14.10.13

6:00 a.m.

No debe existir una manera más rápida y efectiva de arruinar para uno mismo una canción que asignarla como alarma de despertador.

Presumo que tiene algo que ver con la tortura por privación del descanso, la fase REM del sueño y el condicionamiento pavloviano. En todo caso hasta ahora ha probado su efectividad el 100% de las veces en mi persona.

Por esto he decidido no volver a usar como despertador ningún sonido caro a mis sentimientos. Como de momento tampoco se me ocurre cual sería un sustituto adecuado para tan ingrata tarea, voy a tener que levantarme al digital estruendo de una falsa sirena de policía, de un viejo teléfono de baquelita o de una alerta de bombardeo de la Segunda Guerra Mundial.

Escapará a tiempo del fatal destino de integrar la categoría "despertador" la maravillosa Going to California de Led Zeppelin, en todo caso reservada para aquella mañana que, cumpliendo un sueño (y no despertando abruptamente del mismo), el sol me alcance en ruta y manejando hacia el oeste por algún tramo olvidado de la famosa 66.

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