Los argentinos recibieron el año de una forma poco común: en medio de una conmoción que tuvo origen en la peor tragedia, en número de victimas fatales, que sufrió el país. Estos hechos opacaron los ánimos de festejo de muchos pero en cambio movió a la solidaridad a otros, que empezaron el año obrando bien, en lugar de solamente formular buenos propósitos. Se comenzó indagando correctamente para conocer a los responsables de tan desgraciado episodio, pero en medio de estos asuntos no faltaron los que aprovecharon la ocasión para ganar notoriedad. Lo que inicialmente iba a ser un “pedido de justicia” terminó con una agitada manifestación (con violencia incluida, como ya estamos acostumbrándonos) opacando así un reclamo que de otra forma podía llegarse a comprender.
¿Quiénes fueron los protagonistas de la violencia? Desafortunadamente los mismos de siempre. Gente sin ninguna conexión a los dolientes, quienes bajo el disfraz de ser “compatriotas solidarios” se acercaron tan solo a agred...