Entradas

Mostrando las entradas de octubre, 2007

Apolítico

No es lo mismo la llamada “apatía política” que se vive hoy y la condición apolítica. Aristóteles ya se encargaba de señalar que el hombre es un animal político. Podríamos decir que nadie que se considere a sí mismo “apolítico” puede ignorar que existe la política, como si fuese una planta o formara parte del material inerte del universo. La apatía en cambio es un sentimiento de dejadez, que en este caso experimenta la sociedad por el continuo desencanto que sufre de parte de sus representantes. Podría pensarse “¿Qué es más apolítico que el sector indeciso del electorado?”, pero la masa juega un rol importantísimo en los cálculos electorales y no debe confundirnos su falta de identificación. Puede que la masa no encuentre a su referente político pero este siempre se encarga de acogerla (Por ejemplo, hace exactamente 3 años, en pleno fervor K, una encuesta de Clarín mostraba que la mayoría de la población se considera de “centroizquierda”. Sería interesante ver cuánto ha cambiado esa i...

La última mañana del invierno

Segundo había sido en realidad el primero en llegar a este mundo, pero nadie se enteraría jamás de esto desde el momento en que la partera, por error, le concediera ese honor a su hermano. Su carácter complaciente posiblemente haya estado vinculado a este hecho, dispuesto siempre a relegarse, a preferir al otro y dar un paso al costado de ser necesario, o quizá un rasgo incipiente de su temperamento se encargara de convencer a todos que era efectivamente el menor, refrendando esta idea con su actitud a través de los años. Vivir a la sombra de los demás nunca lo hizo infeliz en forma alguna. Estaba agradecido de no haber sufrido el desagradable bochorno de ser el mejor de su escuela, de no haber participado en cuanta competencia surgía y por las que su hermano, en cambio, se desvivía. Se había sentido aliviado también de no tener que seguir el negocio de la familia, que con el tiempo llegó a considerar como una actividad laboral segura pero que desde siempre le sabía tediosa, consid...

etiquetas y retorno a la “blogósfera”

Con un poco de tiempo el día de hoy decidí desempolvar este desamparado espacio. Cuando Blogger aún no tenía etiquetas no había cosa que deseara más que poder armar categorías para lo que escribía… finalmente, cuando este estrenó su sistema y me incitaba con “libere al bibliotecario que lleva adentro” me parecía una tarea imposible etiquetar mis entradas viejas. No porque fueran muchas (incluso hoy no son tantas), si no porque no encontraba las adecuadas divisiones para las mismas. Por otro lado este espacio ya no guardaba solamente letras improvisadas, así que crear una categoría llamada “cuentos”, por ejemplo, me parecía un tanto contradictorio. Decidí dejar mi acostumbrado “desorden” como estaba, hasta que hace unos días volví a enumerar mentalmente las ventajas de la categorización. Ahora, nuevamente frente a la computadora, no recuerdo ninguna de ellas y mucho menos tengo un plan para organizar esto, pero estoy decidido a hacerlo de una vez por todas. Algunas cosas no están pe...