrontación con lo que aprendía me llevó a mirar diferente a aquel querido reloj. En aquel momento, mis cercanos no pudieron darme una explicación satisfactoria para esto que me parecía ser un error a todas luces (como quizás yo tampoco podría darla ahora). Al final, aceptaría sencillamente que se trataba de un error, porque se oponía a la lógica más básica dictada en la educación elemental.

¿Por qué está ahí (sobre la esfera del reloj) “IIII” en lugar de “IV”? preguntaba. Lo que en principio había pensado error exclusivo del artífice de “mi” reloj, también se repetía decepcionantemente en otros relojes antiguos. Una primera explicación considerada mucho tiempo después fue que el innegable defecto de numeración fuese parte de una moda descuidada, originada en algún país sin raíces latinas, y hoy aquellas máquinas que se habían impuesto al tiempo y ganado el respeto de las personas no podían ser cuestionadas por una simple cuestión de notación, que además resultaba comprensible. Es más intuitivo sumar cuatro elementos que imaginar la sustracción de uno de ellos al siguiente. Pero el concepto de la resta romana está presente en cualquier reloj en el número nueve y puede respaldarse con la forma de leer los números en Latín (que curiosamente es como también leemos la hora en estos relojes: “quince para las tres”, “doce menos veinte”).

Ayer, recordando esto después de mucho tiempo, decidí iniciar una “extensa” investigación (considerando lo extensa que puede ser la Internet, cuya credibilidad es directamente proporcional a la cantidad de citas reales y verificables e inversamente proporcional a la cantidad de versiones y postulados diferentes que sobre el mismo tema se presentan).

Resultó ser una discusión muy popular, de la que nunca me había enterado hasta ahora (puedo olvidar hacerme merecedor de un premio a la originalidad). Algunos alegatos usuales a continuación:

- El “IIII” brinda un equilibrio visual respecto al eje vertical de la esfera con el número “VIII”, convirtiéndose de ser cierta, en la más antigua referencia que tenga de la primacía de los criterios estéticos en el diseño de un objeto frente a las convenciones habituales, al menos de una forma tan llamativa y con una aceptación tan generalizada.

- Otra idea nos indica que para los romanos era indistinto usar el “IIII” como el “IV” y aún otras formas como “IIX” para el ocho, formas que perderían validez a partir del Renacimiento. Aunque no del todo improbable, hacen falta referencias concretas a algún uso de este tipo por los antiguos romanos. De cualquier forma, no se explica porque a partir de la “canonización” de un uso determinado, el uso del “IIII” aún es notablemente amplio.

- Una teoría más indica que el uso de IV evocaba a Júpiter. Por motivos demasiado extensos de exponer aquí, esta idea me parece la menos probable.

- Muchos (demasiados) relatos de reyes que preferían una forma frente a la otra, e impusieron su parecer, sin embargo presentan más características de leyendas que de relatos de rigor histórico y tampoco explican la amplia aplicación de su criterio, y la mayoría resultan anacrónicos.

- Finalmente, me entero de otras “licencias” en el uso de la notación romana, en este caso señalando el año de construcción de un edificio de principios de siglo XX.

Considerando la aparente informalidad en el uso de estos números en los siglos precedentes, me inclino por lo que a mi juicio es la posibilidad más racional desde el punto de vista económico y práctico: el uso del “IIII” permitía cubrir el espectro de caracteres necesarios con veinte símbolos “I”, cuatro “X” y cuatro “V”. Entonces, los símbolos moldeados en bronce requerían un molde del tipo “XIIIIIV” para sacar en cuatro fundiciones un repertorio completo de símbolos. Quizás para probar esta teoría bastaría con encontrar alguno de estos supuestos moldes. Otra curiosidad, asociada al ritmo de la colocación de estos símbolos alrededor del círculo y a la estética final del reloj, es que los números del 1 al 4 sólo contendrían “I”, del 5 al 8 solamente “I” y “V”, y del 9 al 12 los restantes “I” y “X”; brindándole un agradable orden a la composición.

No más observaciones triviales por hoy.

“Siempre es hora para no hacer nada”

(*)Imagen: Reloj de sol en Saint Rémy de Provence, tomado de Wikipedia.

27.10.06

Hora (minutos más, minutos menos)


Mediodía. Una palabra y dos intenciones rasgadas. Muy temprano para almorzar, muy tarde para desayunar. El coordinador de ambas actividades parece no haber despertado aún, pero el ritual para empezar el día es el de cualquier otra mañana (aunque esta haya pasado ya en rigor). Café, periódico y radio. Todo en uno, ninguno con especial atención.

Ahora, cuarto de hora para las doce, según el reloj del horno microondas… Un momento surrealista contrapuesto a dos realidades contundentes: Si el tiempo volviese atrás, no lo haría por la nimiedad de quince minutos; y dos, los despertadores digitales no se reprograman solos tras un corte de energía. Si, probablemente sea un sabotaje del inconciente. Encontrarse tontamente ingenuo en la íntima soledad resulta una sensación divertida y hasta festejada, pero nunca se desea repetirla. A fin de cuentas, no deja de ser una afrenta contra la autoestima.

Diez minutos ya. Tanda comercial en la radio y dos melodías cruzan la taza y los oídos. Se asoman recuerdos de reuniones de camaradería y del momento en que, liquidados los temas populares y muy avanzada la hora, repetíamos los “jingles” de la radio acompañados de una guitarra. Ese ánimo llevaría hace años a unos amigos a finalizar la presentación de su grupo con la melodía y letras de una conocida publicidad radial, y que el público acogería con aplausos. Un homenaje para esas melodías poco estimadas y que son señaladores en las páginas de la rutina. A medida que cambian los hábitos, programas, emisoras y anunciantes, en el acostumbrado despertar, marcan hitos que podrían señalarse en una línea del tiempo, puntos de concurrencia para la memoria tras los conocidos fraseos.

…por otra parte, los “jingles” de esta hora suenan extraños y agresivos. Son diametralmente opuestos a los de las 6 de la mañana, lo cual a su vez, es perfectamente lógico en cualquier reloj de agujas.

Sin el tiempo a la vista, una ventana abierta en el monitor y sobre la mesa vaporiza la segunda taza de café (ahora sólo, más caliente, menos dulce). Suena un “Bach africano” de fondo, y pienso en la criatura que atemorizaba a Rick Wakeman durante las noches, entre sonidos recurrentes y acosadores. En la pantalla, las casillas de correo acercan publicidades y más tarea. Si no fuera por las letras amables, que afortunadamente no faltan entre otros mensajes que gritan su contenido, sería preferible perder la clave de ingreso. He's living in part of your brain, with sounds that you'll never explain… Remember his name, it's African Bach. Nada tiene mucho sentido hasta escuchar “Africa East” y “Brainstorm”, y quizás sea ese el error que cometen muchos críticos en su juicio respecto a este disco. Pero ahora “The Three Fates” se abre paso trayendo a Emerson, Lake & Palmer y un piano desbocado que luego de ocho minutos termina explotando (literalmente). No más música progresiva por ahora. Mientras unos planos reciben los últimos detalles, las hojas empiezan a salir de la impresora… creo que llevo buen tiempo total.

¿Qué hora es? La última hoja y la idea del tiempo presente por segunda vez. Menú delivery: sándwich de milanesa y papas fritas. No está mal para el último día de la semana. Tal vez mañana y pasado la comida sea algo más nutritivo. O tal vez no. Ronnie James Dio es el “último en la línea” musical.

Todo listo. De salida, el reloj del pasillo señala que quedan dos minutos para la una.

(*) Imagen: Otra más del archivo… imposible recordar de donde la bajé.

11.9.06

Contra el terrorismo