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Mostrando las entradas de enero, 2008

Simetría y proporción

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Todos podríamos estar de acuerdo en que definir la belleza es una tarea muy difícil y poco placentera (comparada con la satisfacción, un poco más simple, de “admirar la belleza”) y quizá se escucharía la común aseveración sobre que “la belleza es subjetiva” (afirmación inexacta que quita todo mérito al objeto admirado para transferirlo solo al sujeto que contempla). En otro orden, el afán de encontrar las cualidades que hacen bello al objeto ha flirteado con un concepto desde la antigüedad clásica hasta nuestros días: el de simetría. La malentendida simetría, abordada desde un punto de vista netamente geométrico, es la correspondencia exacta de partes respecto a un eje, algo así como el reflejo especular de una figura. Aun algunas argumentaciones citan como base científica para esta idea que la simetría anatómica es señal de buena salud y por ende de belleza. Este concepto, además de reducir la belleza a una reacción biológica, quedaría totalmente opuesto a la idea de una belleza for...

Nuevos mundos esperándote...

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No te sorprenderá demasiado encontrarme aquí. Creo que me has visto desde siempre escribiendo en la computadora, aunque quizás guardes algún recuerdo de cuando lo hacía en esa vieja máquina de escribir que me prestaban. Hace unos días me preguntabas que significa eso de “calcomurrente”, mientras leías en mi pantalla el título de este espacio y por eso decidí dedicarte una entrada. Sé además que te llevas muy bien con las computadoras (tanto que seguramente en poco tiempo más me podrás enseñar lo mucho que no llegaré a aprender) y que no te costará dar con estas líneas. ¿Por qué escribo si estás tan cerca que podría llamarte para decirte estas palabras? A menudo necesito escribir para cumplir con esa recomendación que habrás oído ya: “siempre hay que pensar antes de hablar”. Pero lo hago principalmente porque creo que de esta forma lo que trato de decir puede permanecer mucho tiempo más con vos, como las primeras cartas que yo recibí y que conservo con cariño. Hoy dijiste algo que has...

Dido y Eneas

Isabel Romana (autora del weblog “ Mujeres de Roma ”) ha realizado una interesante propuesta a sus lectores: ampliar su narración basada en La Eneida de Virgilio (divida en cuatro partes y que puede leerse completa en su sitio) y construída durante el año pasado, escribiendo un relato sobre los personajes que fueron apareciendo en los diferentes capítulos de la historia. Respondiendo a su amable invitación coloco aquí el relato correspondiente a la Copa de Oro del padre de la reina Dido. De las memorias de un Atlante Adibaal vive una situación tan única como inesperada. Los hijos de Canaán han comprendido la conveniencia de reconocerse como hermanos para resistir al enemigo común, pero algo en esta repentina convulsión no deja tranquilo al fenicio. La propuesta de los antes altivos príncipes de Sidón lo perturba. Esta consciente de que la inusitada humildad que ahora muestran no es otra cosa que un sordo temor arraigado en sus corazones tras contemplar la destrucción de su ciu...