27.5.06

Caída libre

Una sensación de vértigo lo invadió imprevistamente. Sus acelerados pasos ahora se despegan del piso y parece a punto de remontar vuelo.

Cuando comenzó a caminar no sabía demasiado sobre su destino y ahora está más velado que antes, y a pesar de la enorme distancia recorrida, Alles Nahe werde fern. La única motivación para continuar –tan insustancial como inapelable- parece residir en la simple inercia de sus acciones, que lo conduce a través de un caótico camino invisible, trazado por el Gran Arquitecto o consecuencia de una cósmica “generala servida”. Pero en este momento no importaba mucho ninguno de aquellos asuntos… sólo, como siempre, avanzar.

Su espíritu inquieto había resuelto mucho tiempo atrás trascender los límites del espacio conocido, que resultaba tan monótono y agobiante, para aventurarse hacia lo que percibía por detrás de su cielo. Luego, tras algunas temporadas de agotador viaje, los motivos que lo habían impulsado en principio se le tornaron irreconocibles y hoy casi no los recuerda.

En algún momento debía haberse desviado de su camino, cambiándolo por una empinada descendente convertida ahora en un risco infinito donde ya no puede frenar más su ominoso tropiezo. ¿Cuándo había perdido el horizonte? ¿En que momento había dejado de apreciar la maravillosa visión que lo impulsó? Tan impresionante había sido esta ante sus ojos, que todavía permanece latente, como los fantasmas del sueño que se perfilan por segundos un instante después de despertar; y cree verla al final del precipicio, detrás de la bruma que oculta su fondo.

El caminante distinguirá nuevamente con claridad y podrá comprender que todavía transita el camino a través de la llanura, con su inmutable horizonte, cuando la niebla se levante por última vez.

No deja de inquietarlo, sin embargo, que su camino se aligera exponencialmente y sobretodo la forma en que sus zancadas se elevan sobre el piso. Y entonces puede advertir lo que sucede: ¡está cayendo!


ilustración: TONY

12.5.06

impresiones erráticas 3

Aunque no tiene ningún sentido ni propósito práctico, estoy leyendo noticias de la semana pasada. No puedo explicar porque, pero la tarea se me hizo irresistible el día de hoy. Quizás exista un propósito inconsciente, un intento de refrescar mediante referencias precisas algún episodio personal, esos que se esconden caprichosamente en nuestra memoria, debajo de otros mucho más remotos.

Es cierto que el tiempo no retrocede, pero creo que si las manecillas giraran en sentido contrario encontraríamos las horas dejadas atrás en total desorden. Estas tienen voluntad propia y mientras les damos la espalda se reacomodan arbitrariamente.

Simas y cimas se suceden como de costumbre, buscando el deseado nivel cero utópico. La hipomanía de la cumbre sería mucho más útil si no significara tener que emprender el descenso vertiginoso después… lo importante entonces para mantener el equilibrio, es recordar levantar la vista cuando se transita el valle.

11.5.06

Duro de Domar

Un fenómeno muy interesante de los medios se refleja hoy en la sociedad de una forma igualmente particular. Se trata de un conocido producto televisivo que se ha convertido tras algunos sucesos, en un programa de culto: Duro de Domar.

Es básicamente un resumen televisivo (de los tantos que se transmiten en diferentes canales de aire) dotado de una fórmula de conducción particular que lo distingue muy favorablemente. Llevado adelante por el talentoso Roberto Pettinato y un equipo de cuatro panelistas que encarnan personajes diametralmente diferentes (como las esquinas en las que se ubican), este esquema fue heredado de la primera etapa del programa, cuando se llamaba “Indomables” y era conducido por Lucho Avilés, ocupándose mayormente de las noticias del espectáculo. Al pasar a la productora PPT (Pensado Para Televisión) el enfoque del show cambió para convertirse paulatinamente en lo que es ahora: una revista de actualidad televisiva que resume con mucho humor las imágenes del día. De esta forma presenta por igual situaciones cómicas, noticias importantes y algunas producciones propias, haciéndose interesante aún para quien no ve televisión durante la jornada.

La conducción de Pettinato es uno de los aspectos más destacables y que llevaron al éxito esta apuesta. El músico, ex-saxofonista de SUMO, que había tenido experiencia previa en conducción televisiva en los últimos años, le imprimió su estilo al humor que rige de principio a fin el programa y que evidentemente influyó en el nuevo título. A pesar de que muchos lo conocieron recién a partir de su incursión en la TV, y que hace algunos años hubiera sido impensable ver a Pettinato en el rol que cumple actualmente, su carácter polifacético le permite decir que su actividad siempre será la música, aunque esta no le reporte el ingreso que le ofrece la televisión. Aun así, Pettinato no es el típico mediático, lo que ayuda a sentirlo el más a propósito para este producto que cualquier otro conductor. En cuanto al panel, éste se ha renovado casi por completo desde su formación original (junto al espíritu del programa) y aún aquellos que eran solo “periodistas de la farándula”, ahora interpretan un personaje que aporta a su personalidad.

Otra de las virtudes del programa es la de presentar novedades que varían el esquema para mantener pendiente al público y así, por ejemplo, motivan la participación de la audiencia para que envíen “cartas duras” vía e-mail, fotos “loser” que son pasadas entre bloques, o también incorporan personajes como el enmascarado Edgar, el Gato de Verdaguer, la Tortuga Mensajera y hasta la creación de un léxico especial… todo esto hizo que su impacto en la sociedad sea evidente y progresivamente masivo.


Luego de una disputa entre PPT y América por otro programa de la familia, presuntamente censurado por el canal que emitía los productos, Diego Gvirtz decide migrar a otro canal, creando gran expectativa y ubicando el ciclo en su horario definitivo, al cierre de la programación, pasada la medianoche. El cambio horario lejos de representar un inconveniente, terminó de otorgarle la estética buscada al show desde el hecho que es difícil saber en que momento empezará el programa mientras se espera que la programación del canal finalmente concluya.

El impacto social del programa se hace comprobable en la facilidad para reconocer la jerga especial creada por el mismo. Un ejemplo es la amplia utilización en chat, foros y hasta conversaciones coloquiales, de las onomatopeyas “cuac” y “croac” para rematar un chiste así como el “chan” para apabullar al interlocutor. Este último (chan) aparece en UrbanDictionary.com y define en ingles las posibilidades de uso y equivalencia del modismo. Es muy normal además que en cualquier conversación de café u oficina surjan comentarios respecto a las notas del día anterior e incluso se propongan debates por las cuestiones más inverosímiles.

Hace tan solo algunos días, a raíz de una evocación en este sitio al programa en cuestión sumada al nombre “Edgar” (aparecido en un comentario sobre el pensador francés Morin y un capitulo de su obra “El Método”) algunos visitantes llegaron, vía Google, esperando encontrar algo respecto al popular personaje enmascarado del programa –aparentemente Diego Gvirtz disfrazado- quien rápidamente se convirtió en otro polo de atracción en el show por su interacción con Pettinato. Usando los criterios de búsqueda de quienes llegaron de este modo al sitio, encontré algunos foros donde verdaderos FANATICOS del ciclo exigían conocer cual era el tema de fondo que suena cuando se presenta Edgar (tema musical bastante conocido para los melómanos). Bien, esta fue la primera cosa que me hizo pensar que el asunto ya cobró una dimensión que no me agrada demasiado. Sigo el programa desde hace mucho y hasta hoy me descostillo de risa por las ocurrencias del genial Pettinato como tambien por las ideas de la producción (aunque siempre fue evidente la pobreza de opinión política-social que presenta el productor tanto en TVR como en DDD por sus gastadas y endebles ideas izquierdistas, apoyadas siempre en lo “políticamente correcto” y en lo que agrada a la mayoría) y siempre me fue posible abstraer este aspecto para disfrutar del espectáculo brindado, pero el problema surge cuando la masa que ahora se suma a la moda creciente y que piensa que debe seguir las doctrinas de DDD como un manual, empieza a opinar en consonancia con los personajes del show, creyendo que hace una profunda reflexión, cuando lo más apropiado sería el sonido del “chan” que acompañe a tan grotesca situación.

Esto es lo desagradable, pues ya sabemos que ovejas hay en todas partes y en todos los estratos. Quizás la actitud más lógica sería ignorar al desubicado que se toma en serio cada cosa que plantea la televisión, pero debido a la influencia creciente que tienen las opiniones vertidas durante el resumen, algunos periodistas se ven en la también ridícula situación de tener que responder solemnemente a las ideas expresadas en tono cómico, este fue el caso del periodista Feinnman que aclaró sobre una tergiversación de los graves incidentes en la UBA; la salvaje actitud de los estudiantes (bien vista por los sectores de izquierda) en su propósito de impedir la elección de un rector “derechista” ocasionó que el personaje del “chavo” Fucks demagógicamente aprobara este extremo y el público respaldó con una ovación esta obtusa actitud. Así también se ven argumentos en contra de las “papeleras”, de la farándula o de cualquier política de centro-derecha, pero siempre presentadas de forma tosca y mal disimuladas con el humor. Esto es aceptable para el nivel del programa –que no puede ser de gran seriedad ni mucha profundidad- y por tanto no puede ser verdaderamente formador de opinión.

Una vez más la televisión muestra su ambivalencia, pero al menos lo hace con un producto “Industria Nacional” y no con los lamentables reciclajes que importa masivamente del exterior en busca de rating. Por lo observado podría decirse que DDD se encuentra en su apogeo, además de tener su público consolidado, ha trascendido a la masa. Ahora solo resta ver cuanto tiempo durará de esta forma.