29.8.05

Hipocresía mediática

Escribo estas líneas con tristeza y un poco de preocupación. Tristeza por lo acontecido, preocupación por lo que puede llegar a suceder.

En estos días estuvo en boca de muchos una noticia que causó multitud de comentarios: el exabrupto cometido por el telepredicador Pat Robertson, al hablar ligeramente sobre la posibilidad de EEUU de quitar del poder al presidente venezolano Chávez, inclusive dando a entender que sería mejor que estuviera muerto. Por supuesto, la prensa no desaprovechó la oportunidad para crear atractivos titulares y presentar si posible a Robertson como un asesino, sobre todo en este momento en que algunos medios desean hacer ver al protestantismo norteamericano como impulsor de una moderna inquisición. En todas las discusiones surgidas por este tema, muchos coincidimos en lo inapropiado de las declaraciones de un predicador sobre cuestiones políticas, y más aún cuando estas contrarían directamente lo que este debe predicar. Hasta este punto solo a un necio se le ocurriría criticar al cristianismo en general por esta cuestión, sin embargo una cosa quedó molestándome particularmente: ¿Qué sería ahora de Pat Robertson?

Lo más fácil y quizás lo que muchos optaron por hacer es dejar en la ignominia a esta persona a raíz de su comentario, otros quizás hayan considerado que ni siquiera merece llamarse cristiano por haber defraudado de esa manera su predicación. Esto último también pasó por mi cabeza. Como cristiano puedo decir que Robertson nunca fue para mi un referente espiritual, debido a su incursión en la política y su particular estilo, pero a pesar de no comulgar completamente con sus ideas siempre tuve en mente que su labor podría estar bendiciendo a muchas personas con verdadera fe ¿Por qué podría sentirme capaz de juzgarlo?

Luego de lo acontecido en estos días, decidí no tomar la actitud fácil. Yo no voy a hacer leña del árbol caído. Aún más, prefiero señalar lo que realmente me preocupa, y es la manipulación de las ideas. Desde un principio se deseó presentar a Robertson como el autor intelectual de un intento de homicidio, con el propósito de escandalizar a muchos, que curiosamente no parecen notar que albergan el mismo tipo de sentimientos. No me interesa cambiar la óptica de nadie respecto a los motivos políticos detrás de esta situación, pero no deja de molestarme ver que las mentes que hablan de liberalidad no pueden abstraerse del hecho que se trata de un predicador para tomar esta declaración como la de cualquier otro mortal, sino que enfatizan y condenan: “que hipócrita”, “ahí está el ‘cristiano’”. Claro, la doctrina de lo “correcto” no les permite dejar sin “castigo” semejante osadía.

¿Dónde está la verdadera hipocresía? En cada ocioso que se dedicó a hacer sitios como ‘ihatepatrobertson’ o en cada uno que se apresuró a censurar el error de esta persona cuando sus dichos y hechos trasuntan más odio que el que pretenden señalar. En el que se admira de esta actitud cuando internamente desea la muerte de más de uno (entre ellos del mismo Robertson, de Bush o de cualquier otro).

Ahora me pregunto: ¿murió Chávez producto del corrosivo comentario de una persona (que como tantas otras se habrán manifestado aún más duramente respecto a él)? ¿Lo asesinó el “veneno” de las palabras del “imperialista”? El mismo Chávez tomó con más sabiduría la situación.

Siento mucha lástima por Pat Robertson. Por que haya despreciado su ministerio para hacer propaganda política, por que haya olvidado su investidura y se haya permitido un comentario sin pensar en la repercusión, por que haya caído en una situación de la que es muy difícil levantarse, por la negativa influencia que tenga en muchas personas aún, porque ahora cualquiera se crea capaz de juzgarlo o condenarlo…

Me preocupa ver que no hay misericordia en nosotros… para que siquiera hablar de perdón.

2 comentarios:

  1. Coincido con tu punto de vista, de un tiempo a esta parte el comercializar la miseria humana es campo fértil y propicio para los manipuladores de medios de comunicación e información ¿no es evidente que se han dejado de lado los valores esenciales? ¡Que vergüenza!

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  2. No creo que ese comentario tenga que ver algo con cuestiones cristianas. Más bien serían los intereses de un país imperialista. Eso es todo, se trata de poder. Y este señor es parte de esa maquinaria imperialista.

    Y con esto no justifico tampoco las actitudes que tratan de satanizarlo. Pues coincido con que a la iglesia se "le tiene ganas". Pero esto nada tiene que ver con religión, es más cuestión de dominación.

    Testosterona pura...

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