21.7.06

We Didn’t Start the Fire – Todos y todo, locos por Argentina

Con motivo del recientemente finalizado Mundial Alemania 2006, Coca-Cola lanzó una publicidad donde todo alentaba a Argentina (inclusive los objetos inanimados) gracias al “hinchalizer”, que los dotaba de bracitos para alentar a la Selección y, porque no, sostener su Coca-Cola…



Cuando escuché la publicidad reconocí la melodía pero no logré identificarla y pegaba tan bien con la idea de la campaña que no seguí indagando en la memoria al respecto. Incluso escuché la versión brasilera, ligeramente diferente, y casi pude concluir que se trataba de una composición hecha para esta ocasión.

Hoy, escuchando algunos temas de la década ‘80, no podía creer que me había olvidado completamente de “We Didn’t Start the Fire” de Billy Joel, de donde provienen las notas de esta publicidad. La canción es una suerte de repaso histórico en base a nombres y eventos, solamente enunciados. A esto se debe que la música pega tan bien con el comercial (que va nombrando a los insólitos “hinchas”) y pienso que no lo asocié con el tema original porque el video de la canción tenía otra idea.



No menos curioso es el hecho que, buscando estos videos, me topé en YouTube (un vicio relativamente nuevo para mí, por cierto) con muchas producciones caseras hechas con la canción original al mejor estilo Coca-Cola, compaginando imágenes con la letra de Billy Joel. A continuación les dejo una de las que más me gustaron, realizada para un proyecto de Historia de Secundaria y acompañada de unas buenas frases al principio del video, entre ellas:

“El historiador tiene muchas responsabilidades, entre las cuales hay dos que son muy importantes. La primera es no calumniar. La segunda, no aburrir”. Voltaire.



Finalmente, aquí se puede encontrar la letra y un buen detalle de los eventos de 1949 a 1989 mencionados en la canción (claro está, en inglés).

Quienes ya habían advertido todo lo mencionado pueden, de cualquier manera, aprovechar los enlaces y darse una vuelta por los contenidos de YouTube, que brinda su servicio gratuitamente (al menos por ahora).

11.7.06

…en el intento de vivir

Solamente cuando doy con mi rostro contra su dispar superficie y percibo su maravillosa diversidad de accidentes, mi espíritu está conforme. Y este estado no me produce calma, sino todo lo contrario. El momento de mayores tensiones emocionales, la angustiosa confrontación de los propios contrastes a la luz de lo inmutable, son el verdadero disfrute. Detenerse es morir. Cuando me embargó la mortecina sensación de tranquilidad, en el equilibrio de una supuesta felicidad, supe internamente que no me era natural, que no podía permanecer en ella.

Una necia sonrisa tibia decidía asomarse entonces, pero sabía que su tiempo es el del embotamiento de los sentidos, que cuando este desaparece no queda rastro de ella, ni el recuerdo de que haya existido.

Si acaso el cúmulo de conflictos y contradicciones deciden armonizar, brindándose una tregua en su inacabable lucha, solo lo hacen para después enfrentarse más encarnizadamente aún, afiladas sus armas y garras. No puedo mediar entre ellas porque su pleito es ancestral y aún me sobrevivirá. Más bien he sido un tercero en su batalla, haciendo frente en su día, en mi noche, considerándome victorioso por el solo hecho de mantener a salvo mi parcela.

Quise alguna vez, elevando una blanca bandera, entregarme finalmente.

No más batallas ajenas ni esfuerzos interminables, pensaba: rescindir el motivo de mi defensa tenía que liberarme. Pero no era así. La falsa paz que pretendió llevarme a la destrucción hizo que apreciara aún más el fragor de la lucha.

Hoy puedo contemplar mis defectos sin sentir la urgencia de taparlos. El conflicto es un factor más en la ecuación de la estabilidad. La contradicción que nos da escala, ser y vivir como un camino interminable, como una lucha constante, anhelos inalcanzables pero que no pueden ser abandonados, todas estas cosas tonifican el espíritu, plantean un desafío que no se debe postergar porque existe el riesgo de no desear reanudarlo después.

Otra sonrisa se dibujará entonces. Será la satisfacción de encontrarse, de saberse vivo en verdad.

Imagen: Fotografía incluida en el libro Ahora mismo de Mauricio Birabent (Moris)