27.10.05

Malas palabras

Cada día estoy más convencido que hay un verdadero desprecio por el idioma. Recuerdo que al tiempo de la aparición del chat, en nuestras primeras sesiones, cuidábamos (como en cualquier medio escrito) la ortografía y las expresiones, porque contrariamente al habitual argumento, no veíamos la imperiosa “necesidad” que lleva hoy a deformar el lenguaje en forma tan extrema. Es cierto que, debido a los antiguos teclados en ingles, evitábamos tildes y otros caracteres (ñ) difíciles de insertar sin conocer su código, para hacer más fluida la conversación y la mayor destreza consistía quizás en escribir tan rápido como era posible, contemplando alguna abreviatura clásica como el reemplazo de el “que” por la “q’”. Con la llegada de los teclados en español, esta limitación desaparecería, pero el idioma sufriría una degradación aún mayor, por pereza o por moda, con el surgimiento de nuevos usos en las salas de chat.

Ahora, la generalizada tendencia de importar los innecesarios modismos del chat; la comodidad aumentada a la ignorancia, dieron por resultado un nuevo diccionario, denominado con las impronunciables siglas "EXO X TI Y XRA TI". En el artículo del enlace se presentan algunos ejemplos de cómo ha degenerado la lengua en manos de adolescentes que poseen celulares solo para mandar mensajes de texto en los recreos.

“José Antonio Millán, creador del Centro Virtual del Instituto Cervantes en internet, relativiza los riesgos de la difusión de esta jerga.
Millás opina que se trata de un registro diferente de la lengua escrita que puede coexistir sin conflicto con la norma correcta, como alguna vez lo hizo el lenguaje de los telegramas.”

Hasta aquí estamos de acuerdo.

“Pero eso sólo sucederá, dice el especialista, si los chicos mantienen paralelamente al hábito del SMS, contacto con libros y revistas. De lo contrario el riesgo es que desarrollen una escritura deforme.”

Aquí se evidencia el problema. Aún antes de la popularización del SMS, los chicos ya habían abandonado el hábito de la lectura. Los efectos de la síntesis salvaje de caracteres son evidentes en foros y chat. Toda la expresión escrita de una generación parece girar en torno a esta moda y las publicidades buscan explotarlo. Hace poco veíamos en Argentina las publicidades de la compañía Personal que apuntaban a popularizar el uso del SMS, proponiendo esta “nueva” forma de escritura… y despreciando el práctico sistema T9 (texto predictivo) incorporado por ese tiempo a todos los nuevos modelos de celular. Por supuesto, este sistema tiene una “desventaja”… necesita una correcta ortografía de parte del usuario. Es entonces cuando los jóvenes usuarios de celulares optan por desactivar el trabajo de ingeniería aplicada al lenguaje para sustituirlo por sus rudimentarias expresiones. Y así pululan ridículos conjuntos de letras como “a2” por adiós, “ablams” por hablamos, “k tal” por qué tal, “xao” por chau y “asias” por gracias y “che mdt a ksa” por sabe Dios que cosa... Tales oraciones, lejos de mostrar una cultura fresca y actual, denotan una supina ignorancia además de un serio conflicto de comunicación al codificar innecesariamente dos veces un mismo mensaje

Pero afortunadamente, aún hay esperanzas… Como tantas otras modas juveniles estúpidas, es probable que el remedio sea la natural madurez de la actual generación, es decir, el paso del tiempo. Hasta entonces habrá que tolerar una costumbre que está aun lejos de perder terreno o desaparecer.

22.10.05

El otro

El cambio comenzó otra vez… Podía ver las señales… La piel se tornaba diferente y así también sus rasgos; las uñas y el pelo experimentaban un crecimiento anormal, y él se encontraba impotente frente a los acontecimientos. El sopor se alejaba rápidamente… estaba sobrio.

Después de tantos años, se había acostumbrado a su presencia… la presencia del animal. Ese que lo tornaba diferente sin hacerlo irreconocible, y que se apoderaba de él en largas noches privadas de sueño impulsándolo más allá de los límites de su capacidad. Ese que había modificado su carácter para mantenerlo dependiente de la vigilia. Ahora apenas podía diferenciar cuando era quien y sólo la transformación lo hacía evidente.

No recordaba la primera vez que sucedió. Quizás fuera tiempo atrás cuando contemplando de reojo su reflejo advirtió que quien lo miraba tenía un rostro diferente, una expresión ajena. No le dio mucha importancia en ese momento, tal vez por la elevada hora de la noche. Solo cuando la presencia de aquel extraño se hizo más frecuente, reparó en la situación. Se sentía observado, un poco intimidado por la presencia de quien había llegado sin ninguna invitación y se atrevía a perturbar los momentos que él creía exclusivamente suyos. Ciertamente, le molestaba esta intromisión, cuando aquel aún estaba afuera.

Recordaba si, cuando lo encontró en sus ojos. Aquel momento frente al espejo que lo llevó a la conclusión sobre la dualidad de su existencia, al conocer al otro que habitaba en él. Ya no había de considerarlo un extraño, sino que se trataba de él mismo. Su presencia se hacía inevitable y su aparente pasividad le conducía a pensar que era inofensivo.

La preocupación sobrevino cuando los demás comenzaron a advertir el cambio… Su modificado carácter era más evidente que las señales físicas, aquellas que combatía compulsivamente para no dar a conocer al otro y que prefería esconder bajo máscaras y disfraces. El intruso era al fin una molestia, ya no podía pensar que se tratara de él mismo. No podía reconocerse en absoluto en su actitud, en sus respuestas, en su carácter e ideas, como tampoco podía conocer sus propósitos. Simplemente sabía que no era él. Algo debía hacerse, no podía perder el control, debía enfrentar a la bestia y dominarla. El intruso debía ser erradicado.

Corrió al espejo y mirándose –mirándolo- enfocó la vista en los ojos –sus propios ojos- intentando encontrar pronto su mirada para no perderse, para no cederle el control al otro… pero ya era tarde, el cambio había sido operado.

21.10.05

Quemar las naves

Hasta aquí haber llegado… Pensar en cuanto aún resta y que la conquista recién ha empezado, más ahora de la decisión es el momento.

Quemar las naves, quemar mis naves.

Abandonando quizás seguridades, dejando la comodidad, gran ambición guía los propósitos. Arriesgarse. Creer, aunque así no fuera, que no hay vuelta atrás, ni posible retorno. Anhelando pelear hasta alcanzar la victoria… o morir contemplando la gloria.

Inspiración

¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? / Poesía… eres tú. (Rima XXI - Gustavo Adolfo Bécquer)

¿Como habría de faltarme la inspiración? Habiendo renunciado a mitológicas musas, quiero ahora quedarme con la única que es real.

No quisiera prorrumpir más en quejas, y tan solo deseo entregarme a los designios de tus pupilas. ¿De donde brotarían los versos, sino de tus fuentes? En ellas, claras como espejos, me encuentro detrás de un reflejo. Entonces, quiero ser uno con las palabras que emergen, y así confundirme en el sueño de letras y signos, plasmandome sobre un papel para siempre.

Soy las palabras que este cálamo hoy sangra, y tú… tú eres la poesía.

16.10.05

Un poco de maquillaje...

Después de aproximadamente 10 meses de haber comenzado este blog hoy decidí cambiarle la cara un poco. Nada del otro mundo. Dentro de la acotada posibilidad de edición de la plantilla me dediqué a tocar la cascada de estilos y mover un poco las cosas… como cuando uno decide mover los muebles de su lugar, sin mayor razón aparente que el deseo de romper un poco la rutina a la que se someten los sentidos. Me interesaba cambiar un poco la estructura que presenta la plantilla que usaba y sentirlo un poco más “personal”, sin meter demasiadas cosas ajenas… Así fue: mover un módulo por aquí, cambiar este texto, tirar este otro… Y aquí está. Este post es casi un pretexto para cambiar la imagen del encabezado, así que, nada más por hoy…

14.10.05

Ruina


La casona se encuentra en una esquina y carece de límites… sólo queda una reja oxidada que le confiere un aire misterioso. La llamativa ruina se encuentra sobre la avenida principal de la ciudad, que conecta con la otrora ciudad satélite.
Justo frente al parque, pareciera ser una extensión de este mismo, y la costumbre de transitar por esta vía lleva a ignorarla y unirla conceptualmente con el vasto espacio verde del otro lado de la avenida…

7.10.05

Improvisando...

Me senté empuñando la guitarra por el diapasón y asumí la posición acostumbrada. Percibía, sin embargo que no era una habitual práctica: las manos tibias, los dedos ligeros y el espíritu dispuesto…

Descansando su costado, la caja ya pintaba los sonidos aún sin haber tocado una cuerda… esa sonoridad de su espacio interior, las cuerdas acariciadas por el ambiente, daban como resultado una melodía casi inaudible pero perfectamente visible y casi palpable, rompiendo el silencio hasta ahora reinante en la habitación. Sentí el perfume de la madera y deslicé la mano por encima de las cuerdas… ahora las escalas resonaban en el silencio, como si vinieran de un lugar lejano y rebotaran en el espacio. Recordaba escalas clásicas y barrocas, y disfrutaba al mismo tiempo el particular matiz que la guitarra clásica les dio, vibrando como si viajaran a través del tiempo para llegar a los oídos. La mano izquierda estaba ahora completamente suelta, y la diestra se unió a la ejecución. Esta decidió hacer un cambio repentino y empezó a arpegiar un acorde, sobreponiéndose a la zurda que quería seguir paseando el diapasón. Durante unos minutos, los acordes variaban y se enlazaban a través de insospechadas redes del sonido… hasta ahora, ninguna frase reconocible… solo lo que las manos determinaban, por momentos frenéticas y por momentos calmas.

En un momento, había olvidado todo… nada quedaba del estrés del día. Tan solo una curiosa melodía acompañaba el viaje, era una melodía nueva… en vano trataba de identificarla, o de memorizarla… ya no estaba ejecutando yo el instrumento, aunque podía verme haciéndolo. El tiempo se había detenido desde el mismo principio. Los dedos se deslizaban casi sin detenerse por las cuerdas y parecían ni siquiera tocarlas. La diestra empuñaba la púa, muy cerca del puente dando un sonido más metálico a las clásicas escalas que habían incrementado su velocidad. Un rítmico sonido de la púa contra las cuerdas ligeramente asordinadas me hipnotizaba.

Cuerdas estiradas al extremo y otra vez el golpeteo rítmico. Finalmente… calma. La púa cayó de los dedos y una vez más estos acariciaban las cuerdas. Estructura, acordes y arpegios… los dedos recuperaban su sensibilidad y podía anticipar que se acercaba el fin. El pulgar hizo el último recorrido sobre las cuerdas, rasgándolas hacía arriba y dejando en el aire el sonido, grave y profundo que se acumuló en los rincones de la habitación. Ahora el silencio había vuelto, pero tenía un color diferente.

2.10.05

Miradas cruzadas

El pequeño se detuvo una vez más para contemplarlo.

El circunspecto rostro concentrado en el diario y el café, le inspiraba respeto, y a la vez disfrutaba cuando él hacía un alto en su silencioso examen y le leía alguna noticia. No tenía la menor idea del significado de todas esas palabras, pero estaba seguro que debían ser muy importantes… y ponía la mejor cara de asombro al tiempo que asentía al relato. Era entonces cuando a través de las gafas –aquel adminículo indispensable para comprender las palabras, adminículo que él aún no tenía- los verdes ojos adquirían ese conocido brillo al tiempo de fijarse en él y le devolvían una sonrisa.

Lo observaba también cuando la expresión de sus ojos se oscurecía y el ambiente se entristecía, cuando parecía preocupado por alguna noticia. Entonces aprovechaba para contarle lo que le había sucedido, aquel juego que había inventado, o las ingeniosas deducciones que siempre lo divertían y podía observar como los ojos recuperaban su brillo al escucharlo.

Recordaba que su curiosidad lo llevó a probarse los anteojos para entender como podían estos manifestar el significado de las palabras o arreglar aquellos juguetes que se rompían o que insistían en funcionar mal. Mucha fue la decepción al ver que las palabras no cobraban sentido a los ojos y aún parecían más informes que antes, pero al mismo tiempo recordó aquella vez en que tras tomar las gafas equivocadas, su vigilado protagonista tampoco había podido empezar con la lectura de un libro. Entonces comprendió que necesitaría las suyas propias ¡Cómo deseaba parecerse a él! ¡Cómo quería comprender aquellas noticias que tanto le interesaban, para poder decirle algo más! Pasaba tanto tiempo mirándolo y aprendiendo de él… Pero aún deseaba su aprobación, poder llamar su atención. Lo que solo supo mucho tiempo después, es que en aquellos momentos, el también lo había estado mirando…

1.10.05

La raza superior

En estos días que se aproxima una vez más el tiempo de debates por las colonizaciones y demás sucesos acontecidos hace más de cinco siglos, quiero reflexionar sobre un aspecto, sin ánimo de polemizar: nuestro concepto de “razas”.

En el día a día somos testigos y a veces nos enfrentamos a la discriminación. Aunque existen discriminaciones de muchos tipos, algunas son más habituales, como la de géneros, ideas y religión, pero una que quizás se pensaba superada en algunas sociedades, aún se encuentra muy vigente: la discriminación racial.

Mucho ha acontecido en torno a las razas en la antigüedad, y tristemente, aún el día de hoy: La discriminación europea a los americanos (racial e intelectual) y judíos, la discriminación de los americanos a los pueblos indígenas y a los mismos europeos, acompañada de antiguos resentimientos que buscan revivir en estas fechas, la discriminación por color de piel, pretendidamente disimulada en Sudamérica bajo el argumento de ser un “crisol de razas”. Estos por mencionar solo algunos que pueden ser familiares de “nuestro lado” del mundo. Luego de recordar estas lamentables muestras de odio e intolerancia, es altamente sorprendente descubrir que lo que conocemos y entendemos como razas NO EXISTE.

Con esta afirmación, apunto al hecho de que las razas no existen desde un punto de vista biológico, a pesar de que si existen en nuestros conceptos culturales.

- El color de la piel no está relacionado con nuestro origen genético.

- Las variaciones entre los distintos grupos son adaptaciones al medio ambiente

- Evolutivamente, la especie humana es tan joven que no tuvo tiempo todavía de dividirse en grupos biológicos

- Hay solo un 0,01% de diferencia entre individuos.

Este 0,01% es el controla nuestra apariencia física, hace tiempo ya que antropólogos y científicos concuerdan en que la población mundial completa desciende de un reducido grupo del África, e inclusive es conocido el postulado del ADN mitocondrial que nos liga a UN solo antepasado común.

¿Qué tan diferentes son las “razas”? Algunos datos interesantes al respecto:

- Entre un keniata y un masai hay mas diferencia genética que entre un europeo y un aborigen australiano.

- La población de Brasil deriva de tres grupos étnicos, los amerindios, los europeos y los africanos. A lo largo del tiempo estos grupos se han mezclado. Sin embargo, algunos son considerados como blancos mientras que otros son percibidos como negros.

¿Por qué insistimos en diferenciar razas? Procedencia, rasgos o color, supuestamente unidos a una cierta cultura son increíblemente superficiales (recordemos, 0,01%) y han sido empuñados por los racistas por mucho tiempo. Estas ideas ciertamente no cuentan con un respaldo científico y el concepto de raza que presentan es más bien arbitrario. Se que estas líneas no van a aplacar los ánimos racistas de nadie, pero tampoco fue esa mi intención desde el principio.

Tan sólo quisiera que aquellos que tengan la capacidad y madurez para reflexionar puedan apropiarse de estas palabras y perdonar odios y rencores. Podemos ver que en el Día de la Raza, aquellos viejos odios son producto de cuestiones culturales y no de una verdadera diferencia entre nosotros. No defendamos “razas” inexistentes, sino trabajemos para enlazar nuestras sociedades. Cada año tengo la esperanza de pasar por el monumento al encuentro de dos mundos, y comprobar que aquella “raza de vándalos” que se dedican a destruir pensando que hacen algo muy noble se haya extinguido, junto con las “razas” de intolerantes, separatistas, rencorosos y demás que no precian el pertenecer a la Raza Humana.