14.10.13

6:00 a.m.

No debe existir una manera más rápida y efectiva de arruinar para uno mismo una canción que asignarla como alarma de despertador.

Presumo que tiene algo que ver con la tortura por privación del descanso, la fase REM del sueño y el condicionamiento pavloviano. En todo caso hasta ahora ha probado su efectividad el 100% de las veces en mi persona.

Por esto he decidido no volver a usar como despertador ningún sonido caro a mis sentimientos. Como de momento tampoco se me ocurre cual sería un sustituto adecuado para tan ingrata tarea, voy a tener que levantarme al digital estruendo de una falsa sirena de policía, de un viejo teléfono de baquelita o de una alerta de bombardeo de la Segunda Guerra Mundial.

Escapará a tiempo del fatal destino de integrar la categoría "despertador" la maravillosa Going to California de Led Zeppelin, en todo caso reservada para aquella mañana que, cumpliendo un sueño (y no despertando abruptamente del mismo), el sol me alcance en ruta y manejando hacia el oeste por algún tramo olvidado de la famosa 66.

28.5.13

Desiertas obsesiones (y ciertas negligencias)

Incendio voraz que vacía el ser, que es desatado por el más pequeño de los estímulos: Nada prevalece a su paso y aun asfixia a la razón para servirse de ella, para nutrir artificialmente a su huésped con una energía que parece inagotable.

Inflama muchas noches con sus días en el silencioso mar de la incertidumbre, haciendo girar agujas a diestra (y siniestra) sobre el desolado páramo desconocido que es la cotidianidad para aquel que acostumbra hacerse ajeno a la realidad.

Casi logra extinguir a su pálida víctima (adicta a un cóctel de adrenalina y estrés cuya libación solo parece ser compartida con el crimen y la inmoralidad) antes de liberarla.

“Estamos, señores, en presencia del más patético de los infelices –escucha resonar al mismo tiempo dentro de su cabeza y en la solitaria inmensidad que lo rodea–, aquel que vive el infortunio de tener todo el tiempo a su alcance el objeto del deseo y que se sabe, por tanto, irrecuperable.”

Él, que abraza su esclavitud bajo la forma de un deleite autoimpuesto, de una vocación inexpugnable a su destino. Él, que como un suicida, no busca concretar su destrucción porque entonces tendría que dejar para siempre de fantasear con ella.

Él, que a veces puedo ser yo.


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28.12.12

insomnios

El cuarto de la luna delata la sinuosidad del lienzo invisible. Una danza estival se adivina ebria sobre la extensión; seduciendo, asesinando, devorando con fruición un mar de agitaciones, de corrientes huracanadas de supervivencia y mudos anhelos de existencia.

El canto hipnótico del silencio captura almas para su anfiteatro y la vigilia es implacable cuando el circo de la oscuridad ha comenzado la función. El espectáculo cansino gobierna la voluntad y la sujeta a sus apetitos impiadosos.

Los cabellos del tiempo ondulan susurrando un espacio que no es presente, que solo sabe desdoblar futuros al infinito, a ritmo constante y sin repetir un solo movimiento. Sus filamentos acarician la faz de la cálida noche y translucen la mañana que todavía está muy lejana y ya enfrenta una sentencia irreversible.

2.2.12

infortunio

Erase una vez una buena idea, desposeída torpemente de síntesis, muerta a manos del excesivo entusiasmo, verdugo de quienes dan pasos bienintencionados en la dirección equivocada.

31.7.11

Ciclo


Despegando los párpados como por primera vez –como luego de ser expulsado del útero al mundo y aun sin entender lo que comienza a percibir-, procura disipar con un movimiento de cabeza la nube que lo envuelve. Se encuentra de pie y en precario equilibrio aunque apenas acababa de descubrir la planta de sus pies. No se pregunta su nombre ni el lugar que habita, estos conceptos no logran hacerse presentes. Por algún motivo, le preocupa un poco más definir cuál es ese idioma en el que ha empezado a hilar pensamientos; que comprende sin atreverse a pronunciar palabra y de alguna forma encuentra ajeno, irreal.

Seca mecánicamente su frente con un antebrazo helado y muerde repetidamente el aire para luego contar las piezas dentales con su lengua, una a una, adivinando sus formas. Una suave descarga eléctrica recorre su espalda y nota una disminución en su pecho de la fuerza del golpeteo que mantenía sus puños fuertemente cerrados. La oscuridad no ha terminado de levantarse y él ya cuenta un siglo. Siente también un escozor en las palmas y una sed maligna, que le haría beber la negrura de las cortinas sucias que ahuyentan el día y el sonido de la ciudad detrás de ellas si pudiera.

Entonces, percibe una sensación conocida. Un dolor suave e impreciso pero imposible de soslayar le recuerda todo en un segundo: el exterior y su interior, ella, manías y rebeldías, búsquedas sin respuesta y esa mirada que comunicó el adiós mucho antes del final… el momento que ellos volvieron a sujetarle de brazos y cuello, mirándolo con sonrisas satisfechas, diciéndole sin palabras que se lo habían advertido.

La pesada penumbra lo obliga a enfocarse en aquel dolor que cobra intensidad lentamente y ahora parece haber estado ahí desde la eternidad.


Han pasado las horas, la oscuridad vuelve y se acomoda detrás de la ventana. Los recuerdos se han evaporado para darle lugar únicamente al recordatorio del dolor y la sed. Este es el mismo momento cuando, en otra vida, él había podido prometerse no ceder. Pero ya no podía recordarlo, ni tampoco lo hubiera deseado. Su piel lo apremiaba a olvidar y sus huesos gemían por alivio para no enloquecer. Se dibujó entonces una sonrisa amplia en su rostro mientras tensaba cada músculo. La oscuridad penetró en su habitación al tiempo que se aceleraba su pulso. Sus ojos no parpadeaban, prendados del bullir del firmamento.

25.10.10

desde las sombras de un “no-lugar”


En el escaparate de una desarreglada recova postmoderna espera en silencio, empolvada y desconectada, más inútil que de costumbre.




Testigo de mejores épocas aguarda su próximo advenimiento, cuando alguien recuerde el influjo de su mágica seducción y desate su alquimia una vez más.

20.7.10

prioritizar.

1. tr. Dar prioridad al impulso de hablar antes de pensar.
Tres años después de haber sido escrita, ésta es una de las entradas más visitadas del weblog. La gran mayoría llega consultando en el explorador  una definición para este vocablo inexistente… lamentablemente, la falta de feedback (el post tiene solo un comentario hasta hoy) no permite saber si finalmente los visitantes comprenden por qué el diccionario de la RAE no devuelve una respuesta cuando se le consulta por el término. Podría completar ese post con esta explicación pero por ahora la dejo aquí, para no adulterar su contenido original.

Más de estas invenciones que muchos suelen adoptar en su vocabulario habitual podrán encontrarse agrupadas bajo ésta etiqueta.

13.7.10

re-creación


Puede ser por la implacable seducción de una lujuria comunicativa; un intento desbocado, ambicioso, egoísta y desesperado de transmitir los ecos distorsionados de una idea. Puede ser también simplemente un capricho vanidoso; la farolera aspiración estética emparentada con el delito del adorno. Puede ser un extraño híbrido de ambas, desequilibrado y macrocefálico, al que es más fácil imaginar yendo cuesta abajo que ascendiendo a zancadas el futuro próximo o lejano.

Pero el milenario e indómito artificio permite sostener el impulso. La liberación de pensamientos prisioneros, para modelarlos en trazos simbólicos y encadenarlos nuevamente –para pesar nuestro- en otro soporte, esperando que alguien más pueda redimirlos. Porque es lo que sabemos hacer.

Porque será todo cuanto podamos hacer.

[ilustración: Cornelius Huyberts, en base a las obras de Frederik Ruysch]

6.3.10

el fin de la vigilia

Repasa recuerdos sin advertir que ha quedado congelado: las imágenes marchitas y descoloridas de otra vida son deslumbradas por una melodía azul que tiñe de confusión los ojos del ayer, que fusiona los bordes de sus relatos.

Pero debe atravesar primero la esfera del conflicto, ese lugar donde una idea nueva domina a la anterior subordinando a una ilusoria noción de racionalidad y metabolización el verdadero errar de cargas, de sedienta necesidad indefinible. Una necesidad que por momentos alcanza a intuir un aroma, ansiando mil futuros perfumados de anhelo… sus sueños, los mismos que arrebatan sus sentidos para tomar control cuando otros solo miran sin observar, buscan vivir y escapar a la cruel cárcel del olvido y la postergación. Desean desplegar alas de plomo conociendo de antemano su destino.

Y mendigan por suspiros dedicados los retazos de realidad, aguardando en vano un despertar ya imposible.

15.2.10

Solidaridad instantánea

Una de las mayores modificaciones en la conducta del hombre del siglo XXI viene dada por el acostumbramiento a la satisfacción inmediata de sus necesidades. Satélites, banda ancha, celulares y microondas han dejado impresa en nuestra mente la noción de que todo puede encontrar solución siguiendo una determinada –y exigua- cantidad de pasos. De todas estas deformaciones de la conducta, uno de los aspectos que más ha sufrido es el de la solidaridad.


La sobreexposición a las últimas noticias alrededor del globo ha despertado la sensibilidad de muchos, las cadenas de mensajes sobre crueldad contra los animales probablemente hayan conmovido a alguien hasta las lagrimas y el insistente mensaje ecologista de cuanto producto de entretenimiento puede verse en cine y televisión seguramente ha dado nueva perspectiva a quien hasta ahora menospreciaba la calidad del ambiente en el que habitamos. Pero todos estos “disparadores” son absolutamente ineficaces para iniciar una verdadera acción solidaria. La razón detrás de esto puede vislumbrarse desde el momento en que la mayoría de estas campañas instruyen a “hacer algo ¡ahora!”, menospreciando la poderosa inercia de la pasividad. Para ejemplificar como operan estos en el conjunto, podemos tomar el pavoroso y tristemente célebre terremoto en Haití.


La etimología de la solidaridad (solidas) nos habla de unidad, integridad y fuerza en un solo término. Por definición, la solidaridad implica la adhesión a una causa ajena, haciéndose parte de esta para alcanzar un objetivo. En el caso de Haití, se estima que reconstruir el país tome entre 5 y 10 años. Y estos cálculos seguramente prevén un desarrollo optimista de los sucesos, de la misma forma que uno quisiera imaginar que la ayuda alimenticia llega a donde se la necesita y no que es saqueada en el camino. Se tratará, entonces, de un largo y penoso esfuerzo sostenido tanto de parte de las víctimas como de los benefactores. Es a todas luces una responsabilidad que muy pocos desearían arrojarse a los hombros. Sin duda, la solidaridad en estas causas de trascendencia global se puede construir a partir de los llamados “granos de arena”. Pequeños aportes realizados por mucha gente llegan a sumar una fuerza importante para una causa solidaria; hay que mencionar que ni siquiera en estos casos la solidaridad está desprovista de esfuerzo y abnegación. Creí haber visto la mínima expresión para estos “granos de arena” cuando conocí un sitio que donaba un plato de comida por cada clic que se hacía en su portal. Esto resultaba comprensible cuando uno veía la cantidad de sponsors que manejaban, se enteraba de los mecanismos de la publicidad en internet y quiénes eran los verdaderos “benefactores”. El sitio se hizo muy conocido y fue mencionado en muchas otras páginas y también en la tv.


No resulta tan fácil, sin embargo, intentar imaginar que ganan los grupos que se forman en facebook, prometiendo desde 5 centavos a un dólar por cada “miembro” que sumen. Solamente dos días después del terremoto ya sumaba más de un millón de miembros ¿Alguien podría constatar que cumplieron su promesa cuando ni siquiera mencionan un nombre o una organización que respalde la propuesta? Pero lo de generar listas gigantescas en facebook bajo cualquier consigna o juntar “firmas” via e-mail no es nada nuevo. Podría tratarse de una cuestión inofensiva si no fuera porque nuestras modernas conciencias terminan conformándose con “ayudar” de esta forma, con ser electrónicamente solidarios. Seguramente no todos podemos ser filántropos, ni donar nuestras posesiones a los pobres; muchos quizás no están siquiera dispuestos a renunciar a 10 dólares de su bolsillo, y están en su derecho de no hacerlo… pero es el intento de jugar a la beneficencia virtual resulta patético. Quitarnos rápidamente esa molestia que nos producen las lacerantes imágenes acercadas por la globalización es coherente con la inicial exigencia de las campañas instantáneas, esas que parecen requerir una acción inmediata y luego de hacerle una caricia a nuestro flamante altruismo, se esfuman. Me pregunto: en 11 meses más, cuando Haití esté un poco más sumido en la miseria que siempre, los medios mundiales hayan sintonizando otro país, los famosos pluscuamperfectos (bellos, talentosos y solidarios) estén adoptando hijos de otras nacionalidades y los conmovidos anónimos alrededor del mundo sientan que han hecho suficientes clics ¿Quien se hará solidario tan ligeramente con la tarea de levantar de las ruinas a un pueblo que ha sido empobrecido por la corrupción y corrompido por la pobreza sistemáticamente?

12.2.10

De ladridos y recuerdos inexistentes

No llama la atención, lamentablemente, que la presidente Cristina Fernández de Kirchner no haya leído jamás el Quijote. Ni siquiera sorprende su atropello al buen gusto al estropear una ingeniosa frase y reducirla a una obviedad.

Lo que resulta más interesante es la evocación de un falso recuerdo, cuando dice:


"Recordaba a Cervantes, cuando le decía a Sancho: «Ladran, Sancho, señal que cabalgamos». Lo voy a adaptar a una versión cristinesca: «Ladran Sancho, señal que son perros»."


La frase popularmente atribuida a Cervantes es en realidad de Goethe. No tiene sentido repetir lo que alguien ya ha expuesto magistralmente en este enlace sobre el origen de la expresión.


“¡Alpargatas sí, libros no!” (Expresión de partidarios de Perón, también incorrectamente atribuida al general en muchas ocasiones)

11.9.09

Desarraigos

Echar raíces es completamente natural, mientras que arrancarlas responde a veces a la voluntad. Más allá de la forma elegida para realizar la acción, el desmalezamiento conlleva violencia y muerte, una extracción que no responde solo a la obsolescencia del uso, sino principalmente a un deseo de transformación: aquello que supo brindar satisfacción y el tiempo volvió inútil, ahora demanda atención. Las raíces muertas son aquellas sobre las cuales nuestra limitada visión no puede augurar nuevos retoños, su sombra es un etéreo fantasma alimentado en sueños, una visión espectral deformada, intensamente infantil, desbocadamente ideal.

Reconozco que aunque no puedo comprender, tampoco condeno a quien intenta preservar la base de su crecimiento. Solo hace lo que es natural, lo que considera opuesto al suicidio… Para mí siempre será lo otro –esa antinatural acción humana que procura conquistar las alturas en Babel pero que al mismo tiempo es deliciosamente irracional y despojada de vanidad, como el anhelo de volar- lo que resulte familiar. La predisposición itinerante solo viene tras una mutilación temprana de lo que intenta aferrarnos. Pasado un cierto punto –de indeterminación matemática, como todo lo concerniente a la individualidad- cualquier intervención resultará en una sangría lenta, que vaciará los huesos para dejar el ánimo eternamente frágil, con la mirada perdida en el pasado.

Desdeñar identidades se volverá un reflejo para quien no defiende ninguna excepto la propia, aunque esta se convierta en algo inexplicable: la identidad conjunta es tierra muy fértil pero no admite troncos trasplantados, antes los convertirá en su alimento, en abono para los propios. Por eso uno puede dejar de ser visto como algo gradualmente, pero nunca llega a asimilarse a otra cosa.

Raíces secas y olvidadas, es imperioso removerlas para permitir en su lugar un nuevo brote. La vida que sustentaban se ha tornado en otra cosa, en esporas que viajan por el aire, en astillas que escalan al cielo con una nueva forma, que hieren a quien pretende sujetarlas: en cenizas que terminarán con el encierro y encontrarán en su viaje final el mar perdido, porque a diferencia de la sufrida tierra, el aire no presenta barreras en ninguna dirección.


No hago nido en este suelo

Ande hay tanto que sufrir,

Y naides me ha de seguir

Cuando yo remuento el vuelo.

(El Gaucho Martin Fierro – José Hernández)

8.3.09

El asiento no se debe dejar levantado

Es extraño pensar -aunque sólo sea en tono de comedia- que para muchas mujeres hoy, la lucha relativa al reconocimiento del género pase por que los hombres no dejemos el asiento del inodoro levantado al salir del baño.

No voy a extenderme más respecto a este tema pero deseo dejarles una verdad indiscutible a los hombres y mujeres que siguen esta página: tanto el asiento como la tapa deben bajarse al salir uno del baño. Para eso existen y fueron diseñados. ¿Vieron? Un motivo menos para discutir y una barrera menos en la comprensión mutua.

¡Feliz día a todas! ¡Sinceros deseos por que las diferencias sean cada vez más inofensivas y los auténticos conflictos, historia antigua! ¡Y mientras escribo esto, el fuego del asado amenaza con ganarme, así que me retiro! Saludos afectuosos.

PD: Como se que las palabras inodoro y baño invocan diferencias lingüísticas que no vienen al caso, les dejo una foto ilustrativa de mi punto.


14.1.09

¡Juégueselo a la quiniela!

Sería conveniente comenzar este párrafo aclarando que no soy supersticioso. Bien, ahí está. Se podría pensar que vivimos tiempos de creciente escepticismo. Producto de la desconfianza, hemos decidido acorazarnos y desconfiar de índices oficiales, partes médicos presidenciales, vendedores de usados, “reduce-fat-fast”, “rejuvensex”, buenas intenciones, etc. Hasta el cine se esfuerza en no parecer “poco creíble”, aun si está narrando algo tan improbable como historias de superhéroes o episodios de terror.

El escepticismo amenaza hoy hasta a las religiones, como consecuencia de un desencanto similar al de la confianza traicionada (a fin de cuentas la religión como institución es solo un producto humano). Pero, no obstante, las supersticiones han sobrevivido exitosamente al tiempo y a la creciente incredulidad. Gozando de cabal salud se arraigan por herencia o adquisición en el espíritu tanto de una persona promedio como también de los notables (especialmente en los que son notables por lo famosos, claro está). Actores, artistas, deportistas y otros tienen sus propios conjuros, cábalas y temen a los mismos demonios: entrar con un pie y no con el otro, decir cierta frase, pasar por ciertos lugares, romper algo. Y aunque muchos ya hacen una caricatura de sus propios miedos, resulta muy gracioso verlos luego enfurecidos expulsando a un espectador (o a parte del elenco) o acorralados y vulnerables frente a ciertas preguntas.

La superstición está claramente por encima de la voluntad de creer en algo o no. Es algo mucho más arbitrario que una creencia organizada, más impredecible y, por lo mismo, un lastre difícil de quitar únicamente con la voluntad o por medio de la razón. ¿Con que argumento racional podríamos refutar un “no te cases ni te embarques”? Quizá panfleteando un “¿Amigo soltero, sabía Ud. que uno de cada tres matrimonios termina en divorcio?”... Posiblemente, más allá de toda argumentación, el individuo podrá seguir pensando que su mala suerte influyó en cualquier acontecimiento adverso.

En lo personal, la primera referencia a la superchería popular que tuve fue a través de un viejo dibujo animado donde se podía ver un almanaque marcando “viernes 13”. Con esta referencia y la saga de terror homónima, viví años de ignorancia antes de enterarme que, por estas latitudes, eran los “martes 13” lo que debía asociar con la “mufa” (desconozco el porqué y temo que averiguarlo me conduzca a la Wikipedia, a algún artículo redactado por un montón de cabuleros, así que prefiero dejarlo ahí). Muy tarde ya para incubar superstición, los martes 13 en ocasiones me alegran el día (más allá de los escepticismos, o el “imperialismo” de la paraskavedekatriafobia) con felices coincidencias que me recuerdan la ingenuidad con la que viví numerosos martes y viernes, como este boleto de colectivo.


PD: Un boleto capicúa puede convertirse en un amuleto, según algunos conocedores del asunto.

PD2: No pude publicar anoche este post porque las pilas de mi cámara no tenían carga. Una de cal y una de arena, de paso no me acusan de ser sólo un afortunado poco agradecido.

31.12.08

Como tener un buen año

para un amigo, en esta "nochevieja".

En el diario de hoy puede leerse un titular que reza “La clave está en fijarse metas alcanzables”.

Metas alcanzables… El calificativo es excelente como guía de autoayuda pero ¿cómo saber de antemano lo que es alcanzable para uno?

Podría tomar tentativamente el lápiz y papel (si esta actividad fuera realmente meritoria de algo más que de un análisis mental) y escribir todo el poema erróneamente atribuido a Borges, titulado “Instantes”*: “cometería más errores... me relajaría más… tomaría muy pocas cosas con seriedad… Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos, etc., etc.

La categoría de “metas alcanzables” puede hacerse muy extensa en relación a nuestro propio juicio de lo que es factible y lo que no. Ese juicio probablemente debería considerar lo que muchos analistas coinciden en señalar: que este ha sido el último año de “vacas gordas” para nuestro país, y que sufriremos los embates de la crisis global en 2009, cosa que lo asemeja a aquel 2002 que empezaba con una perspectiva poco alentadora en materia económica. Uno tiende a observar que el paso de los años hace muy poco por nosotros, física y anímicamente, y entiendo que la premisa de la publicación del diario, en general, sea ese “baby steps”, una concreción de los pequeños planes, para evitar la desazón del destino, para no hundirse en la desdicha de los planes frustrados.

Por otro lado, sería necio de mi parte contradecir las sesudas conclusiones de los economistas basándome solo en un irracional optimismo producto del cambio de calendario pero, afortunadamente, nunca he aprendido a hacer caso de los augurios (a veces para bien, otras quizá no tanto) y el nuevo año se presenta como un desafío renovado para una fe forjada en tiempos menos favorables en lo personal y en los que, no obstante, el entorno aun se daba buena vida.

A contramano de las recomendaciones creo que uno debe plantearse siempre los propósitos más altos, y desatender a los agoreros que poco han acertado en el pasado. William Faulkner proponía que “la sabiduría suprema es tener sueños bastante grandes para no perderlos de vista mientras se persiguen”. La mejor forma de afrontar el nuevo año debería abrazar los sueños que aun parecen lejanos, para mantener al menos el espíritu joven, y negar el desencanto de lo que no se ha logrado en el año, porque la ilusoria barrera temporal forma parte del mundo gris de esos mismos agoreros, de sus realidades aplastantes, sus recetas de autoayuda y sus “metas alcanzables”. Un hombre que supo expresar con mucha claridad esta idea fue el escritor J.R.R. Tolkien, para quien la fantasía podía conducir a una realidad profunda, a esa realidad que permanece escondida de los mediocres y cuya búsqueda supo resumir en boca de uno de sus personajes: se trata de la “esperanza de un necio”, ni más ni menos.

*El escrito original en el que se basa “Instantes” es de un cómico norteamericano y puede leerse en este vínculo.

23.12.08

Microrelato en escala de blues (y postdata navideña)

Transita el ruedo de la jornada, en la penumbra de la ciudad. Su paso se agiliza y su mente cabalga sobre estrellas. Su vista se pierde en el horizonte, pero no está meramente distraído; indaga en la lejanía respuesta para sus preguntas…

Tantos kilómetros recorridos, de aromas acumulados, y su efímero existir siente como nuevo, con la novedad de una melodía profunda que emerge de las entrañas de la oscuridad para iluminar los confines; los que está destinado a circundar eternamente, nuevamente convertido en viento y tierra.

Camina un poco más. Los minutos han sido breves. Su camino se extiende placenteramente porque hoy ha decidido ir un poco más allá.

PD: Aunque este año no hay post navideño (los lectores más nuevos pueden ver aquí, aquí y aquí), deseo acercarles mis buenos deseos para este tiempo y el nuevo año. El cese de mis letras no lo fue de mis lecturas.

5.7.08

RE-PLUGGED


En estos días me encuentro enfermo, en cama, y paradójicamente un tanto más conectado al mundo. En este impasse, pude encontrar en La Gaceta una denuncia anónima sobre la tala de unos árboles en la facultad de Filosofía y Letras. No es la primera vez que manifiesto mi preocupación por los arboles que conforman el paisaje urbano de esta ciudad, llamada el “Jardín de la República”. He escrito al mismo diario aunque no soy asiduo escritor ni lector de la sección de “Cartas al Director” porque es la sección favorita de muchos lectores para manifestar su inconformidad con alguna situación. Lamentablemente la perdida de arboles en la ciudad es, además de producto del descuido de Espacios Verdes de la municipalidad y de la impericia de sus autoridades, una consecuencia desgraciada del poco afecto que tenemos los demás al árbol en nuestra ciudad, ese compañero verde que crece sin esfuerzo, allá donde Dios y la naturaleza le dan una faja de esta fecunda tierra. Por este motivo me llama la atención mucho más poderosamente que tantos se hayan juntado a sacar fotos y protestar ante lo que es necesario para el asiento humano. ¿Pensarán estas caritativas almas que los espacios que habitan siempre fueron una llanura absolutamente desértica en la que nosotros hicimos el favor de implantarnos? Me parece más importante que los proyectos se realicen completos, y hoy, cualquier intervención en el ambiente debería traer la reacción adecuada: una reforestación, una compensación del impacto producido. Y no como lo hace Espacios Verdes, con naranjos bajos y frágiles que podrán decir mucho de nuestra identidad (aunque la misma Presidente de la Nación los confunda con los descomunales limones que también se producen en esta amable tierra), pero padecen la polución de la ciudad y resultan ineficientes para proteger del asoleamiento veraniego. Aunque carezco de acción y responsabilidad sobre la ejecución del proyecto de filosofía, que ya es propiedad de la Universidad –quienes me han solicitado que deshabilite el video en tanto la construcción no esté terminada- me comprometo, como individuo a acompañar cualquier acción particular tendiente a la reposición de estos árboles, si es que existe verdadera voluntad entre tantos testigos indignados por un evento necesario. Y si la Universidad cumple su parte y también repone los ejemplares derribados, como ha sido su compromiso ¡Cuanto mejor!

A quienes han comentado en el video, muchas gracias por sus palabras, saben muy bien cuanto las aprecio. A los anónimos, también gracias por tomarse el tiempo, yo también deseo de corazón que este proyecto se termine y sea una respuesta eficiente a lo que se necesita para esa facultad hoy. Un proyecto es como un hijo para quien lo concibe, lleva tanto tiempo en ser elaborado que uno no puede sino esperar que sea lo mejor y que sea apreciado por quienes van a vivirlo. A todos, saludos, quedo a su disposición.

13.5.08

Ampliación - Facultad de Filosofia y Letras UNT

Mientras continuo “desaparecido” de la blogosfera, pensé en dejarles este video para que conozcan un poco lo que me ocupa en estos días (que ya casi suman un año). De paso, puedo dejarles una mejor imagen –considero yo- de la Universidad Nacional de Tucumán que la de un basurero aparentemente traído de Pelotillehue (la ciudad de Condorito).

Se trata de una de las dos ampliaciones previstas para el predio de la Universidad que alberga a las facultades de Filosofía y Letras, de Psicología y de Odontología. Esta primera etapa fue presentada el año pasado y la segunda ampliación es la que preparamos en estos días. Demás está decir que los comentarios y críticas de todos son bienvenidos.

17.2.08

Di que este no es un mal blog

Angela (anngiels), autora de “Poemas para mi amor” y querida amiga de esta casa, me ha dedicado (junto a seis blogs más) este reconocimiento: En una muestra de cariño y generosidad señala que “este no es un mal blog”.

Si bien no hay reglas escritas para esta actividad, se puede pensar que un buen blog es aquel que se actualiza regularmente y fomenta la interacción con el lector, cosa que se refleja generalmente en los comentarios. Pero el blog es ante todo una facilidad tecnológica y cada día estoy más convencido que no se puede ligar a imprecisas reglas o nociones generales. Algunos de mis weblogs favoritos llevan un ritmo de actualización más bien asincopado y reciben una modesta cantidad de comentarios.

Ahora debería señalar siete de ellos más para condecorar, pero como siempre me gusta variar las reglas, voy a aprovechar para hacer un pequeño comentario sobre los sitios que ya habrán visto en el menú lateral, todos buenos desde luego (quizá no todos realicen puntuales sus deberes, pero hasta donde sé, no le pegan a nadie y ceden el asiento a los mayores):

Políticamente Incorrecto: Uno de los primeros weblogs en español que leí. Ideas bien fundamentadas sobre política, religión y ciencia. Ahora se llama The new Evolutionary Enlightenment y es un blog de grupo.

Yo Contra el Mundo: Del genial Esteban Podetti, también fue parte de mi primer contacto con los blogs en español. Después de varios años de seguir la prolífica labor (gráfica y escrita) de Esteban, no dejan de sorprenderme y arrancarme carcajadas sus ocurrencias.

Desvariando: Aunque lleva varios meses sin actualización, se trata del blog de Antonio (lacosteant), hermano espiritual, padre de letras, ingeniero, escritor, amigo y colaborador de este sitio también. Sus anotaciones en la red nos señalan desvaríos de nuestro tiempo, esos que el común de la gente prefiere hacer caso omiso.

Machina ex Deo: Blog de letras y fotografías de un colega dominicano, paralizado de momento pero con un archivo que exhibe la sensibilidad de sus imágenes.

Depalabra no Funciona: Laura Verónica (laveron), arquitecta y escritora, deleita nuestros ojos noctámbulos con poesía e imágenes. Su composición temática y hábil manejo de la palabra hacen adictiva la lectura de su espacio.

La mágica Web: Eduardo Giménez nos acerca textos de desbordante creatividad, junto a su producción musical y un especial sentido del humor.

Los Escritos de un Utopista: Héctor Leonel nos acercaba en este espacio los dictados de su pluma, mayormente en verso. Lamentablemente no quedó testimonio de su blog pero pueden leerse en línea algunas de sus creaciones.

La hora interminable: Una colección de “instantes” que atesoran la gran sensibilidad de su autora. Se trata del blog de poesía de Ana (Topacio), muy querida amiga, que ensaya letras acompañadas de música e imágenes seleccionadas cuidadosamente.

La decadencia del ingenio: Otro muy recomendado weblog de humor. Jaime Rubio tiene un estilo único e inconfundible y una gran producción reunida en los archivos de su sitio y en “Libro de notas

Reflejos del alma: Desde Panamá, Kat nos acerca sus poemas, alternados con imágenes y otros edificantes escritos de su autoría. El reflejo de un alma bondadosa hecho letras.

Ángel y Demonio: Entre relatos y poesía, Sonia presenta también sus propias reflexiones y música seleccionada. Toques de hard rock y mucha actitud completan las pinceladas de su corazón noble y sensible.

KAOSMOS: En el weblog de Javier Zeballos se encuentran artículos e investigaciones realizadas para diferentes publicaciones, así como sus particulares opiniones, observaciones y literatura.

Bitácora virtual: Weblog personal y de arquitectura de Andrés Moya, con anuncios, noticias e imágenes de gran interés, sobre tecnología, arte e internet.

TABANO SOCRATICO: Verdaderas perlitas filosóficas (antes llamado “irreverencias irremisibles”), de actualización regular para visitar y pensar a diario.

Sinforosa en minifalda: Con imaginación exquisita y mucho humor, cada relato de Sinfo dibuja situaciones mágicas y amenas para leer. Las imagenes continuan en nuestra cabeza mientras recibimos la afectuosa bienvenida de su autora.

Historias De Casas: Un blog de arquitectura que siempre sorprende con datos poco conocidos respecto a la construcción de algunos ejemplos destacados de arquitectura contemporánea en viviendas unifamiliares.

almalé: Uno de los primeros blogs de arquitectura que encontré, repleto de contenidos y de actualización periódica. Muy recomendable.

DanielHerrera.com: La galería en línea de Daniel. Cada imagen en este photo-blog, sea de temática cotidiana o una composición eróticas, lleva su distintivo.

el otro lado de la ventana: Los ojos de Calanda son capaces de capturar la belleza en un cuadro cada vez que se asoman por la ventana. Photo-blog para visitar a diario.

arq.txt: Otro weblog orientado a la arquitectura, con noticias y enlaces a páginas relacionadas.

Mujeres de Roma: Los relatos de Isabel, quien nos deleitaba el año pasado con la historia de Dido y Eneas, continúa transmitiendonos su pasión por la antigua Roma sumando maravillosas ficciones que tienen por protagonistas a las mujeres de la época.

Artistas Irrelevantes: Rodolfo Fucile, ilustrador, presenta las olvidadas biografías de artistas que no hicieron aporte al Arte. Excelente humor gráfico y escrito. Según ha revelado Rodolfo, en breve los mismos estarán editados también en papel.

goma de borrar: Un weblog más en etapa de reposo. En sus archivos, Mori presenta artículos, opiniones y su obra: Libre albedrío, poesía y más…

Faltaría mencionar algunos sitios que he leído en estos meses y que aun no agrego a la lista. Confío que de esta forma Uds. contarán con algo más que solamente un título para visitar aquellos que les interesen. Vaya de esta forma mi reconocimiento a todos estos weblogs… ¿Quién podría decir que no son buenos?

31.1.08

Simetría y proporción


Todos podríamos estar de acuerdo en que definir la belleza es una tarea muy difícil y poco placentera (comparada con la satisfacción, un poco más simple, de “admirar la belleza”) y quizá se escucharía la común aseveración sobre que “la belleza es subjetiva” (afirmación inexacta que quita todo mérito al objeto admirado para transferirlo solo al sujeto que contempla).

En otro orden, el afán de encontrar las cualidades que hacen bello al objeto ha flirteado con un concepto desde la antigüedad clásica hasta nuestros días: el de simetría. La malentendida simetría, abordada desde un punto de vista netamente geométrico, es la correspondencia exacta de partes respecto a un eje, algo así como el reflejo especular de una figura. Aun algunas argumentaciones citan como base científica para esta idea que la simetría anatómica es señal de buena salud y por ende de belleza. Este concepto, además de reducir la belleza a una reacción biológica, quedaría totalmente opuesto a la idea de una belleza formada en la interpretación del sujeto, señalándola como una propiedad exclusiva del objeto.

Pienso que el ideal de simetría no apuntaba a la correspondencia exacta sino a lo que etimológicamente puede entenderse como “proporción”. Esta segunda idea es un tanto más permisiva al darnos la libertad de moldear las proporciones para reconocer la belleza, al mismo tiempo que no diluye el concepto en entelequia.

No intento escribir un tratado sobre este tema. De momento es solo una inquietud que quería dejar aquí, mientras termino de escribir el próximo post, que se ha hecho ya un poco largo para estar escrito a vuelapluma, pero que confiaré a la indulgencia de mis lectores (porque seguramente esto de largar interminables párrafos de vez en cuando no es la mejor estrategia “blogger”).

Siento la simetría especular como un gesto infantil en un adulto, como una tímida solución a un problema. Encuentro más bello lo asimétrico (geométricamente hablando, desde luego), y de mayor valor la exhibición de contrastes. Esta SI es una evaluación subjetiva, pero sé que no estoy solo en esta idea y me sorprende como deja atrás la supuesta noción científica de la belleza como proximidad a la perfección.


Nota (08-02): Edito para agregar las imagenes. La primera y prometida: "Muchacha ante el espejo" de Pablo Picasso (1932), La segunda "Muchacha dentro del espejo", de mi autoria y realizada hace un par de minutos con el rudimentario Paint y conocimientos adquiridos en algun manual de Windows hace unos 15 años (más preparación para una obra que la que podrían ostentar algunos "artistas"), para darle simetría al texto. Mis disculpas a la memoria del maestro por no haberme tomado el trabajo de borrar su firma invertida de mi copia vil.

12.1.08

Nuevos mundos esperándote...

No te sorprenderá demasiado encontrarme aquí. Creo que me has visto desde siempre escribiendo en la computadora, aunque quizás guardes algún recuerdo de cuando lo hacía en esa vieja máquina de escribir que me prestaban. Hace unos días me preguntabas que significa eso de “calcomurrente”, mientras leías en mi pantalla el título de este espacio y por eso decidí dedicarte una entrada. Sé además que te llevas muy bien con las computadoras (tanto que seguramente en poco tiempo más me podrás enseñar lo mucho que no llegaré a aprender) y que no te costará dar con estas líneas. ¿Por qué escribo si estás tan cerca que podría llamarte para decirte estas palabras? A menudo necesito escribir para cumplir con esa recomendación que habrás oído ya: “siempre hay que pensar antes de hablar”. Pero lo hago principalmente porque creo que de esta forma lo que trato de decir puede permanecer mucho tiempo más con vos, como las primeras cartas que yo recibí y que conservo con cariño.

Hoy dijiste algo que has dicho otras veces y sobre lo que quiero hablarte. Cuando me dices “estoy aburrido”, se me parte el corazón por no tener suficiente ingenio para inventar algo que te entretenga. No es mi intención imponerte una tarea que se convierta en castigo y aunque alguna vez dije que un chico inteligente no se aburre, eso no significa que vos no lo seas. De hecho, como eres tan inteligente y como hoy me siento incapaz de inventar algo, te invito a que esta vez lo hagas vos. Quisiera que puedas cerrar los ojos, elevar el rostro e imaginar…

Imagina una fuente que brota agua de oro, un pájaro que habla y un árbol que canta. Imagina un lugar que existió hace casi mil años, con calles muy diferentes a las que conoces, más estrechas y sin veredas que doblan y se esconden, que forman laberintos con paredes de diferentes colores, puertas grandes y pesadas, ventanas y balcones que cruzan la calle. Imagina a un pastor capaz de contar cuantas hojas tienen los árboles con solo mirarlos. Imagina a un perrito que lleva un instrumento y va a dedicarle una serenata a su novia. Imagina a un hombre que se enamora de unos ojos verdes que viven en el fondo de un lago. Imagina, que la casa del vecino es una estación espacial a donde ves llegar naves en algunas noches. Imagina como era nuestro propio barrio hace solo 100 años, o como era tu país hace 500.

¿Podrías imaginar también un planeta del tamaño de tu casa? ¿O podrías pensar que hubo un tiempo en que las montañas eran gigantes que marchaban?

Imagina después un ser, mitad hombre y mitad toro, que vive en una casa de pasillos infinitos y que espera a que “su redentor se levante del polvo”. Imagina un futuro muy lejano donde habitan criaturas marinas gigantes, o imagina que viajas muchísimos kilómetros en un submarino. Imagina que las piedras de un río son huevos de dinosaurio o que las cosas flotan en la habitación mientras duermes profundamente. Imagina despertar un día ¡convertido en un insecto! o que otro día comience a llover y no pare más hasta que olvidas que el agua hace ruido al caer. Imagina aventuras en esas profundas selvas que habrás visto en fotos o en la televisión o imagínate investigando un caso alrededor del mundo. ¿Sabías que existen instrucciones sobre cómo se debe llorar? ¿O cómo se sube una escalera?

Todo esto quizá lo escribió alguien más pero ¡lo acabás de imaginar vos! ¿Podrías seguir aburrido mientras pensás en estas cosas?

Si pudiera tener tú edad otra vez sería para disfrutar nuevamente estas historias que después debemos reemplazar inevitablemente por otras más terrenales como las noticias del día o por lecturas odiosas que hay que memorizar para obtener la aprobación de alguien. Sin embargo, los libros son un tesoro para quien los descubre. La canción de un programa que veía cuando era pequeño decía que “son las letras la clave secreta que a mundos nuevos te dejan entrar”. Aunque eventualmente todos aprendemos a entender el abecedario no podría decir que todos aprenden a LEER, si no se han apropiado de ese maravilloso tesoro. El libro que leías hoy te dirá mucho sobre como observan las cosas los niños y los adultos y el día que lo vuelvas a leer tendrá algo nuevo para contarte… entenderás tal vez de otra forma porque “lo esencial es invisible a los ojos” y además te recordará esos momentos en que creías estar aburrido.

Lamento que debas verme tantas veces enojado o distraído cuando me confías tu disgusto. Si en algo nos parecemos mucho es en esa forma dulce que tienes para decir las cosas y que yo también tenía a tu edad. Es una virtud que deseo nuestro Dios te conserve. No pienses que me quejo de ser como soy, solamente anhelo que vos puedas ser mucho mejor y que cada año que pasa te hagas más grande y más sabio.

Espero que estas palabras te acompañen mucho tiempo más del que permanezcan en este sitio o del que yo pueda decírtelas de cerca. Como esta entrada es diferente y está pensada para vos, voy a cerrarle los comentarios. Dios te bendiga.

8.1.08

Dido y Eneas

Isabel Romana (autora del weblog “Mujeres de Roma”) ha realizado una interesante propuesta a sus lectores: ampliar su narración basada en La Eneida de Virgilio (divida en cuatro partes y que puede leerse completa en su sitio) y construída durante el año pasado, escribiendo un relato sobre los personajes que fueron apareciendo en los diferentes capítulos de la historia. Respondiendo a su amable invitación coloco aquí el relato correspondiente a la Copa de Oro del padre de la reina Dido.

De las memorias de un Atlante

Adibaal vive una situación tan única como inesperada. Los hijos de Canaán han comprendido la conveniencia de reconocerse como hermanos para resistir al enemigo común, pero algo en esta repentina convulsión no deja tranquilo al fenicio. La propuesta de los antes altivos príncipes de Sidón lo perturba. Esta consciente de que la inusitada humildad que ahora muestran no es otra cosa que un sordo temor arraigado en sus corazones tras contemplar la destrucción de su ciudad en manos de los filisteos, pero lo desconcierta también escuchar que los mismos agresores fueron resistidos no muy lejos de allí por el pequeño pueblo de los hebreos. ¿Estarían todos confabulados contra su pueblo? No tenía muchas razones para considerar una acción tan rastrera, si bien hasta ahora nunca se habían aliado ni siquiera estratégicamente, conocían su origen común y jamás se habían perjudicado en forma alguna, ni aún sobre sus intereses comerciales. Mientras su razón se ve perturbada por la contradicción, la sola contemplación de esos rostros que han visto el horror, la destrucción y el saqueo le impulsan a extender su voto de confianza.

La flota imperial ve finalmente tierra. El largo viaje llega su fin y las grandes distancias avanzadas dejaron a mitad de camino las conjeturas más holgadas realizadas antes de partir. El forzoso destierro diezmó a los pocos sobrevivientes de la catástrofe, embarcados en lo que parecía una muerte segura, lograron una pequeña prorroga a su destino. Pero el avistamiento renueva su ánimo… sus ojos contemplan la oportunidad de cumplir con los que quedaron atrás: la promesa de subsistir, dejar un testimonio a la posteridad de su existencia. La esperanza que parecía perdida al poco tiempo de dejar su ciudad y sus tierras pobladas de litorales secos, ahora renace.

Los príncipes de Sidón se muestran notablemente felices cuando Adibaal les manifiesta su apoyo en la novedosa empresa de formar una nación. El ahora proclamado rey fenicio cree haber discernido correctamente las intenciones de los nobles, aunque sabe que en el peor de los panoramas se encontrará, de un modo u otro, sólo frente al reputado ejército filisteo. En cambio, de resultar exitosa la alianza tiene mucho para ganar, debe considerar las amplias ventajas de explotar los vínculos con Sidón que se ve imposibilitada de ser la cabeza de la nación. No deja de pensar al mismo tiempo en ese valiente joven hebreo que derrotó a uno de los mejores soldados filisteos, cuya fama ha trascendido los límites de este refractario pueblo. Desea conocer detalles de cómo frenaron el avance enemigo, considera imposible que una sola derrota haya amedrentado a los decididos conquistadores filisteos… pero sabe que su curiosidad difícilmente podrá satisfacerse en las circunstancias actuales y solo debe contar con sus propias estrategias para fortalecer a la incipiente nación.

La nueva tierra es hostil para los navegantes que, tras la dura travesía, se sienten más a gusto en las aguas de ese tranquilo mar que en los territorios explorados en esas márgenes. Se preparan para conocer no obstante lo que aprecian como la mejor opción para establecerse. Es tan diferente a su tierra natal… sus verdes riberas y la amplia desembocadura del río que la divide sobrecogen sus sentidos al tiempo que recuerdan los áridos paisajes de su tierra destruida, esa tierra que será legendariamente recordada y mal entendida por futuras generaciones si ellos no pudieran describirla en su correcta dimensión: la humana, la que dio vida a sus canales acuáticos, a su ciencia y artes, a su poderoso pero pacífico reino. Imutes, el Sabio, examina visualmente los asentamientos cercanos a la costa. No hay indicios de una arquitectura comparable a la de sus edificios de piedras perfectas y líneas puras, de paramentos de tamaño colosal… apenas unas construcciones en barro crudo. Comprende entonces que no volverá a ver los edificios que yacen sepultados en su pasado, bajo tierra, cenizas y agua.

Sidón entrega su presente al rey Adibaal, sellando el pacto que ahora los vinculará. Adibaal recibe gustoso una fina copa de oro, de rasgos exóticos y muy diferentes a todo lo que conoce. Presentan el regalo como una reliquia que ha pertenecido a poderosos conductores durante muchas generaciones, no solo de su Casa sino también del Imperio Egipcio. El rey no responde palabra alguna porque sus sentidos se han prendado del regalo… En cuanto ordena mentalmente lo que acaba de escuchar, manifiesta su conocimiento de arte egipcio señalando que esa copa de extrañas inscripciones no es obra de artesanos del Nilo. Los príncipes interpretan las palabras del rey como un signo de repentina desconfianza y se defienden argumentando y prometiendo evidencias que la copa fue un regalo personal del Faraón a sus antecesores. Adibaal percibe la contrariedad que su admiración ha causado y reduce la tensión aclarando que no duda de que se trate de un obsequio de Faraón, sino que el arte que exhibe en su base y contorno no proviene de Egipto ni de ninguna otra región que él haya conocido. Uno de los príncipes interviene entonces, recordando haber escuchado que la copa era utilizada como instrumento de adivinación y que había sido traída de una ciudad antigua y desconocida, ubicada más allá del reino de Tarsis, allende el furioso e interminable mar. Adibaal escucha entusiasmado y lamenta no poder extraer más datos de esta referencia. Sus manos estrechan una evidencia sin hechos, la prueba de vida de alguien que no reclama su existencia. Sabe que su sentimiento es en alguna forma egoísta, pero piensa que tan sólo haber adquirido este instrumento dorado que lo ha cautivado, es suficiente garantía para disipar sus dudas en este pacto.

El sabio Imutes se presenta ante el caudillo que guía a los nativos del delta y hace un arduo esfuerzo para comunicarse. Su lengua es absolutamente diferente a cualquiera de las conocidas en los diez reinos, y mediante sencillos gestos da a entender que él y su gente provienen de una tierra más allá del mar insondable, una tierra a la que no pueden volver. El caudillo, sin comprender palabra, puede leer en los ojos de Imutes lo que ha sucedido y se compadece de su gente, apátridas de todas las edades, envejecidos por la huida. Sabe muy bien que también su gente llegó a esa tierra fértil pocas generaciones atrás cuando también su hogar se inundaba lenta pero progresivamente.

Imutes comprende que ha hallado gracia delante del caudillo y puede confiar en que el destino de los sobrevivientes se encuentra en esa tierra. Con la cabeza baja y el corazón agradecido extiende sus manos para entregar el preciado bien que su padre, un artesano real, había creado: una bella copa de oro.

31.12.07

Persiguiendo al sol

Me encontraba en una reunión de fin de año con compañeros de trabajo cuando nos dimos cuenta que era momento de adelantar los relojes: la llegada del nuevo día nos robó una hora del festejo.

La decisión de adelantar la hora desde el día de hoy no ha dejado a nadie indiferente. Leía en los diarios habituales que “científicos que estudiaron el tema” afirmaron que el decreto “cambia la hora en los relojes pero no en el reloj interno”. Esta magnífica revelación que encabezaba el artículo fue vertida por un “especialista” que explicaba que el adelanto, según un “estudio realizado en Alemania”, puede producir trastornos de sueño hasta por cinco días, mientras que los accidentes de tránsito aumentan, según otro estudio realizado en Canadá. Personalmente creo que el único problema que genera este hecho es que la gente empieza a estudiar y escribir PAVADAS. Reconozco que quizás no sea la mejor política de ahorro de energía que hay (pensemos por un momento en las pasteras de Fray Bentos y en la tan demorada aprobación de la Ley de preservación de Bosques y convengamos que no se puede esperar mucho de nuestro gobierno en materia bioambiental), y que en todo caso debería estar acompañada por muchas otras medidas complementarias, pero el solo hecho de ver la bóveda celeste iluminada hasta cerca de las 22:00 me hace sonreír y me solidariza con el cambio horario. ¿Trastornos de sueño? Hace años que duermo cuando puedo y estoy seguro que la gente tampoco es tan organizada con sus horas de sueño, salvo los niños, que están en tiempo de vacaciones de cualquier modo. Por otro lado, aunque los más jóvenes no lo recuerden, los cambios de horario se hacían en nuestro país hasta 1993 y sin tanta alharaca.

Cierto es que el nuevo adelanto nos coloca a dos horas de diferencia de nuestro verdadero horario solar, pero hace años que nos manejamos con horario de verano todo el año y creo que este ya se hizo carne en nosotros. El mayor contraste lo viven quizá las provincias más occidentales que ahora estarán tres horas adelantadas respecto al sol, pero lamentablemente no se observan intenciones de darles un huso horario propio y si hay que favorecer a una región sin duda alguna será a Buenos Aires y al sector oriental que reúne el mayor porcentaje de la población.

Resumiendo: siempre habrá alguien disconforme. Basta leer los comentarios en internet al respecto para encontrar gente muy molesta por el cambio aun sin tener demasiado claro porque. La gente se hace problema de nada muchas veces con su “stress” y su “burn out” y con que ahora el cambio de hora le pondrá la tapa a esta olla de presión… Estas afecciones de moda entre los jóvenes profesionales resultan irrisorias cuando se las menciona como si estuvieran socavando las bases de nuestra productiva sociedad. Será mejor que los empleados “estresados” por un trabajo que no soportan, “quemados” por la responsabilidad y ahora trastornados por el cambio de una hora, jamás realicen un viaje de negocios al extranjero o dejen de dormir durante 3 días para finalizar un trabajo, porque probablemente sea demasiado para sus frágiles existencias. Basta con observar como la Wikipedia define al “burn out” para intuir que es una gran excusa para la vagancia y la queja permanente.

Lo lamento mucho, pero no puedo compartir esto, por más “estudios científicos” de “expertos” que se cite.

Por otro lado, mientras adelantaba cada reloj en casa pensaba en cómo hacer que los de mis computadoras no vuelvan automáticamente al antiguo horario hasta el 16 de Marzo y de esta forma encontré algo que puede interesarles a quienes se pregunten lo mismo. Se trata de la respuesta oficial de Microsoft a este asunto, de la que transcribo aquí la parte que cualquier usuario de hogar o pequeña oficina puede necesitar.

CAMBIO DE HORARIO EN ARGENTINA: COMO MANEJARLO

Actualización de los sistemas operativos de escritorio y servidores de Windows

1. Genere un archivo de registro que contenga un nuevo huso horario para Argentina, procediendo de la siguiente forma:

1.1 Haga clic en Inicio, clic en Ejecutar, escriba "notepad" y luego haga clic en Aceptar.

1.2 Copie la siguiente información de registro y luego péguela en el bloc de notas:


Windows Registry Editor Version 5.00
[HKEY_LOCAL_MACHINE\SOFTWARE\Microsoft\Windows NT\CurrentVersion\Time Zones\Argentina Standard Time]
"Display"="(GMT-03:00) Buenos Aires"
"Dlt"="Argentina Daylight Time"
"Std"="Argentina Standard Time"
"TZI"=hex:b4,00,00,00,00,00,00,00,c4,ff,ff,ff,00,00,03,00,00,00,03,00,00,00,00,\
00,00,00,00,00,00,00,0c,00,00,00,05,00,00,00,00,00,00,00,00,00
[HKEY_LOCAL_MACHINE\SOFTWARE\Microsoft\Windows NT\CurrentVersion\Time Zones\Argentina Standard Time\Dynamic DST]
"FirstEntry"=dword:000007d6
"LastEntry"=dword:000007d8
"2008"=hex:b4,00,00,00,00,00,00,00,c4,ff,ff,ff,00,00,03,00,00,00,03,00,00,00,00,\
00,00,00,00,00,00,00,0c,00,00,00,05,00,00,00,00,00,00,00,00,00
"2007"=hex:b4,00,00,00,00,00,00,00,c4,ff,ff,ff,00,00,01,00,01,00,01,00,00,00,00,\
00,00,00,00,00,00,00,0c,00,00,00,05,00,00,00,00,00,00,00,00,00
"2006"=hex:b4,00,00,00,00,00,00,00,c4,ff,ff,ff,00,00,00,00,00,00,00,00,00,00,00,\
00,00,00,00,00,00,00,00,00,00,00,00,00,00,00,00,00,00,00,00,00
[HKEY_LOCAL_MACHINE\SOFTWARE\Microsoft\Windows NT\CurrentVersion\Time Zones\SA Eastern Standard Time] "Display"="(GMT-03:00) Georgetown"

1.3. En el menú Archivo, haga clic en Guardar como...

1.4. Seleccione un destino y luego escriba TZupdate.reg en el recuadro Nombre.

1.5. En el recuadro Tipo, seleccione Todos los archivos y luego haga clic en Guardar.

2. Importe esta clave del registro en las máquinas de destino haciendo doble clic en TZupdate.reg y luego haciendo clic en ‘Sí’ cuando aparece el mensaje. Es necesario actualizar todas las máquinas (Clientes y Usuarios y servidores) con esta información de registro.

2.1. Luego de importar la clave del registro, el huso horario “(GMT-03:00) Buenos Aires, Georgetown” pasará a tener el nombre “(GMT-03:00) Georgetown”.

2.2. Se creará un nuevo huso horario denominado “(GMT -03:00) Buenos Aires”.

2.3. Los usuarios situados en Argentina deberán cambiar el huso horario de “(GMT -03:00) Georgetown” al nuevo huso horario “(GMT-03:00) Buenos Aires”.

2.4. Observe que en el nuevo huso horario “(GMT -03:00) Buenos Aires”, la opción “Cambiar la hora automáticamente según el horario de verano” queda seleccionada de manera predeterminada. El usuario no deberá deseleccionar esta opción.

25.12.07

Todavía queda una semana en el calendario…

…y mientras otros hacen las maletas y hablan en pretérito del año aun presente, yo me encuentro escribiendo estas líneas que en principio iba a mandar por mail pero decidí publicar aquí.

Probablemente el fin de año represente trastornos para todos en alguna medida. Algunos nos vemos acosados por el fantasma de los compromisos pospuestos, esos que habitualmente se dejan “para el final”, “para hacerlos con tranquilidad”, o como hubiera expresado Roberto Gómez Bolaños en la voz de El Chavo, “para hacerlos toditos en montón a fin de año”. Lo único lamentable es que ese final o el momento de tranquilidad no llega, mientras si lo hace el fin de año, el inminente cambio en el calendario, como infranqueable límite para nuestras dilaciones, de modo que todos podamos realizar los balances correspondientes. Y está bien que así sea. En lo personal, solo desearía engañarme menos con la idea de que el tiempo se hace un espacio en estas fechas como si pudiera dejar de correr a la velocidad que siempre lo hizo. El continuum temporal podrá desearnos felices fiestas pero definitivamente no se detiene a mirar en nuestro calendario.

Otro tipo de trastorno estacional se produce en el trabajador de clase media, ese esclavo asalariado que odia visceralmente su trabajo, a sus jefes y que en esta época decide que debe descomprimirse de su “box” endeudándose para comer en dos días el presupuesto de un mes, alquilar aunque sea una choza en la costa al precio de un palacio y pasar 15 días cerca al mar porque algo le dice que esa es la forma de recompensarse tras un año de rutina mientras se repite mentalmente que “para algo se desloma trabajando todo el año, caramba”. Los once meses que siguen tendrá que pasar bastantes privaciones para pagar los gastos realizados en menos de un mes pero seguramente se consuele pensando “¿quién te quita lo bailado?”. Por mi parte, no me importa sonar materialista, pero no me gusta la idea de pasar el año privándome de lo que necesito. He vivido ya muchas privaciones y sería absurdo seguirlas viviendo ahora por elección propia. Como a muchos, me encanta viajar, y aunque no sea mi prioridad en este momento, cuando realmente necesité “cambiar de aire” fui capaz de hacerlo sin gastos dispendiosos. Por otro lado, detesto los destinos comunes: “El mar o la montaña” atreven apenas a enunciar aun las agencias de viajes a la hora de hablar de preferencias. Habiendo tanto para conocer, y tan solo en esta bendita tierra (para que no se me acuse de soñar con viajes exóticos) es una terrible señal de miopía que haya que elegir entre las ciudades balnearias (Mar del Plata, Villa Gesell, Pinamar, etc.) y Tilcara. Las primeras atosigan anunciando cada nuevo año que han superado el “record de visitas”, cosa que sólo demuestra que la gente no tiene sentido común para irse a meter a un lugar donde difícilmente pueda descansar y que probablemente le haga extrañar más todavía la ciudad (por cierto, quienes vivimos en una ciudad que no es destino turístico durante la temporada veraniega sabemos que en estos meses la urbe respirará paz cuando todas las actividades entren en receso y gran parte de la población haya migrado). La segunda es el cliché de “la montaña” y no tendría nada en contra si no fuese porque también se ha convertido en una suerte de destino fashion alternativo al que acude cada vez más gente.

Mi idea de vacaciones entonces es la siguiente: esparcimiento. Divertirse y apartarse de lo cotidiano es el mejor descanso. Enfrentémoslo: si estamos realmente hartos de habernos visto las caras todo el año ¿Para qué visitar un ecosistema que reúne a toda la fauna local? Por otro lado, si el “descanso” implica demasiada planificación, un esfuerzo extra para poder disfrutarlo y un compromiso gravoso para el resto del año, entonces no es tal. Es que para divertirse también es necesario tener un poco de creatividad, algo que no puede pedírsele a la masa, esa especie de monstruo temible por momentos y de mascota poco inteligente por otros a la que siempre terminamos aludiendo en este espacio.

Pero cada quien con lo suyo. Punto aparte.

Todo esto para decir que este año mis vacaciones serán cortas y trataré de aprovecharlas lo mejor posible. Desde el último post y por un tiempo considerable tuve la computadora de casa encaprichada y, entre otras cosas, no me dejaba entrar a la mayoría de los weblogs (entre ellos el mío). Pero nada puede resistir al mítico “format c:”, el comando para hacer “borrón y cuenta nueva”, tan solo hay que disponer de tiempo para restablecer luego todas las cosas como estaban.

Les deseo una feliz Navidad a los lectores de este weblog que además cumplió un nuevo año, con menos posteos que los anteriores (convengamos que podríamos abrirlo por primera vez desde el año pasado y leer todo de una sentada) pero con la firme intención de revertir este hecho el nuevo año.

Solo eso, estimados. Aprovecho para compartir unos cuantos videos navideños hallados en YouTube de temas conocidos y otros no tanto pero que conforman mi eclecticismo musical. Hay para todos los gustos, así que espero que los disfruten. ¡Felices Fiestas!

Waldo De Los Rios – Adeste Fideles (O Come, All Ye Faithful), Pequeño Belén (O Little Town Of Bethlehem) & La primera Navidad (The First Noel)

Ian Anderson & Band – God Rest Ye Merry Gentlemen

Jethro Tull – Ring Out, Solstice Bells

Shania Twain – All I Want for Christmas (Is You)

Eagles – Please Come Home For Christmas

George Thorogood, Hank Carter – Rock and Roll Christmas

Nat King Cole – The Christmas Song

21.10.07

Apolítico

No es lo mismo la llamada “apatía política” que se vive hoy y la condición apolítica. Aristóteles ya se encargaba de señalar que el hombre es un animal político. Podríamos decir que nadie que se considere a sí mismo “apolítico” puede ignorar que existe la política, como si fuese una planta o formara parte del material inerte del universo.

La apatía en cambio es un sentimiento de dejadez, que en este caso experimenta la sociedad por el continuo desencanto que sufre de parte de sus representantes. Podría pensarse “¿Qué es más apolítico que el sector indeciso del electorado?”, pero la masa juega un rol importantísimo en los cálculos electorales y no debe confundirnos su falta de identificación. Puede que la masa no encuentre a su referente político pero este siempre se encarga de acogerla (Por ejemplo, hace exactamente 3 años, en pleno fervor K, una encuesta de Clarín mostraba que la mayoría de la población se considera de “centroizquierda”. Sería interesante ver cuánto ha cambiado esa inclinación con el tema de la acentuada delincuencia e inseguridad). Menos apolíticas aun son las pretensiones de abolición del capital y del Estado de marxistas y anarquistas.

Por ello, hasta hoy, lo más cercano que me he sentido de ser “ajeno a la política” es comprender que las revoluciones son dolorosas y muchas veces desproporcionadas al cambio que producen. Que no me interesa cambiar las formas del Estado ni la estructura de poderes pese a lo mucho que detesto la democracia, esa palabrita complaciente que es capaz de usar tanto la derecha como la izquierda y aún el anarquismo cuando habla de “democracia directa”. Confiar en la conducción del pueblo sería tan necio como actualmente lo es confiar en la conducción de los “representantes del pueblo”.

En este punto quizás los lectores imaginen que no votaré en las elecciones para presidente del domingo que viene. Y no se equivocan, pero se debe a un asunto personal que espero solucionar hasta las próximas elecciones (o hasta el ballotage, lo que suceda primero) de seguir viviendo donde vivo.

Lo que he querido designar como “apolítica” no implica ser indiferente a la realidad (y la realidad ahora brinda una millonésima de responsabilidad que, según mi código de vida, no debe ser desperdiciada), sino indiferente a las tenues nociones existentes en la sociedad sobre la política, que terminan dividiendo en izquierda o derecha. Omitiendo la irrealidad de un “centro”, ambas posturas tienen elementos destacables y un tiempo para manifestarse. Es lamentable que la gente pase de un “no me interesa la política” (que como decía, favorece al oportunista de turno) a la adopción incondicional e irracional de una ideología.

Pese a que en esta ocasión deberé abstenerme del voto, no perdí la oportunidad de transmitir mi sentir a mis cercanos. Opciones, pese a la tímida campaña realizada, hay. Tenemos izquierdas para elegir en matices, alternativas de centroizquierda y oposición de centroderecha.

Lo único que debería tenerse muy en cuenta es que no debemos seguir alimentando monstruos como se hizo hasta hoy con los Kirchner. Hace un par de años escribía sobre la primera mitad del mandato de Néstor Kirchner y al día de hoy mi postura hacia este individuo no ha cambiado, y no solo suma desaciertos sino casos de corrupción y mentira sistemática. Hace rato que el electorado dice estar resignado a elegir al menor entre dos males (como hicimos en Tucumán con Alperovich, donde visto de manera práctica, pareciera no haber más alternativa) justificándolo con el hecho de haber realizado obras visibles para la provincia. En esta ocasión estoy convencido que hay “males menores” que Cristina Kirchner, la que promete más manipulación de los medios, rencor pseudoprogresista, corrupción y mentiras.

No voy a otorgarle más espacio en este posteo a los Kirchner. Mi intención es dejar en claro que no avalo la postura fría y autodestructiva de quienes dicen no interesarse en la política y de quienes votan a Bob Marley o Clemente. Aquí es donde hago mi diferencia entre apolítica o apartidismo y apatía electoral. Mientras el apartidismo es producto de la reflexión y provoca acciones en el ser, la otra es un vulgar producto de la desidia, la ignorancia y es potencialmente perjudicial para la sociedad (prueba clara de ello es que en medio de esta modorra las encuestas indican que Cristina gana en primera vuelta).

Para cerrar el desahogo de mi desazón ante este panorama y ante tantos que, cuando les digo que en esta ocasión no voto me dicen “¡qué suerte!”, les dejo un video de Little Feat, en su primera época junto a Lowell George y con Mick Taylor (miembro de los Rollings Stones en sus mejores años) como invitado especial. El tema para la ocasión: “Apolitical blues”.

video

14.10.07

La última mañana del invierno

Segundo había sido en realidad el primero en llegar a este mundo, pero nadie se enteraría jamás de esto desde el momento en que la partera, por error, le concediera ese honor a su hermano.

Su carácter complaciente posiblemente haya estado vinculado a este hecho, dispuesto siempre a relegarse, a preferir al otro y dar un paso al costado de ser necesario, o quizá un rasgo incipiente de su temperamento se encargara de convencer a todos que era efectivamente el menor, refrendando esta idea con su actitud a través de los años.

Vivir a la sombra de los demás nunca lo hizo infeliz en forma alguna. Estaba agradecido de no haber sufrido el desagradable bochorno de ser el mejor de su escuela, de no haber participado en cuanta competencia surgía y por las que su hermano, en cambio, se desvivía. Se había sentido aliviado también de no tener que seguir el negocio de la familia, que con el tiempo llegó a considerar como una actividad laboral segura pero que desde siempre le sabía tediosa, considerándola desmesuradamente pesada para su espíritu.

Le hubiera gustado, en cambio, pasar más tiempo en la terraza, encontrando formas en las nubes y figuras en los edificios que le tapaban el horizonte. Figuras esbeltas y rígidas que trataban de estrechar la mano de las que pasaban volando, dejando estelas rosáceas y amarillentas, perfectas, suaves, transparentes. No deseaba pintarlas, no quería describirlas con palabras ni capturarlas en una foto. No se sentía capaz de hacerlo con justicia, y tan solo deseaba que el espectáculo no fuese tan efímero, que la magia de esos minutos pudiera hacer frente a los sonidos de la ciudad que despertaba y los obligara a retroceder.

Una mañana, persiguiendo espectros del sonido, fantasmas audibles que rellenan cada intersticio del universo, Segundo penetró en el parque hasta un lugar inaccesible a la orquesta urbana.

Se había levantado muy temprano como de costumbre y había salido sin despertar a nadie. Corriendo en medio de filosas transmisiones mal sintonizadas, ruedas friccionando el asfalto y motores martillando el aire con pequeñas estocadas laterales se adentró en un remanso de tierra húmeda y silencio, de verde limpio y profundo que asomaba con remozada faz a un cielo que no quería despertar aún y con gesto somnoliento le sonreía, lo invitaba a subir y contemplar desde su lecho a las agitadas hormigas bajo su colchón, en el repetitivo ejercicio de vivir para ser alguien entre quienes no son nadie. Había contado los milenios desde la última vez que observó ese trajín en compañía de alguien que no fueran las vanidosas nubes indiferentes que lo hipnotizaban para no amanecer… Sería el primero en mucho tiempo en tener tal privilegio.

Por breves segundos lo único que Segundo sintió fue una quemadura fría en su espalda que ascendía hacia su cuello, un metálico sabor en su saliva y una mano intrusa que buscaba algo en sus bolsillos. Sin terminar de comprender que también se iría de este mundo antes que su hermano, ascendía feliz para despertar al cielo.

etiquetas y retorno a la “blogósfera”

Con un poco de tiempo el día de hoy decidí desempolvar este desamparado espacio. Cuando Blogger aún no tenía etiquetas no había cosa que deseara más que poder armar categorías para lo que escribía… finalmente, cuando este estrenó su sistema y me incitaba con “libere al bibliotecario que lleva adentro” me parecía una tarea imposible etiquetar mis entradas viejas. No porque fueran muchas (incluso hoy no son tantas), si no porque no encontraba las adecuadas divisiones para las mismas.

Por otro lado este espacio ya no guardaba solamente letras improvisadas, así que crear una categoría llamada “cuentos”, por ejemplo, me parecía un tanto contradictorio. Decidí dejar mi acostumbrado “desorden” como estaba, hasta que hace unos días volví a enumerar mentalmente las ventajas de la categorización.

Ahora, nuevamente frente a la computadora, no recuerdo ninguna de ellas y mucho menos tengo un plan para organizar esto, pero estoy decidido a hacerlo de una vez por todas. Algunas cosas no están pensadas para caber en ningún lugar y sencillamente quedarán así, no me gustaría generar más categorías que entradas. Solo espero que esto sirva al lector y navegante a encontrar lo que le interese más en este espacio y comprobar quizá que las mismas ideas se repiten en el tiempo y solo nosotros cambiamos nuestro lugar y punto de vista. Y a veces ni siquiera esto.

9.7.07

Células automatizadas

Rompo el silencio para presentar dos nuevas animaciones, esta vez con la temática de los autómatas celulares. Se llama así a un conjunto de celdas generadas automáticamente a partir de una configuración inicial y de reglas preestablecidas. Quizás el conjunto de reglas más conocido sea el llamado “Juego de la vida” ideado por el matemático John Conway (que determina la supervivencia, nacimiento o defunción de una célula en función de la cantidad de vecinos que la rodean), aplicado en el primer video. No obstante, la elaboración de reglas propias puede enriquecer la experiencia cuando estas son pensadas y aplicadas adecuadamente.


El primer video surgió tras encontrar una de las doscientas cuarenta soluciones que presenta (según el mismo J. Conway) el rompecabezas conocido como “cubo Soma”, formado por siete policubos diferentes. Luego de extraer un par de piezas al azar, estamos en condiciones de aplicar el “Juego de la vida” a la configuración resultante durante 3 generaciones sucesivas, pero en lugar de hacerlo tridimensionalmente, se emplea un vecindario de Von Neumann bidimensional tomando capas verticales. De continuar con el ejercicio podríamos apreciar que las formas generadas se vuelven redundantes a partir de la 5º generación, mientras que un vecindario tridimensional presentaría una variedad mucho más atractiva.


El segundo video es un concepto arquitectónico elaborado a partir de autómatas celulares unidimensionales.

1º Partiendo de una configuración de celdas azarosa dispuestas en fila, la aplicación de un conjunto de reglas de supervivencia elegido produce una malla bidimensional compuesta por 20 generaciones de autómatas lineales.

2º Una vez obtenida, la malla se “traduce” a la tercera dimensión estableciendo una regla para determinar la altura de cada uno de sus puntos. En este caso, cada segmento atraviesa cinco celdas que determinan la altura en metros del próximo punto de la malla en función de la cantidad de celdas vivas que presente.

4º Antes de continuar, se realiza el planteo funcional del edificio (en este caso un Centro de Arte y Diseño), para luego adecuar la malla tridimensional de geometría no convencional y los espacios euclidianos propuestos en un único resultado formal.

5º Un concepto paralelo se emplea para desarrollar la materialidad de la envolvente: mientras algunos sectores son totalmente transparentes, otros deben tamizar la luz en forma puntual.

El resultado final es una suerte de anteproyecto formal arquitectónico, pendiente de muchos ajustes en cuanto a estructura y función, pero de un aspecto bastante novedoso, favorecido por las búsquedas formales en la geometría no convencional. Cabe mencionar que este proyecto se desarrolló en el marco de la materia electiva “Arquitectura Fractal” dictada en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UNT y que fomenta la exploración de geometrías no euclidianas y su posible aplicación en la arquitectura.

25.6.07

Una pausa...

Estas semanas se me hizo muy difícil entrar a la red y escribir algo nuevo. Actualmente estoy finalizando una investigación sobre vivienda social (seguramente escribiré luego algún comentario al respecto) y mientras trato de equilibrar esto con algunos trabajos nuevos y una docencia auxiliar en la facultad… no he podido actualizar este sitio en casi todo el mes. Pese al tiempo, siempre leo sus comentarios y mails así como también los sitios de aquellos que los tienen. El "egoismo" que nos impulsa a escribir en primer término probablemente sufriría de raquitismo si no fuese por el valioso feedback.

Ahora dejo unas letras ajenas. Se trata de un artículo que leí hace una semana en el diario y que me gustaría compartir con Uds. Por su extensión no voy a pegarlo aquí, pero les dejo el enlace para visitarlo. Escrito de forma muy clara por Jorge Estrella (Escritor y doctor en Filosofía) se titula:

¿Qué diablos es el arte?

30.5.07

El deporte sin altura

Que el futbol de las estrellas es un negocio multimillonario lo puede reconocer aún el más fanático seguidor de cualquier camiseta. La pasión que siente un hincha por sus colores y su club siempre dará buenos réditos a quien pretenda especular con ella y como en cualquier negocio, quien vislumbra primero la oportunidad tiene la posibilidad de sacarle las más jugosas ganancias.

Aunque el futbol no se encuentra entre mis predilecciones deportivas (tanto para observar como para practicar, prefiero el básquet), he aprendido a apreciarlo. El vivir en un país donde este es el deporte nacional, país cuna de uno de los mayores genios (si no el más grande) en la cancha y donde se percibe esta pasión en cada persona, hace una tarea casi imposible el ser indiferente. Por otra parte, atesoro entre mis recuerdos más preciados algunas frías tardes de invierno (como las que se viven anticipadamente en estos días), tardes de mis primeros años en Tucumán, visitando durante los entrenamientos, la cancha del club Sportivo Guzmán (un club casi amateur) junto a mi padre que trabajaba entonces allí. Entre esas paredes pude comprender lo que significaba el deporte para esos jugadores que llegaban al entrenamiento en bicicletas o a pie, luego de terminada su jornada laboral. Con esto no quiero caer en aseverar que el futbol y el amor por el equipo solo existen en estas condiciones, si no que su lectura es más clara de esta forma.

Lo realmente desagradable es cuando el futbol deja de pertenecer a los hinchas, de clubes grandes o pequeños, y cae en las garras de lo que son verdaderas mafias (y léase aquí las siglas de toda esa caterva de acomodados, que dudo, tengan una idea de lo que significa el deporte; que manejan reglamentos, organizan eventos y venden derechos de televisación). Estos que aun creen que pueden disponer de las fuerzas del orden público y se quejan de que no hay suficientes efectivos policiales en las canchas para controlar la violencia que ellos fomentan. Estos repugnantes personajes no pueden estar a la altura del futbol ni de ningún otro deporte y como si estuvieran enterados de esta metáfora, ahora han decidido “poner el futbol a su altura”.

Hace muchos años que se esgrime la cobarde idea de que “jugar en la altura es inhumano”, concepto enunciado por un DT argentino y que nos hace preguntar si bolivianos, peruanos, ecuatorianos y colombianos acaso serán sub-humanos. Ahora la FIFA decidió hacer oficial la medida de que los partidos internacionales deben ser disputados por debajo de los 2500 metros. El organismo argumenta que debe proteger “la salud de sus jugadores”. Evidentemente, se refiere a la salud de “sus” jugadores argentinos y brasileros, esos que les reditúan más dólares, que son superestrellas internacionales y delicados como señoritas (o digamos “metrosexuales” para ser condescendientes). Imagino que estos señores encorbatados alguna vez visitaron un estadio en altura y comenzaron a asfixiarse de inmediato por la “falta de oxigeno” e inclusive piensan que les hacen un favor a los “subnormales” al llevarlos a su altura donde no deberían tener problemas si total, “hay más oxigeno”. Para completar su buena obra, los dirigentes de la FIFA podrían iniciar un plan de vivienda social o al menos sembrar maíz en esos estadios que ahora son un desperdicio de terreno y que “casualmente” están en las capitales de los países andinos sudamericanos.

Que la altura es un desafío para cualquiera que viaja desde una localización a nivel del mar no es un mito, y de hecho puede entenderlo un escolar sin los “estudios” que luego de tantos años impulsaron a la FIFA a tomar esta decisión. La altura es algo que puede molestar (y no lo hace siempre, puedo dar fe) a cualquier hijo de vecina pero no a un deportista en buen estado físico. Además, si la medida es tomada en nombre del “juego justo” ¿Dónde estaría la justicia para el equipo obligado a jugar siempre de visitante? El portavoz de la FIFA, Pekka Odriozola dijo "Por lo que yo conozco todos los países tienen un estadio por debajo de esa altitud mínima en la que podrían jugar" ¡Por supuesto! ¡Como pudieron olvidar peruanos y bolivianos que con el helicóptero pueden estar en cualquier parte de sus países en muy poco tiempo!

Si queremos ser “justos”, ¿Por qué mejor no dar los 20 días de “adaptación a la altura” necesarios a todos los jugadores (los que suben y los que bajan) de ambos equipos, si hay cuatro años entre mundial y mundial? Si los partidos se juegan de cualquier forma de ida y vuelta, cualquier “ventaja” (legitima, por cierto) geográfica, orográfica o climática se compensa en algún momento. ¿Qué temen las confederaciones de futbol, que Argentina o Brasil no clasifiquen al mundial? Eso es absurdo, por que las ventajas de estas selecciones sobre las demás son muy claras, altura de por medio o no, y de últimas, la FIFA podría “invitarlos” al mundial si acaso quedaran afuera. Lo que en realidad preocupa a brasileros y argentinos es la dificultad de apoderarse de campeonatos en esas alturas y como sus confederaciones pesan mucho, la FIFA prefiere darles el gusto.

Un lamentable triunfo de las ambiciosas mafias futbolísticas por sobre el espíritu del buen juego, ese que ellos invocan con la manoseada expresión “fair play”, y que como toda la justicia humana, es inmunda.