30.5.07

El deporte sin altura

Que el futbol de las estrellas es un negocio multimillonario lo puede reconocer aún el más fanático seguidor de cualquier camiseta. La pasión que siente un hincha por sus colores y su club siempre dará buenos réditos a quien pretenda especular con ella y como en cualquier negocio, quien vislumbra primero la oportunidad tiene la posibilidad de sacarle las más jugosas ganancias.

Aunque el futbol no se encuentra entre mis predilecciones deportivas (tanto para observar como para practicar, prefiero el básquet), he aprendido a apreciarlo. El vivir en un país donde este es el deporte nacional, país cuna de uno de los mayores genios (si no el más grande) en la cancha y donde se percibe esta pasión en cada persona, hace una tarea casi imposible el ser indiferente. Por otra parte, atesoro entre mis recuerdos más preciados algunas frías tardes de invierno (como las que se viven anticipadamente en estos días), tardes de mis primeros años en Tucumán, visitando durante los entrenamientos, la cancha del club Sportivo Guzmán (un club casi amateur) junto a mi padre que trabajaba entonces allí. Entre esas paredes pude comprender lo que significaba el deporte para esos jugadores que llegaban al entrenamiento en bicicletas o a pie, luego de terminada su jornada laboral. Con esto no quiero caer en aseverar que el futbol y el amor por el equipo solo existen en estas condiciones, si no que su lectura es más clara de esta forma.

Lo realmente desagradable es cuando el futbol deja de pertenecer a los hinchas, de clubes grandes o pequeños, y cae en las garras de lo que son verdaderas mafias (y léase aquí las siglas de toda esa caterva de acomodados, que dudo, tengan una idea de lo que significa el deporte; que manejan reglamentos, organizan eventos y venden derechos de televisación). Estos que aun creen que pueden disponer de las fuerzas del orden público y se quejan de que no hay suficientes efectivos policiales en las canchas para controlar la violencia que ellos fomentan. Estos repugnantes personajes no pueden estar a la altura del futbol ni de ningún otro deporte y como si estuvieran enterados de esta metáfora, ahora han decidido “poner el futbol a su altura”.

Hace muchos años que se esgrime la cobarde idea de que “jugar en la altura es inhumano”, concepto enunciado por un DT argentino y que nos hace preguntar si bolivianos, peruanos, ecuatorianos y colombianos acaso serán sub-humanos. Ahora la FIFA decidió hacer oficial la medida de que los partidos internacionales deben ser disputados por debajo de los 2500 metros. El organismo argumenta que debe proteger “la salud de sus jugadores”. Evidentemente, se refiere a la salud de “sus” jugadores argentinos y brasileros, esos que les reditúan más dólares, que son superestrellas internacionales y delicados como señoritas (o digamos “metrosexuales” para ser condescendientes). Imagino que estos señores encorbatados alguna vez visitaron un estadio en altura y comenzaron a asfixiarse de inmediato por la “falta de oxigeno” e inclusive piensan que les hacen un favor a los “subnormales” al llevarlos a su altura donde no deberían tener problemas si total, “hay más oxigeno”. Para completar su buena obra, los dirigentes de la FIFA podrían iniciar un plan de vivienda social o al menos sembrar maíz en esos estadios que ahora son un desperdicio de terreno y que “casualmente” están en las capitales de los países andinos sudamericanos.

Que la altura es un desafío para cualquiera que viaja desde una localización a nivel del mar no es un mito, y de hecho puede entenderlo un escolar sin los “estudios” que luego de tantos años impulsaron a la FIFA a tomar esta decisión. La altura es algo que puede molestar (y no lo hace siempre, puedo dar fe) a cualquier hijo de vecina pero no a un deportista en buen estado físico. Además, si la medida es tomada en nombre del “juego justo” ¿Dónde estaría la justicia para el equipo obligado a jugar siempre de visitante? El portavoz de la FIFA, Pekka Odriozola dijo "Por lo que yo conozco todos los países tienen un estadio por debajo de esa altitud mínima en la que podrían jugar" ¡Por supuesto! ¡Como pudieron olvidar peruanos y bolivianos que con el helicóptero pueden estar en cualquier parte de sus países en muy poco tiempo!

Si queremos ser “justos”, ¿Por qué mejor no dar los 20 días de “adaptación a la altura” necesarios a todos los jugadores (los que suben y los que bajan) de ambos equipos, si hay cuatro años entre mundial y mundial? Si los partidos se juegan de cualquier forma de ida y vuelta, cualquier “ventaja” (legitima, por cierto) geográfica, orográfica o climática se compensa en algún momento. ¿Qué temen las confederaciones de futbol, que Argentina o Brasil no clasifiquen al mundial? Eso es absurdo, por que las ventajas de estas selecciones sobre las demás son muy claras, altura de por medio o no, y de últimas, la FIFA podría “invitarlos” al mundial si acaso quedaran afuera. Lo que en realidad preocupa a brasileros y argentinos es la dificultad de apoderarse de campeonatos en esas alturas y como sus confederaciones pesan mucho, la FIFA prefiere darles el gusto.

Un lamentable triunfo de las ambiciosas mafias futbolísticas por sobre el espíritu del buen juego, ese que ellos invocan con la manoseada expresión “fair play”, y que como toda la justicia humana, es inmunda.

18.5.07

composición fractal

Quiero presentarles un pequeño “engolosinamiento formal”, realizado en momentos libres de esta semana. La idea surgió al escuchar en “La Mágica Web” la composición llamada “Arañas”.

De intencionalidades arquitectónicas, esta composición volumétrica responde a principios de Geometría Fractal pero con algunas reglas propias, más o menos caóticas. Quizás la forma resulte aun demasiado rigurosa para Arquitectura, pero significó un ejercicio formidable (de más está decir cuánto me gusta la Geometría) y además la oportunidad de practicar un poco de animación en 3D y edición de videos, fuera del marco de los tan admirados “fotorealismos” que están de moda en prácticamente todos los estudios de Arquitectura.

Para brindar algunos datos “técnicos” más: La forma es producto de la iteración de un poliomino (figura compuesta de elementos cuadrados) extruido en tres alturas diferentes, según las tres escalas en las que se presenta. El factor numérico de relación entre escalas es de 1 / (13^(1/2)) o “uno sobre raíz cuadrada de trece”.

Un agradecimiento especial a Eduardo Abel Gimenez por la música y su Mágica Web, que sigo hace tiempo y recomiendo encarecidamente desde aquí (allí podrán encontrar muchas composiciones más entre relatos, novelas, artículos, fotografías y humor gráfico de este prolífico autor).

6.5.07

intempestuoso, sa.

  1. adj. Que es intempestivo e impetuoso a la vez.
  2. adj. Dicho del carácter de una persona, implica que es torpe e inoportuno. Se usa en sentido similar a su falso antónimo: tempestuoso.