Entradas

busquedas (VI)

En el sínodo de dos miradas un presente sin dimensiones contiene por un segundo todo el Universo antes de plegarse y desaparecer, entre errantes que tornan sin fin, sumiéndose en el caos.

Santalum

Volvieron los días fríos y con ellos la acuciante necesidad de recordar su calor. Miradas indirectas de sonrisas ignorantes, inconscientes de la medida de su dicha. Días largos de los años en aislamiento, de fuego interior y renacimientos largamente esperados, que aún emanan su aroma en el tiempo.

La traición

La plaza estaba desierta. La ciudad que tanto amó y que lo vitoreaba, ahora lo había abandonado. Algún ojo curioso observaba invisible detrás de los balcones, pero de otra forma estaba completamente solo, y ni siquiera los encargados de juzgarlo lo acompañaban en esta hora. El mediodía le rajaba la cabeza y deseaba liberar sus manos atadas solo para poder proyectar una pequeña sombra sobre su rostro. Tiempo atrás, estaba convencido que había venido a hacer lo que ninguno de sus antecesores pudo. Su amor por el sitio que lo vio nacer excedía los límites que creía arbitrariamente fijados para quienes pasaron antes por su lugar. Se convenció que el final pondría todas sus acciones en blanco y hasta le valdría una adoración perpetua, una que ni siquiera deseaba para sí. En la distancia y por medio de un vocero, el tribunal le anunció que era el momento de deliberar su sentencia. Él esperaría en silencio, en aquel tortuoso silencio del alma que se sabe abandonada por todo y aun por Dios, re...

búsquedas - (V)

Observa cien kilómetros hacia adentro de la espesura. La música del monte hace desaparecer el sonido del motor, los olores se vuelven intensos y el silencio inexpugnable. De repente, está ahí. Sus gritos no levantan eco, y solo puede sentirlos en su cabeza. Las paredes verdes oscurecen bajo el cielo gris, mientras la humedad asciende por todas las superficies. Las horas lo hacen abandonar la razón, mientras se tiende mudo sobre su espalda: no sabe cómo llegó, pero sabe que no hay salida.

Un día

La noche irradia claridad sobre lo que es y lo que no podrá ser. La mañana, en cambio, es una promesa engañosa de novedad, una mentira piadosa de nuestra programación para reiniciar motores. La vigilia del insomne busca inútilmente tender un puente sobre la trampa del día, que realiza su danza eterna a pesar de nosotros.

búsquedas - (II)

No son inusuales las mañanas neblinosas excepto en el tiempo estival. A diferencia de los días fríos el velo no se levanta junto con el astro. Su tono empaña lo que fue bello aun cerrando los ojos, su zumbido infernal impide el descanso. Una hora más, y una hora menos esperando el próximo amanecer. Quizá una nueva vuelta al sol.

búsquedas - (I)

Perspectiva, un nuevo punto de vista construye mundos en segundos y arrasa toda creación de horas previas infinitas ideas incendiarias, de sinapsis fútiles evoca: “fue un día frío su nombre aún vibraba, inaudible, en luz invisible y conjuró al olvido; reclamó lo que nadie sabía que le pertenecía” destellos tristes en las luces fatuas el bufón señala al sol con una sonrisa mientras quema sus retinas y un resto de razón, el soberano concede con fastidio el deseo: su súbdito podrá arder por completo luego el frío de la oscuridad volverá a acogerlo.

El bosquecillo

Imagen
A pocas cuadras de la casa de mi primera infancia, había un bosque. En una ciudad más bien árida, esta mancha verde era parte de mi día a día. El colectivo que me llevaba al colegio pasaba rodeandolo, pero también era posible atravesarlo. A veces lo hacíamos con mi papá. Creo que de alguna forma él intuía que era algo que me gustaba. Lo recuerdo especialmente cuando caía nieve, aunque viví pocas nevadas de forma consciente. Recuerdo algunos sectores donde podían verse aún las vías abandonadas del tren y algún camino de tierra. No tenía (ni posiblemente llegue alguna vez a tener) dimensión cabal de su extensión, se que hoy es solo un fragmento de su mejor momento. Pero arraigó permanentemente en mi cabeza y ha creado en mí una fascinación por los bosques fríos. He aprendido también que, cómo podía imaginar por el lugar de su implantación, no se trata de un bosque natural. Sus altos eucaliptos llegaron con un inmigrante australiano muchas generaciones atrás, y aquel árbol se adaptó bien ...

Monotonía

Imagen
Esto ha ocurrido y volverá a ocurrir, dijo Euforbo . No encendéis una pira, encendéis un laberinto de fuego. Jorge Luis Borges: Los teólogos (1949) Aunque mi mente racional jamás vaya a aceptar influjo alguno de los astros sobre nuestros destinos, creo haber sucumbido en cambio a una noción casi tan herética como aquella, aunque acaso más aceptable a mis cavilaciones. Todo sucede y se sucede en ciclos que se repiten. Lo intuimos en el comportamiento de la naturaleza, pero también nos encontramos atrapados en ellos, círculos de acontecimientos de los cuales no podemos escapar por falta de un grado mayor de conciencia: los atestiguamos pero sin memoria previa de lo sucedido, y por tal fatalidad experimentamos una y otra vez las mismas glorias pero también los mismos fracasos. Estos ciclos se dan en diferentes escalas y de manera similar, como un fractal. Repetimos errores de nuestros antepasados, posiblemente codificados parcialmente en nuestros genes, repetimos también un mismo patrón v...

Perspectivas

Imagen
El futuro no existe. Es un animal en eterna gestación, un embrión de género y especie indeterminada, cuyas fauces muchos temen por tal motivo. Es la suma de los miedos y deseos, la inmaculada concepción de fuerzas incomprensibles que siempre fallamos en anticipar. El pasado en cambio, es familiar. Está habitado de los recuerdos gratos y las pesadillas, casi siempre tan falsos y distorsionados como deseamos en el presente momento. Es la vara con la que se miden las nuevas experiencias y los ojos de quienes fuimos, juzgandonos por no vivir a la altura de lo esperado. En el medio habitamos nosotros. Siempre buscando en el horizonte, sin advertir que todas las respuestas se encuentran en nuestras manos.

#microrelato 03

Completada la construcción del artefacto, no esperó ni un minuto para subir al diminuto chip el contenido total de su conciencia. Estaba satisfecho con toda su obra, pero huir de la obligación de terminarla era aún mejor. Tomó el taladro por última vez y trepanó sus memorias.

#microrelato 02

Un par de minutos más y todo concluirá. Mientras el tiempo se desangra en la pared, el botón destella una frecuencia distinta. Una línea brillante contornea su rostro, aunque el día es frío. Y entonces, un segundo de paz: es imposible retroceder. El botón se hunde bajo su puño.

Revelación onírica

Imagen
Rabo entre las patas y hocico casi rozando el pavimento, no necesita levantar la vista mientras se dirige sin atisbo de duda hacia el portal donde a menudo recibe una pedrada o un pan. Hoy la suerte le sonríe y una conocida mano le arroja un hueso que aún retiene el recuerdo de la carne. Con la fortuna del día se dirige a un rincón oculto. Sabe que su presencia es tolerada por quienes están de paso y lo cruzan accidentalmente, pero repudiada con disgusto y, en ocasiones, asco por quienes lo ven varias veces al día, así que trata de esquivarlos y hacerse mudo e invisible.  Ha sido bendecido con al menos no tener que disputar con otros indeseables por el húmedo suelo que lo abriga parcialmente de las miradas y la intemperie. Sueña con una abrigada realidad de caricias cuya existencia nadie le ha referido y sin embargo puede intuir en sonidos y aromas que sus sentidos captan en medio de aquel ambiente hostil, que le aseguran que existe un lugar mejor. Es que en sus sueños habitan tamb...

#microrelato 01

Los espejos de la casa devuelven un rostro torvo que lo interpela. Diez años atrás renunció al mundo y este lo encontró en su reclusión a través de la red que usaba para subsistir. Cortó los vínculos que le quedaban y no halló paz. Entonces destrozó cada superficie reflectante.

restos insepultos

Imagen
Un minuto torna en diez y una hora en menos de la mitad, tras los acostumbrados signos emergen nuevos significados que desbordan el mensaje, y envenenan al observador. Abandonar el ostracismo despertó preocupaciones olvidadas. Los adormecidos miembros resisten el flujo de la sangre porque el letargo fue más cómodo de lo esperado, y hubiera sido mejor para todos que no terminara. El reloj da nuevos saltos pero siempre en un mismo sentido. Antes, para empezar de cero, bastaba con alejarse. Ahora solo queda un lugar suficientemente distante.

Silencio

En el Fin, el vacío reclamaba nuevamente el medio desértico. El espejo de las aguas permanecía imperturbable ante el intenso brillo del último amanecer. Nada fue dicho, porque no había más por hacer. El silencio se apoderaba inmisericorde del aire, que ya no volvería a vibrar, a medida que la luz era sorbida y el espacio se deformaba infinitamente para ser comprimido en un punto sin dimensiones. Un punto final, allá, en la confluencia de todo. Un punto que, cuando se complete el silencio, será también lugar de partida, renacimiento y un nuevo mito. Una nueva oportunidad para Ser.

Sueño profundo

Imagen
Aun no promediaba su vida, pero ya tenía la vista cansada. Sus días habían sido pocos y malos. Ante esto, el gozo mortal parecía insignificante y el inmortal demasiado abstracto. Ya había decidido entregarse a la irrelevancia de un efímero paso por el mundo, cuando conoció el ímpetu del océano. Por primera vez en su vida algo lo llamaba a abandonar la conformidad de su autosuficiencia y entregarse a la curiosidad que había abandonado en la infancia. Pero tal vez aquel primer llamado de Jemanjá resultara demasiado abrumador, porque pasó los siguientes años persiguiendo otras cimas, mientras un azul profundo colonizaba lentamente los rincones de su conciencia y hasta se presentaba mientras dormía. En un desesperado intento por desalojar aquella obsesión, procuró por última vez abrazar la existencia que voluntariamente había despreciado, y esta vez le resultó incluso gratificante. La vida no era tan complicada como recordaba, la compasión por sus semejantes fluía naturalmente y hast...

Nonato

No existió y aún así se materializa constantemente en recuerdos. No tendrá jamás un rostro pero sus muecas evocan fragmentos de humanidad que vibraban en la atmósfera acompañando frecuencias de sentimientos reales. No tuvo un cuerpo, pero sus extremidades podían abrazar el planeta en un instante. Ahora, en cambio, tiene uñas afiladas que perforan la piel y dejan testimonio de su actual condición: Laceraciones fantasmales que trazan cicatrices de un futuro imaginario. No puede importarle lo que cualquiera piense de ello, porque fue una entelequia y ahora solo es una conjetura fallida, sin embargo su realidad por momentos es monstruosa, como solo pueden ser los mitos. Se encuentra para siempre atrapado en un limbo conformado por fantasías y mentiras que pretenden cobrar vida cuando nos las contamos con convicción.

De la voz de Dios

No fue encontrada en los sermones cansinos, ni habitaba el oropel de las fachadas. Aun el dogma desconocía su paradero. Pero resonó en la sabiduría de otra alma extraviada que nos acompañó a libar la locura. Vistió de sonrisa el rostro de quien languidecía en el atrio, mirando sin ver hacia afuera del templo. Se cristalizó para siempre en un inesperado temblor de felicidad, aun sabiendo que no iba a permanecer más que en sus ecos.

Ablución

La lluvia lava las calles, se transforma en un líquido negruzco que alimenta a los imbornales y deja charcos de espejos tornasolados. Arrastra a su paso hollín y desesperación, gritos ahogados de la ciudad que conjugan arrepentimiento y anhelos, sordos estertores de lo que nunca llega a ser. Gimen monumentos a través de grietas temporales iluminadas por los rayos, sus corceles congelados transpiran una idea de victoria abandonada para siempre: serán vencedores de batallas desconocidas, y por todo su legado quedarán unas cuantas letras oxidadas orientando las esquinas. Entre los sonidos que sobrevuelan el rumor de la cortina de agua, se agita por última vez en el aire una exhalación, quizá la petite mort , quizá un alivio más duradero.