31.12.05

FELIZ AÑO NUEVO

Ok, la entrada anterior no era totalmente cierta.

Esta es la última del año.



¡FELIZ COMIENZO DE AÑO PARA TODOS!

¡TENGAN UN PROSPERO 2006!

Comida recalentada

Ultimo post del año.

Esta particular semana “entrefiestas” estuve sobreviviendo con las sobras (de la gastronomía y de la economía) navidadeñas. Picando algo que quedó de la cena de nochebuena , el pan dulce y otros sobrantes (no apto para sibaritas), y de la misma forma, haciendo uso de los últimos pesos del año, estirando lo que quedó de los gastos mayores del mes.

La circunstancia de vivir, vía experiencia, de las sobras no se quedó solamente en lo material: La Gaceta publicó su habitual anuario en formato revista con las noticias más destacadas, y como quien asoma por la heladera en busca de los manjares almacenados, me topé con titulares y notas ya conocidas, aquí comprobé la variabilidad de mi memoria para con las del mismo tenor aparente. Algunas me parecían haber ocurrido ayer, a pesar de ser bastante antiguas (el Tsunami, Cromañon, algunas farsas políticas, la muerte de Pappo, la operación desconexión en la franja de Gaza) y algunas otras que muy rápidamente habían pasado a mi olvido (las elecciones recientes, el choque de las esposas de Duhalde y Kirchner, María Julia Alzogaray hablando de los sobresueldos, algunas innovaciones tecnológicas, la muerte de Rainiero II) y aún me topé con cosas que había pasado por alto, como la muerte de Luis Rey, un querido periodista deportivo tucumano. Dejando el anuario encontré que los programas televisivos también repasaron su año, en videos compilatorios o repitiendo las notas más destacadas. CQC, Duro de domar y los canales de noticias seleccionaron sus mejores notas e hicieron su propio resumen del año.

En otro sentido también estuve recorriendo pasajes conocidos. Releí algunos libros que había conocido hace muchos años (Historias extraordinarias de Poe, Lecturas Matutinas de Spurgeon, algunos versos de Kahyyam) y que por algún motivo tuve deseos de volver a disfrutar… Me pasé organizando los CD’s desordenados y viendo fotos de algunas Fiestas de años anteriores. Todo esto, quizás, buscando provocar un sentimiento nostálgico, para capturar otra vez esas sensaciones que quedan adheridas en una capa muy fina sobre cada hoja, folio, tapa o papel…

Un asado con amigos: aunque por supuesto la carne no era recalentada, disfrutamos recordando anécdotas y conversando sobre el discurrir del año. Recordando a aquellos que no volvimos a ver, que se nos separaron por las vueltas que da la vida, y esperando que allá donde estén, corran buena fortuna…

Sin embargo, lo que es siempre único para esta época: la sensación de balance. Son sólo números en el almanaque, pero la sensación de estar finalizando es ineludible ¿Se cumplieron nuestros buenos propósitos? ¿Es esta evaluación positiva? ¿El año dio lo que esperábamos? Es un buen momento para hacer este análisis y este hecho nunca me angustia, como se lo manifiesto a todo el que puedo: Los buenos propósitos no caducan, si algo no terminó como lo esperaba, tengo una nueva oportunidad para concretarlo. Si el año no da positivo, cuento con que la balanza se inclinará favorablemente en este otro…

Finalmente: No todo lo recalentado es desagradable y se hace necesario a veces echar una mirada hacia atrás para comprobar satisfactoriamente una tarea bien hecha, o para reflexionar sobre un cambio necesario.

24.12.05

Observador de estrellas

Un breve cuento dedicado al pequeño Ramiro Adrián (que ya lee sus primeros libritos) y a todos los niños…

Observando el cielo con mucha seriedad, el hombre se incorporó. Aquellos puntos brillantes en la oscura noche habían sido siempre parte de su vida. Vivía casi enteramente de noche, y yo también había aprendido a permanecer despierto hasta la salida del sol. Mi padre le había inducido esa pasión que ahora el trataba de transmitírmela pues era su deseo que yo continuara con su trabajo.

Manuscritos, trazos y dibujos… incansable realizaba sus tareas y volvía a levantar la mirada para permanecer mucho tiempo más de esta forma. Durante temporadas completas se mantenía en pie, anotando los cambios en aquel techo estrellado.

Luego de un tiempo noté que su inquietud se acrecentaba. Todos los días cuando la luz comenzaba a desaparecer salía a contemplar y leer las estrellas, entusiasmado, buscando el lugar donde se había quedado la noche anterior. Yo deseaba preguntarle sobre lo que veía, pero él parecía tan concentrado que no quería interrumpirlo, y tan solo podía imaginar aquello que tanto interés despertaba en él…

¿Podía ver su futuro en las estrellas? ¿Adelantarse a los hechos? Había anticipado tormentas y tiempos sin lluvias, así como grandes espectáculos en el cielo… Anunció pasmosas y momentáneas desapariciones del sol y la luna, asombrando a reyes y príncipes. Los poderosos se acercaban a consultarle y le ofrecían riquezas por tan solo escuchar sus palabras… Pero el sabio no daba importancia a estas cosas ¿Acaso leía la historia de sus antepasados? Cada noche salía nuevamente a su incansable búsqueda y parecía rodearse de un brillante halo que lo destacaba sobre el oscuro firmamento.

Por fin, un día su cara cambió completamente en lo que a mí me parecía tan solo otra noche más. Nunca lo había visto así de sorprendido cuando dejando caer sus manuscritos se dedicó a mirar solamente una nueva estrella que brillaba de una forma diferente. Pude percibir que decía a tiempo que una lágrima corría por su mejilla “Por fin, he visto su estrella”. Al momento siguiente mandó imperioso: “Prepárate y despierta a los demás, vamos a hacer un largo viaje”. Casi sin explicármelo me sentí contagiado por su alegría y de inmediato comprendí que esa era la señal que había esperado toda su vida. Había llegado el momento en que conocería al Dueño de la Estrella.

23.12.05

En defensa de la navidad

Como casi es inevitable, este será un “post navideño”. En estos días es posible encontrar todo tipo de opiniones y textos, y quizás muchos de nosotros estemos ya cansados del tema, pero se me hace inevitable tocarlo ahora, y como por otra parte tengo la recurrente idea de creer que soy diferente, lo voy a hacer desde una visión no muy habitual.

Reflexionando sobre esta temporada de fiestas, hace un año escribía lo que pienso al respecto, y no voy a repetirme ahora. Sin embargo ¿esta entrada se llama “en defensa de la navidad”? ¿Es que queda algo defendible en ella?

Vamos punto por punto.

Mucho se dice sobre la hipocresía de esta fiesta y se cuestiona los orígenes “oscuros” sobre la institución de esta fecha. Sabemos que la misma es un capricho o una conveniencia de la Iglesia Católica, por lo que daría lo mismo que la navidad se ubicara en Marzo o Junio, con la diferencia de que quizás históricamente sería más acertado. Durante toda mi vida he escuchado a las personas (creyentes y no creyentes) atacar la festividad con este argumento. Particularmente en mi infancia no existió por diversos motivos (excepto en mis primeros años, de los que conservo pocos recuerdos) Papa Noel, o el arbolito de Navidad y esto no hizo que hoy guarde un resentimiento hacia mi familia por no haber pasado una navidad como los demás… por el contrario, esto permitió que un verdadero sentimiento de unión se manifestase en nosotros, compartiendo lo poco que había pero con una sincera sonrisa. Esto podría hacerme un verdadero detractor de la navidad comercial (y con una excelente intención) al menos entre quienes comparten la idea de que se trata de una fiesta de contenido espiritual. Sin embargo siempre consideré ridícula la idea de lanzarme contra quien arme un arbolito de navidad al grito de “¡pagano!” o algo similar. El abeto navideño, devenido en símbolo de lo perenne nunca me sedujo, como ninguna de las invenciones comerciales posteriores, pero si no puedo decirle a un niño que no espere al Santa Claus rojo, tampoco tengo porque decirle a nadie que su deseo de celebrar la navidad es una hipocresía. Lo único que siempre recuerdo es que si hay algo que celebrar es al Redentor, y esto puedo decírselo tanto a un pequeño como a un grande. Estoy seguro que mientras esto siga siendo el motivo de la Natividad, los ornamentos comerciales pasarán a ocupar un segundo lugar en los corazones sinceros y quizás hasta sean desterrados voluntariamente.

Pienso que la Navidad como nacimiento del Salvador no necesita una fecha en particular por que para mi su significado trasciende la simple temporalidad a la que estamos acostumbrados a confinar todo ¿Que más da que el Maestro haya nacido en la fecha que haya sido? En todo caso, esta cuestión espero tratarla en mi sitio de estudio Cristológico (el que se encuentra paralizado por cuestiones técnicas). Como me refería un amigo (Lacosteant) en estos días “lo que se celebra no es la fecha, sino el HECHO”. Me permito obtener de sus palabras otro concepto más: este “hecho” no es un “nacimiento”, o sea que no se celebra meramente un cumpleaños de fecha incierta, sino la redención de la humanidad, la cual no necesita establecer una fecha y es continuamente celebrada por quien la recibe.

Hasta este punto nada justificaría la navidad comercial. Tan solo ayer, saludando a otro amigo por teléfono, conversábamos sobre la repentina locura que se apodera de la gente para esta fecha y nos preguntábamos si acaso guardaba relación con algo acontecido hace 2000 años. Tristemente, hay que aceptar que es cierto. La parafernalia navideña nada tiene que ver con el hecho descrito en el párrafo anterior. Pero hay otra cosa cierta: El movimiento comercial producido es muy importante desde el punto de vista económico. Las mejores ventas tanto para las grandes cadenas como para pequeños comerciantes vienen en esta época, mientras nuestra sociedad de consumo se deleita en hacer sus largas colas y sus cuantiosas compras. En lo personal, no encuentro satisfacción en estas actividades, siempre odie los tumultos y la mentalidad materialista, pero se trata de un signo de nuestros tiempos. Tengo bastante estrés acumulado por mis ocupaciones y mi carrera, por lo que si me acercara a estas hordas comerciales, probablemente implosionaría, idea que no me atrae en lo absoluto. En tanto, estos días prefiero visitar lo menos posible el centro de la ciudad. Aún así habrá quien encuentra significativo el ajetreo de esta época, y que halle satisfacción en hacer colas, sacar su tarjeta de crédito y preparar una gran cena ¿Debería censurarlo? ¿No sería pretender que todos tienen que disfrutar de lo mismo que yo?

Por estas razones, encuentro la navidad defendible y excusable. Si no se considera un significado profundo para ella ¿Por qué tantos chillan sobre hipocresía e incoherencias entre quienes quieren celebrarla? Dedíquense a sus asuntos. Si se vive gracias al comercio y se disfruta del poder adquisitivo de las fiestas ¿Por qué después se mira con desprecio a quienes intercambian presentes a la medianoche? Esta es la verdadera incoherencia, el acto hipócrita o talvez ingenuo por el cual muchos critican las fiestas pero no dejan pasar la oportunidad de darse una borrachera, hacer gastos dispendiosos y acostarse muy tarde (o muy temprano).

Ahora, si algo bueno y genuino puede surgir de la Navidad, es deseable que podamos encontrarlo y abrazarlo. Entonces la navidad dejara de ser un fenómeno económico o una fiesta confusa y será algo agradable y necesario en nuestras vidas, no solo una vez al año.

¡Felices Fiestas, y que el año que comienza sea superior al que termina!

A un año...

Hace justamente un año comenzaba este weblog. Con mayor o menor regularidad, fui construyendo este espacio. Así también con variado entusiasmo me sentaba a escribir, siempre condicionado por el tiempo y las ocupaciones, pero tratando de respetar la pauta original: un texto sin revisiones ni mayores reflexiones.

Al empezar con este sitio, no conocía muchos más del mismo tipo (no tanto porque no hubiese otros, sino por un defecto de búsqueda) y visitaba principalmente sitios en ingles. No es de sorprender el hecho de que estos le llevaban ventaja a los sitios en español, desde los contenidos hasta las funciones (y para una ejemplificar rápidamente podría decirse que blogger estaba completamente en inglés). Entre los sitios en español primaban los diarios adolescentes y algunos registros de poco interés, pero igualmente se podían encontrar algunos buenos blogs en español, por lo general en servidores privados.

Hace un año, la tipología de sitio “weblog” ya no era ninguna novedad, pero nunca me había llamado la atención lo suficiente como para empezar el mío, a pesar de que hacía más de 6 años que tenía Internet en casa. Paradójicamente, cuando ya no pude acceder con tanta frecuencia a la red, decidí anotarme en blogger y empezar este sitio.

Durante algún tiempo publiqué unas pocas entradas y como siempre fui más lector que escritor, seguía en mi tarea de buscar nuevos sitios. Afortunadamente, en este tiempo he podido conocer muchos sitios de calidad, y cambiar totalmente mí idea de los blogs, observando en ellos una herramienta muy eficaz para poetas, ensayistas, fotógrafos y humoristas, además del potencial aún no revelado que presentan estos sitios para otras tareas que se apartan de lo comúnmente visto en Internet…

Hoy es un placer revisar y leer las entradas publicadas en blogger, lacoctelera, bitácoras, typepad y otros sistemas; de mis sitios favoritos. Espero poder seguir escribiendo en este medio y también mantener lo que ya se me hizo una agradable costumbre.

¡Saludos a todos!

1.12.05

...sobre halos solares, arrojados exploradores, vicisitudes de Internet y búsquedas frustradas

Es habitual que a través del buscador muchos lectores lleguen a este sitio buscando información respecto a un tema específico, y también es habitual que solo se encuentren con las divagaciones de mi pluma, y aprovechando la dirección de mail me feliciten por la página, me comenten lo curioso de su paso por aquí o me reprochen amargamente la forma en que les hice perder el tiempo.

Hoy no sucederá esto último.

A raíz del fenómeno del sábado pasado, estuve indagando en Internet sobre:

Halo Solar
Arco iris circular
Cirroestratos o cirrostratos

Y me encontré con mucha información útil que desconocía o había leído muy superficialmente en alguna otra ocasión. (Espero que más temprano que tarde, los internautas aprendan a “sacarle el jugo” a los buscadores sin molestarse con quien escribe algo que no estaba en sus parámetros de búsqueda).

Finalmente, la explicación más precisa sobre el fenómeno registrado aquí en Tucumán, la encontré nuevamente ojeando el diario. A continuación la comparto por este medio y espero con esto haber hecho mi buena acción del día, para no tener que merecer quejas por mail. Y si no es suficiente, basta con poner algo en el siguiente cuadro y presionar el servicial botoncito. Muchas gracias.


Google




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Por Raúl Barrachina, director del Instituto Balserio, Bariloche, Río Negro.
Exclusivo para LA GACETA.

“La fantasmal aparición de luz flotaba inmóvil ante mí. Fue una visión extraña y temible, única e indescriptiblemente emocionante en aquel momento”. Así describía el famoso viajero y explorador británico Edward Whymper (1840-1911) un extraño fenómeno visto por él en la tarde del 14 de Julio de 1865. En aquella oportunidad, Whymper y sus compañeros habían alcanzado la cima del Matterhorn por primera vez.

Pero durante el regreso cuatro hombres de la expedición resbalaron y cayeron a un precipicio. Poco después, Whymper vio un círculo alrededor del sol, pero que además mostraba tres cruces luminosas, lo que le produjo una fuerte impresión. Por la descripción que brinda LA GACETA, bien puede ser que el sábado 26 de Noviembre los tucumanos hayan sido testigos de un fenómeno similar al observado por Whymper casi un siglo y medio antes.

La explicación podría ser la siguiente: así como el arco iris se debe a la presencia de gotas de agua en el cielo, este “halo” sería producido por pequeños cristales de hielo de forma hexagonal que se forman por la baja temperatura que se da a gran altura. Y un cristal de hielo hexagonal es casi un prisma que desvía la luz por un fenómeno llamado “refracción”. Y aquí viene lo importante: dependiendo de la orientación de estos cristales, la luz se desvía más o menos, pero sobre todo a un ángulo de aproximadamente 22 grados, y nunca en un ángulo menor.

Entonces, una nube tenue de cristales de hielo orientados al azar puede desviar la luz del sol, formando un círculo luminoso de 22 grados de radio, con una zona más oscura en su interior. Y como el rojo se desvía menos que los otros colores, el borde interno del círculo es de uno tono rojizo. Estos mismos mecanismos de refracción de la luz en cristales de hielo hace que, en condiciones excepcionales, puedan llegarse a ver espectáculos aún más asombrosos.

De hecho puede aparecer toda una multitud de líneas y puntos luminosos.

Registros científicos
Tal vez la observación mejor documentada de este efecto sea una realizada por Tobias Lowitz el 18 de Junio de 1790 en San Petersburgo. Pero no es la primera observación de la que se tienen registros. En 1662, el astrónomo Johannes Hevelius (1611-1687) publicó un dibujo de un fenómeno similar observado en Danzig el 20 de Febrero de 1661.

Otra observación histórica es la que el explorador inglés William Edward Parry (1790 - 1855) describió en su libro “Diario del viaje para el descubrimiento de un paso noroeste”, publicado en Londres en 1821. Varias de estas líneas están identificadas con el nombre de su descubridor, tal como ocurre con el arco de Lowitz, o el de Parry.

Esta variedad de fenómenos se debe a que un cristal de hielo, con su forma hexagonal, es más complejo que una gota esférica, y por lo tanto la luz puede seguir muchísimas trayectorias distintas en su interior. Cada trayectoria da origen a un espectáculo distinto, dependiendo de las condiciones atmosféricas. Los habitantes de Tucumán tuvieron el privilegio de ver uno de estos fenómenos, extraño sobre todo por su nitidez, pero no absolutamente inusual. Podríamos decir que hay una gran diferencia entre la “frecuencia con que es observado un fenómeno y la frecuencia con que ese fenómeno ocurre”.

Para poder verlo nuevamente, tendremos que buscarlo sobre todo cuando el cielo esté cubierto con una neblina muy alta, presentando ocasionalmente estrías o filamentos. Recordemos que el halo es “grande”. Si estiramos el brazo y tapamos el sol con la punta del pulgar, al separar los dedos tanto como sea posible, el meñique nos dará la posición del halo, con un ángulo de aproximadamente 20 grados. Veremos que el halo tiene siempre el mismo diámetro angular, y es mucho más grande que la aureola que se suele formar alrededor del sol o la luna, y que se debe a gotas de agua y no a cristales de hielo.

Y una última recomendación: al observar un halo, recordemos que nunca debemos mirar al sol directamente. Es preferible ocultarlo con la mano, o con el borde de un edificio o un poste. Nuestra vista lo agradecerá.