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Mostrando las entradas de 2010

desde las sombras de un “no-lugar”

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  En el escaparate de una desarreglada recova postmoderna espera en silencio, empolvada y desconectada, más inútil que de costumbre. Testigo de mejores épocas aguarda su próximo advenimiento, cuando alguien recuerde el influjo de su mágica seducción y desate su alquimia una vez más.

prioritizar.

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1. tr. Dar prioridad al impulso de hablar antes de pensar.
Tres años después de haber sido escrita, ésta es una de las entradas más visitadas del weblog. La gran mayoría llega consultando en el explorador  una definición para este vocablo inexistente… lamentablemente, la falta de feedback (el post tiene solo un comentario hasta hoy) no permite saber si finalmente los visitantes comprenden por qué el diccionario de la RAE no devuelve una respuesta cuando se le consulta por el término. Podría completar ese post con esta explicación pero por ahora la dejo aquí, para no adulterar su contenido original. Más de estas invenciones que muchos suelen adoptar en su vocabulario habitual podrán encontrarse agrupadas bajo ésta etiqueta .

re-creación

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Puede ser por la implacable seducción de una lujuria comunicativa; un intento desbocado, ambicioso, egoísta y desesperado de transmitir los ecos distorsionados de una idea. Puede ser también simplemente un capricho vanidoso; la farolera aspiración estética emparentada con el delito del adorno. Puede ser un extraño híbrido de ambas, desequilibrado y macrocefálico, al que es más fácil imaginar yendo cuesta abajo que ascendiendo a zancadas el futuro próximo o lejano. Pero el milenario e indómito artificio permite sostener el impulso. La liberación de pensamientos prisioneros, para modelarlos en trazos simbólicos y encadenarlos nuevamente –para pesar nuestro- en otro soporte, esperando que alguien más pueda redimirlos. Porque es lo que sabemos hacer. Porque será todo cuanto podamos hacer. [ilustración: Cornelius Huyberts, en base a las obras de Frederik Ruysch ]

el fin de la vigilia

Repasa recuerdos sin advertir que ha quedado congelado: las imágenes marchitas y descoloridas de otra vida son deslumbradas por una melodía azul que tiñe de confusión los ojos del ayer, que fusiona los bordes de sus relatos. Pero debe atravesar primero la esfera del conflicto, ese lugar donde una idea nueva domina a la anterior subordinando a una ilusoria noción de racionalidad y metabolización el verdadero errar de cargas, de sedienta necesidad indefinible. Una necesidad que por momentos alcanza a intuir un aroma, ansiando mil futuros perfumados de anhelo… sus sueños, los mismos que arrebatan sus sentidos para tomar control cuando otros solo miran sin observar, buscan vivir y escapar a la cruel cárcel del olvido y la postergación. Desean desplegar alas de plomo conociendo de antemano su destino. Y mendigan por suspiros dedicados los retazos de realidad, aguardando en vano un despertar ya imposible.

Solidaridad instantánea

Una de las mayores modificaciones en la conducta del hombre del siglo XXI viene dada por el acostumbramiento a la satisfacción inmediata de sus necesidades. Satélites, banda ancha, celulares y microondas han dejado impresa en nuestra mente la noción de que todo puede encontrar solución siguiendo una determinada –y exigua- cantidad de pasos. De todas estas deformaciones de la conducta, uno de los aspectos que más ha sufrido es el de la solidaridad. La sobreexposición a las últimas noticias alrededor del globo ha despertado la sensibilidad de muchos, las cadenas de mensajes sobre crueldad contra los animales probablemente hayan conmovido a alguien hasta las lagrimas y el insistente mensaje ecologista de cuanto producto de entretenimiento puede verse en cine y televisión seguramente ha dado nueva perspectiva a quien hasta ahora menospreciaba la calidad del ambiente en el que habitamos. Pero todos estos “disparadores” son absolutamente ineficaces para iniciar una verdadera acción solidari...

De ladridos y recuerdos inexistentes

No llama la atención, lamentablemente, que la presidente Cristina Fernández de Kirchner no haya leído jamás el Quijote. Ni siquiera sorprende su atropello al buen gusto al estropear una ingeniosa frase y reducirla a una obviedad. Lo que resulta más interesante es la evocación de un falso recuerdo, cuando dice: " Recordaba a Cervantes , cuando le decía a Sancho: «Ladran, Sancho, señal que cabalgamos». Lo voy a adaptar a una versión cristinesca: «Ladran Sancho, señal que son perros»." La frase popularmente atribuida a Cervantes es en realidad de Goethe. No tiene sentido repetir lo que alguien ya ha expuesto magistralmente en este enlace sobre el origen de la expresión. “¡Alpargatas sí, libros no!” (Expresión de partidarios de Perón, también incorrectamente atribuida al general en muchas ocasiones)